Libro de notas

Edición LdN
Kliong! por Carlos Acevedo

Kliong!, a razón de cada martes, se encargará de desmenuzar el mundo del tebeo y del cómic desde una perspectiva que llama a la rotura y al trompicón. Kliong tiene más que ver con una olla que cae por torpeza que con un arrebato o un golpe, aunque a buen seguro no saldrás sin moratones.

Vicio condicionado por la efeméride (VIII)

Cuando mentamos a la autoedición como continente un par de factores reverberan en nuestras cabezas. O no. Pero lo cierto es que deberían. Por un lado, se hace hincapié en el hecho de que se componen de una labor autoral sin limitaciones de ningún tipo, que para algo son autoediciones, y, por otro, convocan a un espíritu que tiende a completar lo que el mercado del tebeo no suele ofrecer. Por ello, queridos y remotos jóvenes, os conminamos a empezar el año leyendo material de este calado y atractivo.


Noches de MDMA y Rosas y Tebeítos de ultrarradio de Puño de Juarma y Puño, respectivamente.
64 páginas en riguroso blanco y negro. Y algún gris, todo sea dicho.
Ediciones Cretino

En un país con una tradición de humorismo gráfico sumamente interesante, como es el caso de España, que los mayores exponentes del tema sean tomados menos en serio que aquellos que dedican sus fuerzas e impulsos a completar las gestalts que industrias como la francesa o la norteamericana proponen sino es un insulto, ni puta idea de lo que puede ser. Seguro que algo peor. Bajo este prisma, contextual como el solo, la labor de Juarma López resulta interesante como ella sola. Su trazo seguro de detalles barrocos por escatológicos es, sin duda, una razón más para llevar inhiesto el orgullo de los fanzineros de toda la vida. Carcajadas me ha sacado con su Noche de MDMA y Rosas, el tío. No ya por su militancia en cuanto al estilismo del insulto, que es a lo que debería aspirar cualquier chistolaris que se precie, sino por el análisis del absurdo de nuestro entorno y de sus ecos. Un ejemplo: Evocar a testigos de jehová como terroristas islámicos del suicidio honroso en base al mensaje divino, no es una muestra de incorrección política sino, más bien, una reflexión acerca de los límites del fanatismo en elegantísimo blanco y negro. Además de profundamente gracioso, que es a lo que vamos. Acompañado de un desprejuicio y de unas ganas de matar que ya querría para mi, el muy va y se mete con todo lo que se menea sin mediar ni media página. La contínua y continuada reflexión que lleva a cabo Juarma es el resultado de una serie de preguntas para con el entorno que responde como el mejor de la clase, porque terminan con punchlines debastantes. Un titán, ya les digo. Si me apuran, el mejor de su (de)generación.

Y por la inversa, literalmente, en este estupendo volumen que de la mano de Ediciones Cretino llega a manos del fanzineroso de toda la vida, ya sea por correo o en su tienda habitual, nos encontramos con los Tebeítos de Ultrarradio de Puño, un hombre que ha demostrado una capacidad innata para ejecutar su trabajo en orden de ejercicio de estilo, con una mala leche que muchas veces se atraganta, al tiempo que rompe con las cuatro reglas del género y las recicla para dar con un resultado que nos deja claro que si hay algo de lo que valerse es de un motor creativo que al momento de evaluar los aconteceres de su entorno resulte efectivo. De hecho, Puño es mantiene inhiestos una serie de puntos a favor que más tienen que ver con la meditación del lenguaje de las viñetas que con la sempiterna queja que todo ser consciente de sus contornos elabora y compone. El punkismo bien llevado y mejor entendido parece ser el contexto perfecto donde ubicar a este hombre, Ilustrador mayúsculo y excelente narrador. Ah, por cierto, cuidadín con la historieta que lleva por título “este tebeo estaba en una libreta de 2006”, cuidadín.

Pomez #1
Leandro Alzate
36 págs. (32 en el Blanco y negro de toda la vida + y 4 centrales con color)

Pomez es un minicomic con tufillo a fanzine de toda la vida que ha perpetrado Leandro Alzate y que, más allá de alguna cuota estilística que más tiene que ver con el minimalismo y la limitación consciente en cuanto a recursos gráficos, poco tiene de nutritivo. Si bien es cierto funciona, que te lo tragas en un pis pas y muy gustoso, el proceso de meditación de la lectura, que es que os dedico aquí cada martes, es sumamente vacío y nada ejemplar. Entiendo, entonces, que su labor tiene que ver con elementos que no me son afines y que el esfuerzo está más inclinado hacia la construcción de un universo personal. De ahí, presumo, su interés por sobreponer las sensaciones a la historia, que hacia la gestación de una obra que sobreviva al tiempo y a la estética por la estética. Pero también entiendo que esto no es un precedente negativo, porque al hombre se le ve dispuesto a la experimentación constante según directrices muy claras lo que inevitablemente lleva a realizar obras con un interés y una calidad intrínseca que ya en el pasado nos han dado enormes sorpresas. Es así que Alzate configura y se realiza en un campo de juego donde las reglas no hacen menos que vaticinar un trabajo que, con el tiempo, puede darnos sorpresas muy gratas. Aunque ahora mismo Pomez no vaya a parar a ese rincón de mi biblioteca que revisito cada dos por tres, cada vez que me pierdo y no se cómo encajar según que cosas. Porque yo, si me permiten la soberbia, de sensaciones voy sobrado. Al menos en cuanto a lo que se refiere a mi biblioteca.

ADOBO #4
Claudio Buenafuente, Elenilla, El otro Samu, Fresús, Joaquín Aldeguer, Joseba Glorieta, Kwyjibo, Molg H, Nacho García, Nathan, Nestor F. y Pablo Muñoz.
40 páginas en glorioso blanco y negro enfundadas en sendas portadas a todo color.
Adobo, fanzine de cómics underground con extra de cafeína.

Debo reconocer que lo único que me supuso un consuelo ante la espera del nuevo número de Adobo fue el hecho de que se les había reconocido como los mejores en el recién festejado Expocomic 2009. Cosa con la que estoy absolutamente de acuerdo, porque, entre los nominados, no me cabe duda alguna de quienes son los mejores. Sí, claro que me refiero a Adobo. Y tengo razones, razones de peso. Porque este grupo goza de una profunda cohesión entre los autores que se amontonan en sus páginas que funciona, a pesar de no denotar un régimen estilístico estricto, como la verdadera esencia del fanzine que se ha crecido como un ámbito de incorrección política sin monsergas ni valores malsanos; además de comportarse como una revisión del paisaje del cómic hispano. El hecho de que ellos otorguen, de diversas maneras, el enunciado por delante cuando ponen una cita te lo dicen en voz alta, sin monsergas no deja lugar a dudas en este aspecto. Pero más allá de eso, los tíos son brillantes. Todos. Me hacen reír de aquella manera, me evocan lo que hace mucho tiempo no me evocan una serie de publicaciones que no es menos que esperar otro inmenso volumen porque el buen rato, ese buen rato, que es lo único que nos podemos permitir, viene asegurado y, vaya, tiene una denominación de origen clarísima: el amor por la cultura popular, la altivez de tocar los cojones a la primera de cambios y, sobretodo, las risas. ¡Que no hay labor más noble, señora!

Save Our Souls
Felipe Almendros
120 páginas aproximadas divididas en 8 viñetas y en blanco y negro.
Apa-Apa Comics

Por esas cosas de la vida, que yo mismo no entiendo muy bien, he terminado hasta los cojones de la corte que a costa del trabajo de David Shrigley se ha erigido en la ilustración, el tebeismo y el fanzinismo. Hasta los cojones de dibujos mal hechos a posta, de ausencia de dotes narrativas y de anécdotas que deslucen por un traje que, cual traje nuevo del emperador, son visibles solo ante los ojos de los interesados. Que los interesados brillen por su falta de criterio ante la modernidad, no hace menos que agudizar el rechazo. Todo sea dicho. Ante esto, la primera ojeada al volumen que recientemente le han re-editado la buena gente de “Apa-Apa Cómics” a Felipe Almendros fue de todo menos gratificante. Cuando debería haber sido todo lo contrario, porque Almendros se autoeditó en 100 ejemplares y, ahora mismo, de no ser por Apa-Apa hubiera sido una perdida. Si, han leído bien, he dicho “una perdida” porque una vez superado el shock estético que me produjo el trazo y las formas de Almendros pude leer con verdadera devoción Save our Souls, esta crónica que transcurre en Colima (México) pero que casi podría ser de cualquier lugar y de cualquier manera. La solidez que propone Almendros escapa de las nociones narrativas habituales y se coloca, por méritos propios, en ese espacio reservado para los autores de interés que, seguramente, a menos de que un tránsito vehemente les obligue a dejar de lado sus inquietudes como pinta monas, nos azotarán con visceralidad y dibujos malos porque, ya lo dice mi señora, si has de desconfiar de alguien que escriba un diario, desconfía del que lo hace legible para todo quisqui. Y ahí estamos, otra vez, alabando lo personalísimo e inexplicable, porque de tanto tachón y tanto borrar con el codo, Save Our Souls es una obra que, vaya, trata de la vida misma con una distancia irónica que, presumo, es parte de lo que implica el someterse a un formato sin ninguna relación evidente con el mismo. Almendros logra romper con más de uno de los límites y condiciones que conserva la historieta, aunque no sabes si es por puro desconocimiento de causa, como el mismo admite, o por pura necesidad de narrativa. El hecho de intuir que es por lo segundo, como corresponde, Aunque, todo sea dicho, la meditación ahora mismo tiene que ver con los límites de la historieta y con si quiero, porque todo es querer, entender esto como historieta o algo que está más allá de las etiquetas de las que cualquiera pretenda enarbolar. Bien por felipollas y la madre que lo ha parido, oiga.

Argh! #6
Bob Flynn, Paola Gaviria, Jorge Pérez Ruibal, Martín López, Nestor F., Ferran Esteve, Molg H., Brais Rodríguez, Martín Romero, Mar Malota, Jorge Parras y Félix Díaz.
48 páginas en estupendo bitono.
Argh! Cómic

Decía Rubén Lardín que Argh! es la mejor revista posible para la juventud moderna y, para variar, tiene razón. De hecho, es una sentencia que, si se tercia, defendería a hostias. Es Argh! el continente perfecto para una persona con inquietudes estéticas y es, también, una lectura refrescante por la risa y el sindios que entre sus páginas se convoca a punta de bitono y escatología de la mejor y más sana valía. Soy fan fatal de Argh!, en serio. Y no lo digo sólo por el entusiasmo que la publicación me suscita, que es enorme, sino porque, como ya he dicho, me parece que llevan el ámbito de la autoedición a niveles que son sumamente sanos porque denotan un amor por el trabajo propio y el ajeno. Ellos, de hecho, también lo ven así y esto se nota en el sexto número que han editado y que me ha hecho, otra vez, decantarme por ellos porque así como los modernos siempre buscan tótems, Argh! no es menos que el futuro inmediato de la gloria estética y el slapstick ultrahormonado y supervitamínico. Un subidón, lo juro.

Carlos Acevedo | 12 de enero de 2010

Comentarios

  1. Puño
    2010-01-15 05:41

    Mil millones de gracias, da gusto cuando se nota que alguien SÍ se ha leído los tebeos que critica.

    Te debo un jamón.

    (De york).



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