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Estilo familiar por Arístides Segarra

Arístides Segarra es escritor. Anteriormente ya fue construyendo Estilo familiar en Almacén. Estilo familiar dejó de actualizarse en octubre del 2006.

Dejar hacer, dejar pasar: o no

Irene anda algo desconcertada ante mi cambio de actitud con su madre. Abandonar el laisser faire, laisser passer que supuestamente favorecía un entorno pacífico a mi niña me ha costado meses de depresión, y exigirá la readaptación de todo el mundo. La primera, mi unigenita, que ya puede dejar de sobreprotegerme, aunque le está costando: debo insistirle en que no hay nada de mi vida y mis opiniones que no pueda contar a mi exmujer. La segunda es la antedicha, que sigue amurallada tras la ciencia infusa materno-esotérica, y que ya se ha encontrado con el ejercicio de mi patria potestad por escrito para que Irene deje de ser visitada por santeras y tratada contra enfermedades inexistentes con homeopatías y flores de Bach. Y para que vaya a su pediatra, a la que hace dos años que no ve. Y la tercera es mi linda mujercita, que preferiría una buena pelea ya, a un razonado escrito más tarde. Bueno, le gustarían las dos cosas, pero yo sigo odiando la violencia física, no he cambiado tanto.

Ya me ven, pues: ayer era un gobierno europeo más sentado a la mesa de los veinticinco, dejando hacer y dejando pasar, camino de la disolución de Europa y de la autodestrucción en cuanto me acabara de leer la Constitución europea, cual 007 de tebeo (“este mensaje se autodestruirá en cinco segundos…¡Bum!”), y hoy soy un Parlamento europeo que por lo menos dice lo que cree, aunque al final haga lo que deba.

El lector se preguntará quién es más esotérico, si mi exmujer con sus flores de Bach o yo con mis comparaciones, y me permitirá, amabiliter, para entender el paralelismo que le recomiende la crónica que publica hoy Thomas Ferenczy en Le Monde a propósito del embarazoso silencio con que los gobiernos de la Unión Europea cubren que dos de los veinticinco paises miembros (Polonia y Eslovaquia) cuentan en estos momentos con ministros de extrema derecha en sus gabinetes sin que se hayan producido algaradas mediáticas. Nada que ver con la berbena que se montó cuando en el 2000 la ultraderecha austríaca entró en el gobierno del canciller Wolfgang Schüssel con aquel guapito de cara de… no me sale el nombre, disculpen.

En Polonia el gobierno de Kazimierz Marcinkiewicz y después el de Jaroslaw Kaczynski cuentan entre sus ministros con dos representantes de la Liga De Familias Polacas, cuyo presidente y ministro de Educación es un ultracatólico homófobo que deberíamos recordar por aquí por sus recientes declaraciones saludando la memoria del general Franco. Excepto mentar la bicha, ¿les suena de algo?

Pero vayamos al fondo de la ciénaga. Ferenczy analiza el silencio gubernamental europeo y lo contrasta con la firme denuncia que el Parlamento europeo ha realizado de la participación de la ultraderecha en los gobiernos de los paises miembros de la Unión. Atribuye el silencio de los primeros al fracaso de las denuncias y sanciones a Austria en el 2000, y a la comprobación de la “muerte natural” del fenómeno en contacto con los mecanismos democráticos. Puede que sea un buen análisis para no repetir los mismos actos fracasados en aquella ocasión, pero me preocupa que conduzca a un letal laisser faire, laisser passer carente de responsabilidad sobre los hechos. Hacia ello apunta el análisis final de la crónica: “Ciertamente, las ideas de extrema derecha no se corresponden con los valores europeos, pero, mientras las reglas de la democracia sean respetadas, ningun país de la Union se siente autorizado a abrir un proceso contra sus vecinos. Después de todo, nadie está a salvo de estos accesos de fiebre”. ¿Europa ha entrado en coma irreversible con la ampliación, y los partes médicos se han convertido en secreto de estado, como la salud de Fidel?

Habría que matizar que ningún gobierno europeo se siente autorizado a abrir un proceso contra sus vecinos, pues el Parlamento europeo, al menos, ha dicho lo que piensa, aunque haga lo que deba. ¿Para cuando un Parlamento europeo constituyente?

Arístides Segarra | 04 de agosto de 2006

Comentarios

  1. luis efren
    2007-09-12 14:59

    es un buen libro

  2. alfonso
    2009-01-06 12:06

    ¿acaso no se escribe “laissez faire, laissez passer” o estoy mal?


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