Libro de notas

Edición LdN
Los anales perdidos por Jose Antonio del Valle

Jose Antonio del Valle escribe la bitácora Vidas Ajenas y ha colaborado en www.Stardustcf.com y www.Bibliopolis.org. Los anales perdidos se publica el día 22 de cada mes y trata de ser una mirada a personajes e historias medio olvidadas por el tiempo.

Maneras de vivir: Buscando el virus de la supergripe

Jeffery Taubenberger
La epidemia más mortífera de la que se tiene constancia a lo largo de la historia de la humanidad fue la gripe de 1918, también llamada gripe española porque parece que un primer brote tuvo lugar en San Sebastián antes de que la enfermedad se hiciese más virulenta y arrasara el mundo entero. Se calcula que murieron entre cincuenta y cien millones de seres humanos en tan solo unos meses. Para hacernos una idea el SIDA ha matado unos veinticinco millones desde 1981 y la Peste Negra mató unos setenta y cinco millones a lo largo de varios años.

La coincidencia de la epidemia con el final de la guerra mundial no hizo sino agravar el asunto, puesto que las condiciones de hacinamiento en cuarteles y el mismo frente aumentaron el número de víctimas. Se dice que la gripe mató a más soldados norteamericanos que la guerra, y a muchos de ellos sin haber salido de su país. La enfermedad llegó prácticamente hasta el último confín de la tierra, cebándose por ejemplo en las poblaciones esquimales, muchas de las cuales perecieron completamente. Es el caso de Brevig, en Alaska, donde la enfermedad llegó con unos visitantes de la cercana ciudad de Nome y acabó con sesenta y dos de sus ochenta habitantes en pocos días, quedando solo vivos cinco adultos. Lo que tuvieron que vivir los niños supervivientes en mitad de la nada y rodeados de cadáveres hasta que llegó ayuda es solo digno de una novela de Stephen King. Porque además esa era una de las características más sorprendentes de la enfermedad. Habitualmente la gripe se ceba en ancianos y niños de corta edad que suelen ser los que se cuentan entre sus escasas víctimas. La de 1918 era totalmente diferente. Atacaba preferentemente a adultos jóvenes y fuertes, que morían a los pocos días ahogados por el edema y las hemorragias pulmonares o víctimas de una neumonía que venía a agravar en muchos casos el cuadro.

Kirsty Duncan
La gripe de 1918 dejó entre los médicos de la época una sensación de impotencia que no ha podido ser vencida ni siquiera en nuestros días. Las alarmas que cada poco tiempo aparecen en la prensa sobre una posible epidemia de gripe aviar tienen su origen como veremos en la posible relación del virus de 1918 con otros de las aves. El hecho de que la gripe sea una enfermedad tan corriente, con la que cada año nos enfrentamos sin mayores problemas, no ha hecho sino aumentar la curiosidad de los científicos respecto a cual pudo ser la diferencia que hizo de aquella gripe española algo tan mortal.

En 1931 Richard Schope descubrió que la gripe la causaba un virus y la primera vacuna contra la enfermedad se consiguió en 1944. Durante algunos años se pensó que la gripe española había sido una mutación de un virus de la gripe porcina que había afectado al ser humano con especial virulencia al no tener defensas contra él. En 1951, Johan Hultin, un joven estudiante sueco de postgrado pensó que quizás aún se pudiese encontrar el virus de la gripe española en los cadáveres de algunas de las víctimas que habían sido enterradas en tierras polares. Efectivamente son frecuentes los casos de cuerpos enterrados que aparecen en perfecto estado de conservación en lo que se denomina permafrost, o lo que es lo mismo, suelo que permanece helado todo el año.
En poco tiempo Hultin localizó lugares en Alaska en los que se sabía que había habido enterramientos durante la epidemia y con sus colaboradores consiguió abrir la fosa común en la que se había enterrado a los habitantes de Brevig, coronando con éxito la primera fase de su proyecto. Lamentablemente los medios técnicos con que se contaba en 1951 no hicieron posibles el éxito de la segunda, que consistía en tratar de cultivar el virus en huevos a partir de las muestras de tejido tomadas en Alaska.

Con el paso del tiempo se sucedieron dos nuevas pandemias bastante virulentas de gripe, la asiática de 1957-58 y la de Hong Kong en 1968-69, aunque a años luz en cuanto a mortalidad de la de 1918. En 1976 incluso se produjo una gran alarma social en Estados Unidos ante la muerte de un soldado causada al parecer por gripe porcina que llevó al Presidente Gerald Ford a iniciar una campaña de vacunación masiva de toda la población que al final resultó ser una pérdida de tiempo y dinero, al no producirse la esperada pandemia. Tras la pandemia de Hong Kong se llegó a la conclusión de que otra fuente de cepas agresivas del virus de la gripe eran las aves y se pensó por primera vez que el virus de la gripe de 1918 podía haber tenido esta procedencia.

Johan Hultin
En 1992 Kirsty Duncan, una geógrafa canadiense oyó hablar por primera vez de la gripe de 1918 y tuvo la misma idea que había tenido Hultin en 1951. Lamentablemente Duncan no conocía el fracaso de Hultin, y se puso a organizar su propio proyecto. Duncan creyó hallar un lugar propicio para encontrar cuerpos enterrados en permafrost en las islas noruegas Spitsbergen en el Círculo Polar Ártico. De hecho localizó la tumba de siete mineros que habían muerto por la gripe en 1918 y comenzó a buscar financiación y un equipo de expertos que le permitiese lograr su objetivo.
Por otro lado, en 1995 Jeffery Taubenberger del Armed Forces Institute of Pathology en Washington DC inició un proyecto que consistía en buscar entre los cientos de miles de restos de tejidos que se guardaban allí en cubitos de parafina los pertenecientes a soldados muertos por la gripe en 1918 y tratar de revivir el virus con los modernos métodos de biología molecular. Tras unos meses de búsqueda consiguió muchas muestras de las que seleccionó dos que le parecieron ideales. Se trataba de restos de los soldados Roscoe Vaughn y James Downs.

En el ínterin Kirsty Duncan había conseguido apoyo financiero de su gobierno, así como enrolar a gran número de científicos famosos en el campo de la investigación sobre la gripe y atraer la atención de la prensa. Durante varios años se hicieron seminarios y conferencias sobre el posible riesgo de contaminación si se abrían las tumbas de los mineros, se discutió hasta el mínimo detalle, incluso se hizo una prospección con un carísimo sistema de radar sin tener en cuenta que ninguno de los miembros del equipo sabía interpretar los resultados. Todo ello sin que el equipo pusiese un solo pie en las Spitsbergen.
En 1996 Taubenberger publicó en Science los resultados de su proyecto, que había logrado aislar ADN del virus de 1918, y siguió tratando de reconstruir el virus completo. La publicación llamó la atención de Duncan, quien le invitó a formar parte de su grupo. También hizo que apareciese en escena de nuevo Johan Hultin, que se ofreció a Taubenberger para conseguir más muestras de tejido, dado que las muestras de los dos soldados habían sido practicamente consumidas en el proceso.

Mientras Duncan se eternizaba en su proyecto y lo aireaba a los cuatro vientos, cobrando entrevistas y subvenciones varias, Hultin cogió un avión, voló hasta Alaska y reabrió la fosa de Brevig, consiguiendo muestras de tejido pulmonar de una mujer muerta en 1918 con la única ayuda de los esquimales. Todo ello en una o dos semanas. Taubenberger no se lo podía creer cuando recibió las muestras.
Finalmente, tras seis años de discusiones, en 1998 el grupo de Duncan voló a las Spitsbergen, a pesar de que algunas interpretaciones de las pruebas con radar decían bastante claramente que las tumbas de los mineros no estaban en permafrost y por lo tanto el fracaso era bastante probable. El equipo de Duncan era enorme: Tiendas de aislamiento, trajes anticontaminación biológica, todo tipo de maquinaria moderna. Hultin había usado picos y palas y la ayuda de cuatro esquimales. Además la expedición tuvo la compañía constante de literalmente cientos de periodistas, incluidos varios equipos de rodaje de documentales. Finalmente, como se temía, las tumbas no habían sido lo bastante profundas, y solo se encontraron esqueletos y escasísimos restos de tejido descompuesto que no valían para lo que se pretendía. El proyecto había costado medio millón de dólares, el viaje de Hultin escasamente tres mil.
Más tarde el grupo Duncan afirmó que habían obtenido tejido pero que no informarían hasta que no tuviesen resultados. Aún se los espera.

Posteriormente Kirsty Duncan reflejó su experiencia en un libro en el que se contaba los problemas que había tenido por ser una neófita al frente de un grupo de “vacas sagradas” en el mundillo de la gripe. Parece que su propia personalidad tampoco era como para ponerla en un altar en aquellos tiempos. Pagada de sí misma y en busca del autobombo hasta límites insospechados, le cogió una especial antipatía a Hultin, al que llamaba “el boy scout” y se negó a dirigirle la palabra posteriormente cuando alguien quiso presentarlos.

Fosa común de Brevig
En 2005 Taubenberger con los restos de sus dos soldados y los de la mujer de Brevig logró reconstruir el virus completo de la gripe de 1918 y empezó a tratar de revivirlo en el Centro de Control de Enfermedades Infecciosas americano. El virus reconstruido por Taubenberger era del tipo H1N1, una variedad de procedencia aviar. Parece que la mutación hizo que el virus pasase de las aves a los hombres, y que la teoría de la gripe porcina era errónea. En enero de 2007 Kobasa et al lograron reproducir en macacos infectados con el virus de Taubenberger los síntomas de la gripe española. Su conclusión fue que la causa de la virulencia de la enfermedad era una “tormenta de citoquinas”, una reacción excesiva del sistema inmune ante el gérmen.

La historia de la búsqueda de la gripe española tiene varias lecturas: por un lado tenemos a los científicos que siguen rigurosamente el método, que implica no hacer publicidad hasta publicar los resultados en una revista solvente del ramo, y por otro la búsqueda de la notoriedad a toda costa. Por un lado las personas que actúan, si bien Hultin corrió algunos riesgos que nos pueden parecer excesivos (en 1951, en 1996 ya sabía que el virus no iba a provocar una epidemia) y por otro las que se pierden en los preparativos. Maneras de ver la vida. Maneras de vivir.
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ALGUNAS FUENTES

Jose Antonio del Valle | 11 de noviembre de 2007

Comentarios

  1. Cristina
    2007-11-12 00:40

    Estupendo el artículo de este mes, y vaya con la señora Duncan, se movió más para conseguir material y pasta que para hacer su trabajo.

    Nunca me había hecho a la idea de lo grave que había sido la gripe española, vaya mortalidad tan brutal que tenía, y hace relativamente poco tiempo. Llama mucho la atención el contraste con las otras grandes epidemias, las más conocidas.

    Un saludo (:

  2. Marcos
    2007-11-12 00:45

    Realmente instructivo. Lo más simpático es lo mucho que se parece la Duncan a los científicos ambiciosos de las pelis, que normalmente nos parecen una exageración hollywoodiense. La única diferencia es que en este caso ella no tuvo una muerte horrible infectada por el virus que quería encontrar a toda costa.

    Saludos

  3. Jose
    2007-11-12 00:49

    El sistema anglosajón de universidades es muy bueno porque fomenta mucho los trabajos y las publicaciones. Favorece el avance de la ciencia, pero también que surjan algunos elementos tipo Jolivud. Supongo que por aquí los hay.

  4. Jose
    2007-11-12 00:53

    Los hay también, quería decir.

  5. F.J.L.A.
    2007-11-13 23:17

    Tengo un objeción importante a lo que nos comenta el autor cuando dice: “la gripe de 1918, también llamada gripe española porque parece que un primer brote tuvo lugar en San Sebastián antes de que la enfermedad se hiciese más virulenta y arrasara el mundo entero.”. No sé si el autor consultará otras fuentes o habla de oídas. He seguido el tema de esta gripe en la prensa de la época, en el ámbito rural aragonés, en documentales y algunos libros y sitúan el origen en los acuartelamientos de EE.UU. desde donde se extendió a Europa.
    Y me parece mal decirlo pero desde pequeños casi todos sabemos que la única razón por la que se llamó gripe española es porque todo el resto de naciones occidentales que la sufrieron estaban en guerra y sus censuras acallaban cualquier noticia de esta enfermedad (no podían dar a conocer que una especie de gripe desconocida estaba diezmando a sus tropas sin remedio). España era entonces un páis neutral y se hablaba de la epidemia sin estas censuras, por eso alguien creo en algún lugar esa expresión de “gripe española”.
    He recomendado “libro de notas” en mi web para que mis lectores lean sus interesantes artículos y debates. Un tema tan documentado como este de la gripe se merece más rigor y menos “dicen”.
    Disculpad, pero sólo pretendo ser constructivo.

    Hay libros, pero en la kiwipedia podéis leer una aproximación:
    http://es.wikipedia.org/wiki/Gripe_espa%C3%B1ola
    No es el mismo enlace que los de la wikipedia en inglés

  6. Jose
    2007-11-14 01:55

    Nada, hombre, mis datos vienen del libro que aparece en la bibliografía. El primer brote de gripe se dio en San Sebastián en febrero de 1918, la enfermedad en concreto fue mucho más leve que lo que luego “volvió” a partir de agosto-septiembre en todo el mundo, de hecho se desconoce si fue la misma o hubo una mutación del virus que produjo la segunda epidemia a partir de octubre. Entre febrero y junio Gina Kolata dice que en España hubo 8 millones de enfermos, pero no la mortalidad de después. Los primeros casos en tropas americanas en tránsito a Europa fueron en marzo, pero también de la variedad leve. La llamaban la fiebre de los tres días, porque es lo que duraba. Y se empezó a llamar la gripe española por eso pero también por lo que dices de que España no estaba en guerra y los medios eran más libres al no haber censura militar.
    Fue a partir de finales de agosto cuando comenzó la segunda oleada, la mortal. Empezó el 28 de agosto entre marineros en Boston y los primeros muertos fueron el 8 de septiembre. Ese mismo día apareció en Fort Denvens (Massachusetts) y de ahí a todos los EEUU. No se sabe bien si apareció primero en EEU y luego en el resto del mundo o a la vez en todas partes, porque fue todo muy rápido, pero esos son los datos de mi fuente principal. La wikipedia es secundaria.
    Entiendo que te parezca inexacto, pero ten en cuenta que no estoy escribiendo un artículo de historia en una revista académica, sino una columna con un espacio determinado. De todas formas me alegro de que te interese el tema y te agradezco que escribas para corregir lo que haga falta, que somos humanos.

  7. F.J.L.A.
    2007-11-14 02:52

    Hola José.
    Sólo que sepas que he leído tu réplica. Me parecen muy muy interesantes tus datos, que desconocía, e intentaré profundizar en ello (me mueve un artículo que preparaba sobre la incidencia de esta epidemia en una comarca aragonesa).
    Acepta mis disculpas, porque un poco orgulloso de lo que sabía he cargado un tanto las tintas.

  8. Jose
    2007-11-14 03:18

    No, tranquilo, la verdad es que el fallo ha sido mío. Suelo escribir las columnas basándome en libros que he leído y rellenando con la wiki y fuentes de internet, lo que pasa es que casi siempre la inglesa es más completa que la española (la española suele ser copia de la otra) y en este caso reconozco que ni la he mirado. Te agradezco el enlace que es muy interesante. En el libro de Gina Kolata que está muy bien documentado pero es de 2001, viene el caso de Fort Riley por ejemplo pero como algo anecdótico y veo que en la wikipedia le dan más importancia.
    Supongo que le he dado poca importancia al principio de la columna porque lo que quería contar era la historia de la búsqueda del virus. E incluso en eso veo que en el artículo de la wikipedia en español vienen cosas sobre el tema que no vienen en la inglesa (ver para creer). Prometo que no me vuelve a pasar.
    Hay otra cosa. No soy historiador, y como digo escribo sobre los libros que leo (o que leí hace tiempo), por ello y porque no quiero sentar cátedra sobre nada que supongo que cualquiera más informado que yo me puede rebatir, suelo pasarme con los “parece”, “dicen”, etc. Eso no significa que me lo invente, y por ello pongo las fuentes abajo.

  9. Jose
    2007-11-15 05:05

    Para los que gusten de conspiranoyas:

    http://www.rense.com/general74/amak.htm

    Dice cosas como que el armisticio se firmó en agosto de 1918 cuando fue en noviembre. Aparte de que la ingeniería genética en 1918… en fin, magufos para quien guste.



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