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La guillotina-piano por Josep Izquierdo

La Factoría de Ultramarinos Imperiales ofrecerá a sus clientes, a través de la guillotina-piano —su dispositivo más acomodaticio—, un sinfín de discusiones vehementes sobre el arte y la cultura, y nada más. Josep Izquierdo es recargador de sentidos, contribuyente neto al imperio simbólico que define lo humano. Y si escribe, escritor.

Huelga alternativa en la Educación Pública

En el sector educativo valenciano hay marejada interna. Hace unas semanas, los sindicatos preguntaron a los docentes qué movilizaciones creían adecuadas contra los recortes en educación que hasta ahora ya habían supuesto un considerable empeoramiento de las condiciones de trabajo y de la calidad de la atención a nuestros conciudadanos menores de edad, y que a partir de ahora supondrán la vuelta al modelo educativo de los años 70, con aulas saturadas, más trabajo y menos profesorado, menos recursos y por tanto una menor capacidad del sistema educativo para frenar el deterioro social. Que los docentes deben hacer oír su opinión sobre los recortes está fuera de toda duda. Pero hay muchas sobre el modo más eficaz.

Preguntaban los sindicatos quién estaba dispuesto a ir a la huelga, y si esta debía ser de un día, indefinida intermitente (martes, miércoles y jueves cada semana), o indefinida hasta la claudicación de la administración y la reversión de las medidas tomadas hasta ahora. Aunque, según los sindicatos, la segunda opción fue mayoritaria entre los que participaron en la encuesta, la decisión de los sindicatos ha sido convocar una huelga dos días a la semana durante tres semanas. Nadar y guardar la ropa, parece. Argumentaré a continuación que la huelga educativa no tiene sentido, y que la huelga indefinida está condenada al fracaso. Finalmente, propondré una huelga alternativa en Educación.

En primer lugar, una premisa. El campo de combate es la opinión pública. Discutimos sobre el valor de la Educación en el futuro del país, y el gobierno cree que no nos merecemos más: para qué gastar tanto si al final el modelo productivo del país en el corto plazo no es capaz de absorber una población más formada, más culta, más preparada, más crítica. Otros creemos que si este país ha progresado, y lo ha hecho desde los aciagos años 70 hasta convertirnos en un actor en la escena europea y mundial, ha sido gracias, en alguna medida, al esfuerzo de tantos profesionales de la educación que siempre han hecho más de lo que les era estrictamente exigible. En realidad discutimos por el modelo de país que queremos para nuestros hijos, por su futuro.

En segundo, un argumento. Las huelgas sólo tienen sentido económico y social en el ámbito de la empresa privada. El objetivo del empresario privado es el beneficio económico: si no trata con justicia a sus empleados, estos pueden atacar la razón de ser de la empresa mediante una huelga. Sin trabajo no hay beneficios. La necesidad de preservar la empresa y la necesidad de preservar el puesto de trabajo actuarán como factores de equilibrio.

El empresario público solo puede perder elecciones, por lo tanto una huelga en el sector público necesita de la complicidad de la opinión pública, que no se logra empeorando las condiciones de vida de la población, o negándoles el derecho que el gobierno ya se ocupa de recortarles. Parar la educación del país, si eso es posible, y sobre todo de manera indefinida, es una acción suicida: genera resentimiento, y prepara el terreno para acciones más decididas que profundicen en el desmantelamiento de la Educación Pública. Además, lejos de perder algo, desde su torticero punto de vista, aún ahorran: nuestro sueldo. ¿Que con ello destruirían el futuro de una generación? Ya lo han hecho, y no les ha temblado la mano. Ronald Reagan y Margaret Thatcher demostraron que las huelgas indefinidas contra la administración pública siempre las gana el estado, sólo hay que tener paciencia y esperar. El empresario no puede esperar, el estado sí.

Y una propuesta alternativa. Si estamos tan descontentos con la propuesta de los sindicatos, y reclamamos medios de lucha más imaginativos que cambien la percepción que la opinión pública tiene de nosotros, por qué no hacemos un día de huelga a la japonesa, según el modelo siguiente: ese día trabajamos, pero los 120€ que nos habrían quitado de la nómina los ponemos en un bote. Si, por ejemplo, en un centro con más de cien profesores hacemos “huelga” 50, tendremos 6.000€, que automáticamente donaremos al AMPA (asociación de madres y padres del centro, para los legos) para que establezca becas anuales complementarias de las públicas para nuestros alumnos. Eso son unas 30 de 200€ o 60 de 100€. No es un gran capital, pero tampoco es una miseria en los tiempos que corren.

Con ello lanzaríamos varios mensajes a esa dama tan casquivana conocida como opinión pública. Primero, que nosotros, sus trabajadores y sostenedores junto con los impuestos de todos los españoles, creemos en la Educación Pública y no solo invertimos más tiempo del que nuestra reglamentación laboral establece, sino que invertimos nuestro dinero en ella y en su capital primordial, nuestros alumnos.

Segundo, contribuiríamos a paliar una de las consecuencias más importantes y potencialmente catastróficas de la actual crisis económica: la desestructuración social. En lugar de enfrentarnos a nuestra comunidad educativa, les haríamos llegar el mensaje de que no somos el enemigo, que trabajamos por mejorar su vida si mejoramos la vida de sus hijos y que estamos dispuestos a hacer sacrificios siempre y cuando repercutan en una mejora de la comunidad educativa. Que ellos como madres, padres y alumnos, y nosotros como profesionales, podemos hacer cosas diferentes, como unirnos para paliar las consecuencias del desastre, y encontrar instrumentos con los que incidir en el cumplimiento de nuestros objetivos: que más niños aprendan más.

Tercero. Un mensaje de confianza en la sociedad civil. Si hacemos una huelga clásica, regalamos un dinero a la administración que ha demostrado que no lo utilizará en beneficio de la comunidad educativa. Mejor ponerlo en sus manos para que esta comunidad se refuerce redistribuyéndolo en función de sus necesidades concretas. Además avanzamos en el viejo objetivo de dotar a los centros de la autonomía necesaria no solo para interactuar con su entorno social, sino para incidir en él con fórmulas renovadas.

Esta propuesta no tiene nada de buenista u ONGera: es profundamente egoísta, pues solo persigo mi interés como docente. Alguien que intenta proporcionar recursos a sus alumnos para que algún día sean mejores que yo. Y no es ese el modelo educativo que tiene en mente este gobierno.

Josep Izquierdo | 28 de abril de 2012

Comentarios

  1. Marcos
    2012-04-28 18:18

    Totalmente de acuerdo en que la huelga tradicional es contraproducente, ya lo argumenté en su momento. Y sin duda, lo que propones podría funcionar… con un problema serio, o dos pues del primero se deriva otro: si la huelga se extiende, incluso si es cíclica y se repite una vez a la semana, dos al mes… se haría insostenible económicamente para un funcionariado ya suficientemente mermado en su salario; y de ahí, el fracaso anunciado: ¿qué porcentaje del profesorado estaría dispuesto a hacerla? Y más: esa tipo de huelga conlleva organización, infraestructura, coordinación, todo muy lejos de lo cómodo que le supone al docente faltar a clase un día y ya.

    Saludos

  2. francisco javier
    2012-04-28 20:46

    Esa es una realidad real y valga por una vez la redundancia, es que ya no se sabe que realidad es la real.
    La huelga en la educación suele ser contraproducente por varios factores.
    Uno de ellos es que la percepción de la Sociedad, en contra de la opinión de Marcos, es que ganan mucho, unos dosmil € al mes, cuando gran parte de esa Sociedad aún recuerda aquello de “pasas mas hambre que un maestro escuela” mi padre fue uno de ellos, yo tampoco creo que ganen tan poco, en Finlandia, esa Meca de la Educación ganan menos comparativamente.
    Otra es la cuestión de que en una Sociedad donde suelen trabajar ambos progenitores, ¿quien se hace cargo del niño? Acaban cabreados.
    Y una tercera es que se tiene, y suele ser cierto, la impresión de que las Apas, esa M colocada a presión a mi me hace daño, están manipuladas por los políticos (PSOE e IU fundamentalmente y es cierto además)(esa al menos es mi experiencia).
    Teniendo esto en cuenta, las formas de mejorar la educación y de buscar ese capital de futuro, no pasan por huelgas, sino por exigir la formación continua del profesorado, que no necesariamente significa mas dinero, vuelvo al ejemplo finlandés, ellos gastan menos que nosotros porcentualmente en Educación, sino algo a lo que parece, repito, parece, que no están dispuestos los profesores, tiempo propio y no porque no dispongan de él.
    Otra necesidad perentoria es que los planes de Educación permanezcan en el tiempo y tengan mas en cuenta la excelencia, el sisu que dicen los finlandeses que el programa político, la política debería estar desterrada de los planes de Educación.
    Un buen Plan de Educación, una mayor formación integral del profesorado, y nada de eso exige mas dinero, dará como resultado una mejor Sociedad futura.
    Y un por cierto. El Informe Pisa en sus conclusiones desestima el dinero y el nº de alumnos por clase como elemento fundamental para la obtención de buenos resultados,
    Lo que si está claro es que algo habrá que hacer ante el deterioro continuo de la Educación Básica.

  3. Josep Izquierdo
    2012-05-01 03:39

    Hola Marcos,

    Recordaba tu texto, y debo decir que tus reflexiones influyeron en las mías y en mi postura. Sobre los problemas de mi propuesta, ciertamente los tiene, y el principal es que como muy bien apuntas, no se puede hacer una huelga indefinida con este formato. En realidad yo pensaba, aunque no lo explicité, que basta con un par de jornadas anuales que permitan dotar un fondo “social” para los alumnos de nuestros centros. Con una adequada difusión creo que la repercusión mediática, pero, sobre todo, la repercusión en nuestras comunidades educativas respectivas permitiría deshacer entuertos y rehacer puentes.

    Saludos

  4. Felip Vicedo
    2012-05-02 00:04

    Si bien es verdad que en el sector público la huelga tiene mucho menos sentido que en el privado, una vez discutida en las asambleas de profesorado, a las que intuyo que asistes, y en los centros de trabajo sin que otras medidas como las que tu y otros o compañeros hemos propuesto hayan tenido éxito entre los compañeros: si la medida mas demandada y repetida ha sido adoptada ahora SOBRAN EXCUSAS. La no acción no nos va a llevar a nada, eso es seguro y si unitariamente ha. Decidido ir a la huelga solo nos queda secundarla o ir a trabajar junto con los que piensan que estas medidas son correctas: tu decides.

  5. Josep Izquierdo
    2012-05-02 03:13

    Hola Felip:

    Lamento no sentirme concernido por la lógica dual que propones, en la línea de un concepto muy querido por las organizaciones sindicales que es la unidad de acción, que responde a un modelo productivo que ya no es el nuestro. En la sociedad de información en red lo importante es la acción en red, y no que todos hagamos lo mismo. Esto es, que todas las acciones tengan el mismo objetivo, y no que todos actuemos igual. Y la necesidad de que una huelga sea seguida acallando las discrepancias en la forma de entender la lucha pone de manifiesto su debilidad inherente. Nadie propone que no se haga nada, sino que se hagan más cosas, y sobre todo que se hagan otras cosas. Según los propios sindicatos han participado en la encuesta 18.000 profesores de 54.000, de los que 7.400 han votado por un modelo de huelga indefinida intermitente que los sindicatos no se han atrevido finalmente a plantear, posiblemente porque ven lo mismo que yo: que sólo el 13,7 del profesorado está dispuesto a seguir una estrategia kamikaze. ¿Quiere esto decir que el resto está de acuerdo con el desmantelamiento de la Educación Pública que está llevando a cabo el gobierno? Yo no lo creo, pero nadie les ofrece otra cosa, y nadie les dice que, protesten como protesten, su voz vale. Te aseguro que tengo mucho cuidado a la hora de elegir mis compañías, que no es oro todo lo que reluce a un lado y a otro, y que hay compañeros que eligen la huelga como método de lucha por razones que no compartiré jamás. Por eso propongo cosas, para no quedarme en casa sin hacer nada.

  6. Beatriz
    2012-05-15 20:23

    Absolutamente en desacuerdo con vuestras opiniones, y no es que sea una forofa de las huelgas.
    En primer lugar creo que es muy fácil dar soluciones que sabemos no se van a llevar a cabo, queriendo demostrar así la generosidad monetaria (si tienes esa idea la puedes llevar tú solito a cabo aportando tu salario de los días que va a durar la huelga a dotación para el centro).
    Segundo, está claro que las huelgas en el sector privado tienen más efecto, pero eso no quiere decir que no tengan efecto en el sector público. Creo que al gobierno le concierne y mucho el bien de sus ciudadanos, y las huelgas en el sector público afectan a la calidad de vida de los ciudadanos. Los daños colaterales son innegables, pero necesarios para llamar la atención del gobierno. Los niños atendidos van a estar, porque para eso están los servicios mínimos. De hecho yo que haré huelga y llevaré a mi hija al colegio ya que iré a la manifestación.
    No estoy de acuerdo con muchas de las acciones, o no acciones de los sindicatos, y soy muy crítica con ellos, pero me parece que algo hay que intentar, y aunque nos gustaría que fuera de otra manera, y que ejercieramos otras formas de protesta, es absurdo discutir y divagar sobre lo que podría ser y no es. La única opción de protesta de las que disponemos actualmente son huelgas y manifestaciones. Demostremosles que no estamos de acuerdo con la mala gestión del gobierno. Un saludo



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