Marcos Taracido es editor de Libro de notas. Escribió también las columnas El entomólogo y Jácaras y mogigangas, así como otros artículos de opinión. Leve historia del mundo se dejó de actualizar en agosto de 2006.
Atravesar los puentes sobre agua resultaba una agonía difícilmente superable. Llegar al final iba siempre acompañado de sudor frío y palidez marmórea. Imaginaba cada vez una catástrofe que indefectiblemente acababa con ella en el agua, dentro del coche y ahogándose porque el pánico le impedía intentar la salvación. Un día decidió afrontarlo. Comenzó a acudir primero a sicólogos y siquiatras que le enseñaron a encarar esas situaciones con entereza y frialdad; después fue informada por especialistas del mejor modo de actuar en esos casos: esperar a que el coche se hundiese, abrir una ventana y no iniciar la salida hasta que el vehículo estuviese totalmente anegado; abrir una puerta y nadar en ese momento hasta la superficie. Un día ocurrió. Tras el duro impacto contra el agua esperó con nervios de acero el hundimiento y el interior inundado. Entonces salió. Pudo ver la claridad de la superficie, pero no llegó nunca. Había olvidado aprender a nadar.