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La guillotina-piano por Josep Izquierdo

La Factoría de Ultramarinos Imperiales ofrecerá a sus clientes, a través de la guillotina-piano —su dispositivo más acomodaticio—, un sinfín de discusiones vehementes sobre el arte y la cultura, y nada más. Josep Izquierdo es recargador de sentidos, contribuyente neto al imperio simbólico que define lo humano. Y si escribe, escritor.

Empresariado e ingeniería social

¿Saben aquel que dice que un empresario americano, otro alemán y otro español van a la quiebra, y el primero sonríe porque puede empezar otro negocio con la experiencia adquirida, el segundo sonríe porque puede empezar otro negocio con las ayudas que ofrece su gobierno, y el tercero sonríe porque tenía el capital en una SICAV, y ya puede vivir de las rentas y echarle la culpa al gobierno y a sus trabajadores? Dicho de otro modo, ¿han leído ustedes algún artículo en los últimos tiempos que se plantee la responsabilidad de lo que el lenguaje periodístico denomina pomposamente como “tejido empresarial” en la situación actual del país?

Bueno, sí, algún palito se han llevado los empresarios de la construcción, es cierto, pero ¿somos conscientes de cuántos empresarios de este país maximizaron sus ganancias invirtiendo en la construcción? Que levante la mano (o que escriba un comentario) el que no lo hizo. Durante la crisis de los 90 se dedicaron a reinvertir beneficios (en el mejor de los casos, cuando no reconvertir el negocio) en especulación inmobiliaria, sin atender ni uno sólo de los llamamientos que ya por entonces decían que si no invertíamos en I+D nos íbamos a la mierda. Bueno, conseguimos una prórroga, pero hemos acabado en el mismo sitio, y en muy peores condiciones que entonces. Ya entonces, y hasta ahora, uno de los caballos de batalla fue, más que la escasa inversión gubernamental en investigación y desarrollo, la nula inversión empresarial en inteligencia, y la mucha en fuerza bruta. Universidades y gobierno se rompieron los cuernos intentando vincular las inversiones en I+D con aquello que llamamos la “economía real”, sin el más mínimo resultado. En estos momentos, una de las percepciones más recurrentes entre nuestros graduados universitarios y entre la sociedad en general es que hay demasiada gente demasiado bien formada para los trabajos que se le ofrecen, y se tiende a culpar a un sistema educativo que, dicen, no se adapta al mercado laboral real.

Declaraciones como la de Francisco Pons, durante su despedida como presidente de la AVE (la Asociación Valenciana de Empresarios, un lobby de presión empresarial que, según sus cifras, reúne al 27% del PIB valenciano), quejándose amargamente de que lo único que funciona en este país son las empresas, y que todos deberíamos seguir su ejemplo y sus prácticas, serían patéticas si no incluyeran una dosis desbordante de mala fe. “Las auditorías de mi empresa son públicas. Exijo auditorías de todos los colegios, centros de salud y universidades, elaboradas por una empresa independiente, y que se publiquen.” Y puso el grito en el cielo en materia de fracaso escolar y reclamó “auditorías centro por centro, como haría cualquier empresa privada”. Incluso la mala fe aparece escondida por los recovecos de un discurso que aparentemente apela a la responsabilidad cívica. Porque, ¿qué interés tienen, de repente, los empresarios, en el fracaso escolar? No será que determinados contratos de trabajo exigen, por ley, que la parte contratada tenga un nivel mínimo de formación? Es decir, que los empresarios valencianos temen no disponer de suficiente mano de obra barata, ahora que España ya no es un destino atractivo para los inmigrantes.

Así pues, los empresarios españoles no invierten en investigación y desarrollo, no generan puestos de trabajo para mano de obra cualificada, y la culpa es del gobierno por pretender que lo hagan, y de la sociedad por desear que sus hijos sean más inteligentes y estén mejor formados. ¿no será que es el mercado laboral el que no se adapta a la sociedad de la que se sirven pretendiendo servirla?

Nuestro sistema educativo tiene problemas, sin duda. Pero no tiene un problema de rentabilidad: son los empresarios los que no hacen lo que deben, los que no ofrecen puestos de trabajo para la formación que reciben nuestros alumnos, los que no aprovechan las virtudes, las cualidades y la formación de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, para situar sus empresas en parámetros de excelencia. Según el diario Público, 1200 de ellos emigran a Argentina cada mes. Y aquí nos quedamos los tontos, que, al parecer, es lo que los empresarios españoles, o por lo menos los valencianos, quieren.

Josep Izquierdo | 25 de diciembre de 2010

Comentarios

  1. Cabana
    2010-12-25 04:59

    ¡Era hora de que alguien hablara de lo inútiles y poco imaginativos que son los empresarios españoles! Esos mismos que, cuando su plan de negocio (burdo y poco ambicioso, encima) no sale bien, echan la culpa al gobierno, al personal, a las escuelas y hasta a la virgen de los desamparados si hace falta… Pero nunca es culpa suya.
    Lo que hay que decir a los empresarios es que si no saben construir una empresa, que se callen, se quiten del medio y dejen que otros hagan el trabajo.
    Lo que necesitamos en España es una inmigración masiva… pero de empresarios.

  2. Cayetano
    2010-12-25 11:19

    Sinceramente, a veces ciertos tópicos cansan. Debo ser un tipo raro ya que he conocido a muchos empresarios que nada tienen que ver con esa imagen que pintas. Supongo que porque son discretos, y los más “mediaticos” lo son por pintorescos.

    O quizás sea cierto otro tópico que distingue entre el empresario castellano o mesetario (pícaro y sinvergüenza) y el vasco (callado, discreto y trabajador). Eso, solo tópicos. Más le valdría a la prensa y medios nacionales buscar buenos ejemplos de empresarios honestos e innovadores.

    Es lo que ocurre cuando solo se lee la prensa rosa y de sucesos: Acabamos generalizando: Niño, empresario caca. Pues muy bien, pues me alegro.

  3. Cayetano
    2010-12-25 22:42

    Bueno, venga, vamos a concretar algo un poco más sobre empresarios “diferentes”.

    Dejaré a un lado el conocido modelo cooperativista pero sin obviar este artículo de Patxi Ormazabal, presidente de la Confederación de Cooperativas de Euskadi: La situación de las cooperativas ante la crisis

    Analizar ahora el entramado cooperativo, no solo vasco sino español, sería largo pues incluye muchos sectores incluido el finenciero.

    Pero dónde podemos ver, básicamente dos modelos, de empresario “español” y como gestionan empresas son : Uno Florentino Pérez (ACS) el otro Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) y su conocida pugna por el control de Iberdrola

    Florentino Pérez es el típico empresario español que describe Josep Izquierdo, cortoplacista y pícaro especulador (como puede serlo César Alierta y similares) pero dejaré al personaje que no me interesa en absoluto como modelo de empresario (pero a la prensa económica rosa si). Sigamos la pista a Iberdrola y algunas sinergias establecidas con empresas que si han revertido beneficios en I+D, formación y contratación de personal muy bien formado. Ahora capean esta crisis con diferente nivel de éxito, Resumo (Ahi está Google para ampliar info estádistica oficial sobre actividad, facturación, etc.)

    Para no alargar mucho la cosa vease como funciona la relación (sinergias) entre las empresas que componen estos dos grupos (incluyendo industria auxiliar de apoyo) Iberdrola => Grupo Ormazabal

    Seguro que se os van a caer muchos mitos sobre los empresarios “españoles”.

    Saludos

  4. Cayetano
    2010-12-26 02:42

    He releido mi comentario, como siempre parece un borrador en una servilleta. Aunque puede servir, total no me pagan por escribir (al autor de lartículo tampoco) :-). Por otro lado soy consciente de que es absolutamente inútil intentar explicar que generalizar no es bueno.

    Además, infiero (quizá me equivoque) que el autor es valenciano, si es así le invito a que busque en su comunidad (si desea tomarse el trabajo) una de las mayores empresas de material cerámico del mundo y sus programas de I+D (Dispone de una impresionante infraestructura y medios) financiados con los beneficios obtenidos en tiempos pasados, ni un duro de dinerito oficial, es más trabaja al margen del ámbito oficial y no creo que quiera saber demasiado sobre él. Tambien capea la crisis.

    Un saludo

  5. Ramonmo
    2010-12-27 18:29

    Cayetano, la propia existencia de la crisis económica es prueba de que (siguiendo tu razonamiento) la mayoría de los empresarios de este país son “malos”. Porque precisamente si hubiera muchos “buenos”, como los que citas, no estaríamos en crisis.

    Saludos.

  6. Cayetano
    2010-12-27 18:54

    Ramonmo: No es tan sencillo. Habría que definir que se entiende por crisis y por empresario. Yo no llamaría empresarios a César Alierta, Martín Villa, Botin, Diaz Ferrán, Florentito Pérez, etc. que no aportan valor alguno y son simples especuladores cortoplacistas. Por empresario entiendo a personas como José Estancona Acha un modelo más frecuente de lo que muchos puedan pensar. Los mejores apenas salen en los papeles.

    Otro asunto es que en la contabilidad de las cifras macroeconómicas pesen más las grandes empresas gestionadas por especuladores cortoplacistas. Es que a cualquier cosa se le llama empresario

    Saludos

  7. Ramonmo
    2010-12-27 19:12

    Bueno, yo utilizo los términos “empresario” y “crisis” en su sentido vernáculo y popular, o sea, en el uso más extendido y que puede compartir la mayoría de la población. Para la mayoría de la gente no hay duda de que Alierta o Pérez son empresarios. Eso sí, si usted y yo empleamos el término “empresario” en un sentido especial que sólo incluye a aquellas personas que crean riqueza y gestionan bien sus negocios, está claro que consideraremos que este artículo está equivocado.

    Saludos.

  8. Cayetano
    2010-12-27 19:29

    Ramonmo: Ese es el problema, que a cualquier cosa se llama empresario. A ver si esta “crisis” en realidad va a ser un problema semántico. Ahora nos queda por definir qué cosa es un “político”

    La realidad es que algunos políticos se quejan de que el término “político” se ha devaluado, igual ocurre con “empresario”.

    Pero hay algo común el “buen” empresario y el “buen” político son (casi siempre) poco o nada populares. Intentar hoy implantar ciertos valores como el esfuerzo, la honestidad o el trabajo bien hecho es poco menos que imposible entre las clases populares.

    No es casual el éxito de los productos de consumo que produce la factoría Tele5.

    Saludos

  9. Ramonmo
    2010-12-27 19:41

    Cayetano, me parece entender que lo que usted teme es que el término “empresario” se devalúe y se torne peyorativo, como puede estar pasando ahora mismo con “controlador aéreo”.
    Eso, sin duda, sería malo, porque dificultaría el trabajo de los buenos empresarios (que haberlos haylos), al igual que la vida de los controladores aéreos serios y profesionales se ha visto igualmente afectada, sin tener ellos ninguna culpa.
    Ahí puedo estar de acuerdo con usted: sería una lástima que la mala fama de un colectivo perjudicara también a sus integrantes más dignos. Pero es algo difícilmente evitable… y, además, eso no quita para que lo que dice el artículo sea, en general y a grosso modo, cierto.
    En fin, parece que cada uno de nosotros incide en una cara del problema.

    Saludos.

  10. Cayetano
    2010-12-27 20:16

    No, si yo entiendo perfectamente lo que se dice en el artículo y lo que tratas de expresar. Incluso estoy de acuerdo en parte. Solo señalo que aquí tenemos una crisis ética de fondo que no vamos a arreglar.

    Y juro que me he contenido para no opinar (yendo a la yugular) sobre lo que pienso sobre la gentuza que rodea (o el proyecto que lidera) Garmendia, el tema de las puertas giratorias entre política y empresa, etc.

    Lo de la educación es ya bonus aparte, pero intento no molestar en exceso, especialmente esto:
    Nuestro sistema educativo tiene problemas, sin duda. Pero no tiene un problema de rentabilidad: son los empresarios los que no hacen lo que deben, los que no ofrecen puestos de trabajo para la formación que reciben nuestros alumnos, los que no aprovechan las virtudes, las cualidades y la formación de nuestros jóvenes, y no tan jóvenes, para situar sus empresas en parámetros de excelencia

    Los “empresarios”, según entiendo, salen de los estercoleros y no del sistema educativo (por eso no tiene culpa ninguna) Pues vale, pues muy bien, me alegra saber que nuestro sistema educativo no forma personas con iniciativas y valor para acometer proyectos empresariales propios, solo fabrica “mano de obra ovejuna” Un suponer

  11. Cayetano
    2010-12-28 02:17

    Qué cosas, acabo de leer ésto y no puedo estar más de acuerdo con muchos de los contenidos del artículo/entrevista: La creatividad se aprende igual que se aprende a leer

  12. Cayetano
    2010-12-29 09:41

    Dos enlaces para reflexión sobre educación: conexión con Twitter (las modas y tendencias sobre redes sociales se imponen)

  13. Harry Callahan
    2010-12-30 02:14

    ¡Cuánta sabiduría!



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