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Estilo familiar por Arístides Segarra

Arístides Segarra es escritor. Anteriormente ya fue construyendo Estilo familiar en Almacén. Estilo familiar dejó de actualizarse en octubre del 2006.

Moros y cristianos

Confesaré, lector amable, que las fiestas populares apenas despiertan mi curiosidad, y adormecen mi interés. Llámense Moros y cristianos, Fallas, Sanjuanes, Magdalenas, aquí donde vivo todo es uno y lo mismo. No dudo que se deba a haberme criado en jardín de sobreabundancia, en la tierra de las flores, de la luz y del amor; y de la fiesta, qué fantástica, fantástica esta fiesta, qué fantástica, fantástica esta fiesta, esta fiesta en la que yo te di mi amor. Pero además de la sobreexposición o la repugnancia estética hacia los disfraces y las verbenas existen razones etnológicas, o más bien sociológicas, que el niño que está solo y observa acaba identificando, y el adulto elabora. La exaltación del gregarismo que diluye la responsabilidad individual, la sustitución de la voluntad por el “espíritu del pueblo”, la desaparición momentánea de una realidad casi insoportable por una fantasía reconfortante, la recuperación de los roles tradicionales del “hombre-hombre” de café, copa y puro, y de la mujer modelo de belleza, madre y esposa, y la integración-adoctrinamiento de los niños. ¡Qué fantástica esta fiesta!

Estas fiestas tradicionales no sólo perpetúan los roles tradicionales a nivel individual, sino que, como buenos remedos carnavalescos, sirven de válvula de escape para el mantenimiento del statu quo social tras los cuales vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza, y el señor cura a sus misas. Literalmente.
En mis días jacobinos, uno de los achaques de la edad, abogo por su exterminio con Comité de Seguridad Pública y guillotina incluidos. Ya saben, “el terror no es más que la justicia rápida, severa, inflexible”, que decía Robespierre. Leo que Federico Herrero, imán de la mezquita la Unión de Málaga y presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas ha pedido la suspensión de los desfiles de Moros y Cristianos. Convencido que sus razones no deben ni rozar las mías; es más, convencido que mis razones para acabar con dicha fiesta y otras podrían acarrearme no menos problemas con determinados correligionarios de este señor, de nombre curiosamente entreverado entre gacetillero radiofónico y eurodiputado ultra, de los que en Francia afectan ya a simples profesores de filosofia de instituto (aunque significados intelectualmente) como Robert Redeker, amenazado de muerte por un artículo de opinión, tan incendiario como se quiera, en Le Figaro; convencido de que no decimos lo mismo aunque digamos las mismas palabras, he autorizado a Irene a que participe en la fiesta de Moros y cristianos que ha organizado su escuela hoy. Irá de cristiana, porque es el papel que le ha tocado en el reparto.
Y aunque no lo fuese: en estos momentos, lamento decir que me parece más probable que acabe donde quiero, laica y atea, saliendo de cristiana que saliendo de mora. Así está el mundo.

Arístides Segarra | 06 de octubre de 2006

Comentarios

  1. Penitente
    2006-10-06 17:23

    Magnífico. Cuanta razón. La exposición inicial de la idiosincrasia de las fiestas es perfecta. Su desaparición sería el primer paso hacia la modernidad.

    Enhorabuena.

  2. Manuel Allue
    2006-10-06 20:35

    Muy Muy bien. Y ¡bravo por Irene!.

  3. Beowulf
    2006-10-11 03:12

    Las circunstancias en torno a Robert Redeker son ciertamente lamentables. Pero lo que escribió en Le Figaro no es un artículo, es un panfleto islamófobo, redactado en pleno calentón. Decir que “Jésus es un maestro de amor, Mahoma un maestro de odio” es además muestra de desconocimiento mas absoluto del Evangelio:”No piensen que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino la guerra. Porque he venido a separar al hijo de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su casa.”(Mateo 10, 34-42). Como estas hay algunas otra perlas de ese “maestro” de la estulticia.

    Sobre el espíritu carnavalesco, no debe buscarse ya en las fiestas oficializadas de Moros y Cristianos, que se reproducen para el espectáculo turístico nada más.

  4. Marina
    2006-10-22 10:55

    Como también dice la canción de Serrat ”...por una noche se olvidó que cada uno es cada cual.” Porqué no dejar al personal que crea ser “feliz” como bien le venga. Además como usted podría ir en contra de uno de los tres grandes principios de su querida Revolución Francesa.


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