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La guillotina-piano por Josep Izquierdo

La Factoría de Ultramarinos Imperiales ofrecerá a sus clientes, a través de la guillotina-piano —su dispositivo más acomodaticio—, un sinfín de discusiones vehementes sobre el arte y la cultura, y nada más. Josep Izquierdo es recargador de sentidos, contribuyente neto al imperio simbólico que define lo humano. Y si escribe, escritor.

Thomas Krens y el paganismo

Thomas Krens ha renunciado como director de los museos Guggenheim. “Resigns”, según el NYT, verbo que a mi oído español le suena más a impotencia que a dimisión. Desde la institución la noticia se ha vendido como una transición natural tras veinte años de trabajo, pero desde medios más neutrales se apunta a las dificultades de financiación para sus faraónicos proyectos y las dificultades para encontrar candidatos que quisieran dirigir el New York Museum bajo sus órdenes (ya que, entre sus cualidades se encuentra la de tener una “personalidad difícil”), como razones que, finalmente, han provocado su relativa caída.

Por si ustedes saben poco o nada sobre él y su obra, diré que es el responsable de haber llevado a su conclusión lógica para el mundo del arte las premisas del capitalismo post-industrial y sus excrecencias ideológicas y culturales. Si recorremos apresuradamente el panorama, el incremento progresivo del nivel educativo y económico mundial desde la segunda guerra mundial ha producido un “mercado global” para la exhibición artística, aunque el perfil del visitante de un museo no haya variado ni un ápice: alto nivel educativo y clase social media-alta. Este incremento de “consumidores culturales” produce un incremento de la demanda que repercute en un incremento de costes para los museos (competencia, transporte, seguros…) que, obligados a incrementar su financiación mediante corporaciones privadas, se ven sujetos a la lógica del mercado en cuanto a costes y beneficios asociados: parking, comida, mercancía especializada, y paquetes turísticos con hotel y avión. Lo cual obliga, como dice McClellan, a una estricta dieta de momias, impresionismo y “anything with ‘gold’ in the title”. Vamos, lo que algunos llaman la mcdonalización del arte, pero que a mí me parece más descriptivo llamar la alta cutura de masas: la que incorpora mediáticamente a su catálogo de un museo imaginario a Armani y Harley Davidson sin solución de continuidad con Manet o Picabia, en donde el continente forma un todo con el arte que exhibe en su interior, y en donde tanto uno como otro dependen de quien les alimenta.

El problema ha llegado con las vacas flacas. En 2005, el principal inversor privado de los museos Guggenheim abandonó el barco por diferencias en la dirección artística (quería menos Guggenheim satélites y concentrarse en el de Nueva York), y financiera (mayor rigor presupuestario). Cómo influyó en su decisión la crisis del petróleo y de la industria del automóvil en Estados Unidos tras el 11/9 y la guerra de Irak, ya que su fortuna procedía de una aseguradora de automóviles en Cleveland, me parece una pregunta legítima para la que no tengo respuesta. Tras esta crisis museística, Krens incorpora a los museos a dos nuevos patronos procedentes del sector inmobiliario para financiar sus proyectos. ¿Tiene algo que ver su actual renuncia con la crisis hipotecaria en Estados Unidos? Su nuevo cometido en la empresa será supervisar el macro-proyecto museístico en Abu-Dhabi. Qué curioso, este proyecto parece que no sufrirá demasiado con el barril de petróleo a más de cien dólares.

Para justificar su nuevo Guggenheim en la tierra de los casinos, Las Vegas, Krens dijo hace algunos años que “you go where the heathens are”, tú vas donde están los paganos. Qué lástima que no lo dijera en español, porque a tenor de lo sucedido, parecería más exacto ir donde están los paganos. Los que pagan.

Josep Izquierdo | 14 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Roger
    2008-03-15 00:54

    Una de las cosas que dejó definitivamente probadas Krens es que las exposiciones de motos o de moda tendrán mucho público, pero que ese público no vuelve cuando lo que se expone es arte en el sentido menos amplio. Probó que su proyecto no funciona.

  2. Cayetano
    2008-03-15 08:15

    Solo informar: El culebrón Guggenheim – Bilbao continúa . La gestión del mismo se ha caracterizado por su oscuridad, opacidad, etc.

  3. Josep Izquierdo
    2008-03-15 16:37

    Hola a los dos,

    Efectivamente, su proyecto no solo no funciona si nos atenemos a las funciones de un museo en su definición más clásica, sino que tiene un fuerte efecto de contaminación sobre el “arte en el sentido menos amplio”: en lugar de aplicar los criterios de valoración del arte al mundo de la moda o el diseño industrial, traslada esos criterios al arte (bonito/feo, in/out, caro/barato, propietario/espectador, nuestro/suyo, nuevo/viejo, raro/común…). Así que el público, si no puede aplicar esos criterios para valorar lo que ve, no va. Ergo si alguien monta una exposición que no se ajuste a alguno de esos criterios, fracasará.

    En cuanto a la gestión económica, sin duda el Guggenheim-Bilbao es un ejemplo claro de los métodos de Krens: encontrar a un primo (e.g. el gobierno vasco) que lo pague todo, o casi, sin preguntar demasiado. La Bilbao-Las Vegas-Abu Dhabi connection da mucho que pensar.



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