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Estilo familiar por Arístides Segarra

Arístides Segarra es escritor. Anteriormente ya fue construyendo Estilo familiar en Almacén. Estilo familiar dejó de actualizarse en octubre del 2006.

Gemma, ¿qué es una violación?

Mi mujercita reclama su cuota parte de columna con gesto impaciente y no disimulada envidia, disfrazada de derecho conyugal. Accedo en esta ocasión, lector amable, para que calle, a ver si así consigo cierta paz para las semanas que vendrán. Y porque, para ser justo, la pregunta lo merece, y merece, pues, ser narrada por quien la vivió. He intentado alimentar su relato con el pan de oro de mi prosa, pero el estilo de mi querida esposa resiste dorados, e incluso alicatados. Lo dejo, pues, y transcribo sin afeites sus palabras, mientras espero que mi conexión a Internet se restablezca y que Irene deje de vomitar.

“Una vez establecida la relación con mi maridito, por narices tenía que aceptar el hecho de que mi maridito es papaíto. Que me costó, me costó, para qué decir otra cosa, pero como tira más un vello púbico que una maroma de barco, y me encanta ser marida del señor Segarra, tuve y tengo la responsabilidad, y cada vez más el placer, de educar a una niña y ayudarla a enfrentarse a la dura y cruel realidad que le espera. Me tengo por una mujer disciplinada y nunca me gustó tratar temas a medias, así que en el momento que decidí convivir con mi maridito decidía convivir con mi putativa con todas las de la ley.

En casa tenemos una norma, las preguntas de Irene se contestan y en eso el parentesco biológico no influye para nada. Y con esto no pretendo decir que la cosa sea grave o me provoque algún tipo de estrés. Para ser más exactos lo que hago es alucinar en colores. Vamos, que la curiosidad de la dulce vástaga no deja de sorprenderme. A mi querido Segarra le tocan las preguntas científicas. Por ejemplo, tuvo que revisar a Newton para explicarle a Irene cómo se movía la Luna. A mí, Irene, me reserva preguntas de carácter más social.

Ocurrió el pasado verano, una tarde mientras me embrutecía frente a la caja lista (como gusta a Cabana llamar a la TV) viendo un capítulo de El cor de la ciutat, culebrón de guardia emitido en TV3. Aquel día descubrían al malo de la temporada (la quinta ya, Jesús), el violador. Y sin vaselina ni preparación alguna, a bocajarro, Irene me mira y suelta: “Gemma ¿qué es una violación?” Me dejó... de pasta de boniato. Pausa dramática, preparación de la jugada, los primeros segundos fueron de “tierra trágame que me toca contestar”. Lo bueno de vivir con un intelectual es que quieras o no algo se pega y si no, lo copio, y de Arístides me robo la necesidad de explicaciones previas. Le bajé el volumen a la tele, y empecé: – A ver, primero, ¿tú (a Irene) sabes qué es hacer el amor? – No – Bueno, ¿sabes cómo nacen los bebes? – Sí, eso sí, que ya me lo has explicado: un espermatozoide fecunda un óvulo que crea como un granito muy pequeño que es el bebé y que va creciendo dentro de la tripa de la mamá y que se da la vuelta dentro de la tripa y después de nueve meses, bueno a veces siete u ocho, como yo, porque yo nací antes, sale por la vagina de la madre, y de cabeza. – Exacto. Bueno, pues para que el espermatozoide del papá, llegue al óvulo de la mamá, el padre tiene que meter la pilila dentro de la vagina de la madre… – ¿Mete la pilila dentro de la vagina de la madre? ¿Qué asco, no? – Mmm… Si, bueno, ahora te parece asqueroso, pero ya verás como cuando tengas trece o catorce años no te parecerá tan asqueroso. – Pero, Gemma, entonces seré mayor, y ahora soy una niña.

Mientras rumiaba mi desconcierto, Irene siguió: – Pero bueno, Gemma ¿qué es una violación? – Pues una violación es hacer el amor, pero uno de los dos no quiere hacerlo. – Pero, si alguien no quiere hacer una cosa no podemos obligarle a hacerla, eso está mal. – Exacto – Y además, yo pienso que si obligan a alguien a hacer eso y no quiere, seguro que le pueden hacer daño. – Exactamente, le hacen mucho daño, por eso se tiene que denunciar. – Pues ¿sabes que pienso? Que a los violadores tendrían que tirarlos a la basura. [Pausa]. Bueno, vale, tendrían que estar en la cárcel. Porque eso está muy, pero que muy mal, y no se puede hacer, y tienen que juzgarlos y encerrarlos en la cárcel. – Tienes toda la razón, eso es exactamente lo que se tiene que hacer.”

Por fin mi conexión funciona. Ahí les va.

Arístides Segarra | 25 de noviembre de 2005

Comentarios

  1. fernando cruz solis
    2008-02-19 10:39

    muy bueno tu comentario sobre la violalcion


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