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La guillotina-piano por Josep Izquierdo

La Factoría de Ultramarinos Imperiales ofrecerá a sus clientes, a través de la guillotina-piano —su dispositivo más acomodaticio—, un sinfín de discusiones vehementes sobre el arte y la cultura, y nada más. Josep Izquierdo es recargador de sentidos, contribuyente neto al imperio simbólico que define lo humano. Y si escribe, escritor.

Enciclopedismo y capitalismo

La lectura de Encyclopédie de Philipp Blom es, a un tiempo, sugerente e irritante: fascina con su información y decepciona con su interpretación de esa infancia de la modernidad que fue el siglo XVIII. El autor confunde en buena medida divulgación histórica con simplificación interpretativa, convirtiendo un siglo de transición, y por tanto de complejísimas interacciones sociales y culturales, en una historia de buenos y malos para consumo de intelectuales encantados de haberse conocido. Su mismo subtítulo, “el triunfo de la razón en tiempos irracionales”, es ya tesis y epopeya, sin margen posible para una realidad que, a su pesar, asoma constantemente en los datos que proporciona.

A través de esos datos vemos que la empresa de los enciclopedistas fue posible gracias a los decisivos cambios culturales, sociales y económicos que se produjeron a lo largo del siglo, y que, por contextualizar, llevaron a Larry Shiner (en La invención del arte, Paidós: 2004) a situar en él el cambio del antiguo sistema conceptual del arte, fundamentado sobre la utilidad de la actividad artística, al moderno, en que nace el concepto de bellas artes disociado de ella, y que ha imperado hasta la segunda guerra mundial. Vaya, que lejos de ser “tiempos irracionales”, fueron en realidad terreno abonado para la empresa de la Encyclopédie el sustrato que la hizo posible proporcionándole 4300 suscriptores dispuestos a pagar por ella los 11300 euros que, finalmente, les costó.

Un buen ejemplo de la fascinación por los datos y la irritación por la interpretación que me ha proporcionado el libro es la ambivalencia con que el autor trata la empresa de los enciclopedistas, puesto que fue una empresa, en un sentido plenamente capitalista: capitalización, prospección de mercado, mano de obra, producción, valor, precio, beneficios. Enormes beneficios. 31 millones de euros, netos, ganaron los empresarios. Diderot, como editor, durante los veinticinco años que duró el proyecto recibió unos ingresos anuales de 33.000 euros, más gratificaciones que suman unos trescientos mil euros más, y que se situaban entre los de un profesor de la Sorbona y los de un abogado de provincias. Y sus ingresos totales posteriores, como consecuencia directa de la fama y el prestigio conseguidos gracias a ella, pueden ser tasados en, por lo menos, el triple. Con todo, el libro de Blom destila un inequívoco “menosprecio de corte y alabanza de aldea” económico que me parece tan lamentable como la “avarícia” de la que se acusa a los empresarios, que habría coartado la libertad intelectual de Diderot. “Las continuas escaramuzas por las potencialidades comerciales de la Encyclopédie una vez completada componen un epílogo curiosamente ramplón para un relato heroico”. ¡Las potencialidades comerciales son “ramplonas”, mientras que las vicisitudes con los poderes políticos y religiosos son un “relato heroico”! Sin embargo, lo que queda claro en un momento determinado de ese “relato heroico” es que lo que permitió superar los problemas políticos fue la dimensión empresarial del proyecto que, de ser suprimido, hubiese supuesto la ruina para la industria de la imprenta parisina y para miles de trabajadores y sus familias: “casi uno de cada cien parisinos se beneficiaba económicamente de la empresa, directa o indirectamente”.

El menosprecio de Blom hacia los auténticos artífices de la Encyclopédie, los empresarios, con André-François Le Breton a la cabeza, que la hicieron posible y útil además de intelectualmente bella, trasluce el ideal del artista moderno desapegado del dinero, del hombre de letras que cree que la viabilidad económica de sus proyectos mancilla su pureza y coarta su libertad. Pero también descubrimos en Blom los orígenes de semejantes ideales, que en lo personal y en su formulación intelectual cabe atribuir a un Diderot que a la mínima dificultad política o económica no duda en proclamar a los cuatro vientos la freudiana voluntad de volver a sus orígenes entre la alta burguesía rural, o a un Rousseau paranoico que en aras de una vida sencilla y libre del yugo de la servidumbre económica y familiar se jactó de haber mandado a sus cinco hijos al orfanato.

Josep Izquierdo | 04 de mayo de 2007

Comentarios

  1. Carlos Alonso
    2007-05-05 10:26

    Supongo que la decepción parte de las expectativas, y no tanto de la interpretación que se lee… los ensayos que publica anagrama siempre llevan dictamen, los de Manuel Delgado, Lipovezky, Onfray… supongo que ud. esperaría algo enciclopédico sobre la enciclopedia, y resulta que lleva crítica adherida… ¿pero le ha hecho repensar la producción capitalista de infromación o ha despreciado ud. de partida el dictamen?
    Hace ud. mal en reconocer a los empresarios (cuya apuesta, aunque sea generosa, lleva un segundo de esfuerzo), y dejar en un segundo plano a los que realmente generan el contenido de la empresa. Durante años. En ese punto, coincido con Blom en que vieron negocio, y en que les importaba un cojón la difusión de nada.
    Dice ud.:
    “El menosprecio de Blom hacia los auténticos artífices de la Encyclopédie, los empresarios, con André-François Le Breton a la cabeza, que la hicieron posible y útil además de intelectualmente bella, trasluce el ideal del artista moderno desapegado del dinero, del hombre de letras que cree que la viabilidad económica de sus proyectos mancilla su pureza y coarta su libertad.”
    ¿Cree en consecuencia que es insensato pensar que el dinero normalmente coarta y recorta la creatividad artística o es que sencillamente está harto que le recuerden la realidad que padecemos?
    La opción que queda es aceptar que el empresariado del conocimiento hace primar el contenido, y eso es tan inocente que parece difícil de tragar.
    Finalmente:
    “menosprecio de corte y alabanza de aldea” ¿espera esa frase hecha ser ecuánime? ¿cree ud. tan iguales corte y aldea como para que la evidente prevalencia de una sobre otra resulte fastidiosa?
    Así que, al fin, su tesis es que el carácter empresarial de la obra fue lo que salvó a la obra de otras cabronadas peores que la financiación de la misma… Sorprendente.

  2. Roger
    2007-05-05 21:23

    Fue gracias a que era una empresa importante que la Enciclopedia pudo sobrevivir a los embates y las censuras de la Iglesia y la monarquía. En ese momento histórico, el capital sirve como artífice de la libertad, los verdaderos poderes son otros. Que el capital se haya aliado (y no siempre) con esos poderes en el transcurso de la Modernidad, ya es otra cosa.

    Además, una de las tesis de este artículo es que esa empresa no era inocente ni filantrópica: el cometido era la recopilación de todo el conocimiento de la época, sí, pero también era ganar dinero. Diderot no se mantenía ajeno al aspecto económico de su empresa, de su cometido.

    ¿Que el dinero corta y recorta la actividad artística? Sólo si uno espera vivir de ella, porque eso implica inversiones más o menos fuertes en producción y distribución, inversiones de otros, que son muy libres de invertir en lo que quieran. También se ha dado que muchos grandes escritores se han auto-editado: Nietzsche y Kierkegaard, entre ellos; o fueron editados por sus amigos, como Joyce. Ellos escribieron como tenían que escribir y el dinero se mantuvo aparte.

    Hasta los 90 del siglo pasado fue así. Desde entonces, tanto dentro como fuera de la internet se están ensayando otras formas de producción y distribución más potentes, que llegan a todo el mundo y son libres. Muchas veces, también gratuitas. Están creando un sistema nuevo para la creación intelectual y artística (tanto en la producción como en la recepción), como en su momento lo creó (siendo los poderes y las posibilidades técnicas otros) la Enciclopedia.

  3. Carlos Alonso
    2007-05-06 18:16

    Entiendo, Roger, sobretodo el primer párrafo. Tiendo a proyectar la actualidad hacia atrás.

  4. johanna
    2009-02-17 10:58

    no encotre lo que nesesitaba de todas maneras gracias ya q a otras personas si les sirvio sigan haciendo en buen trabajo como hasta ahora lo han hecho



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