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El último partido de George Best por Javi Martín

Genial con el balón en los pies, ocurrente ante los micrófonos, seductor dentro y fuera del campo, George Best sigue jugando cada mes su último partido en Libro de Notas. Javi Martín, autor de esta columna, solía fantasear con emular las andanzas del genio de Belfast. Enfrentado con la cruda realidad, ahora se conforma con escribir apasionadas historias sobre el mundo del deporte. Su hígado lo agradece.

Pietro Mennea, el gran velocista blanco

Sucedió el 12 de septiembre de 1979, en la pista del Estadio Olímpico de Ciudad de México, la misma donde once años antes Bob Beamon había impulsado hacia el futuro un par de generaciones el récord mundial del salto de longitud, situándolo en unos inalcanzables 8.90 metros. Allí, en la altitud de Ciudad de México, se disputaba la Universiada de 1979. Allí el italiano Pietro Mennea conseguía batir el récord del mundo de los 200 metros, parando el reloj en 19.72s. Mennea rebajaba así la marca del estadounidense Tommie Smith, que en ese mismo Estadio Olímpico mexicano había parado el cronómetro en 19.83 el día que el black power se hizo carne. Pocos días antes, Mennea había logrado el récord europeo de los 100 metros, colocándolo al borde de los diez segundos: 10.01s.

Un italiano blanco, de encrespados rizos negros, escaso metro setenta y nueve y cuerpo enjuto acababa de lograr la mejor marca de la historia en una prueba cada vez más dominada por los musculados atletas de raza negra. Mennea, que tenía entonces 27 años, realizó en México una carrera prodigiosa por la calle 4, con un segundo cien fantástico, recorrido en 9,38s. La marca se había visto beneficiada por las mismas peculiaridades que ayudaron a las de Beamon y Smith en los Juegos de México: la altitud de la capital centroamericana y una pista rapidísima. Incluso las condiciones meteorológicas, con la atmósfera cargada de electricidad presagiando tormenta, recordaban a la situación en que se había producido el salto de Beamon. El viento de 1,8 m/s, cercano al límite permitido para homologar el récord (2 m/s), también jugó a su favor. La marca de Smith había durado 11 años. La de Mennea se estiraría hasta 17.

Pietro Mennea había nacido en 1952 en Barletta, una ciudad del sur de Italia, situada en la orilla del mar Adriático. Sus inicios en el atletismo fueron como marchador, pero pronto se decantaría por la velocidad. Su primera gran participación internacional tuvo lugar en el Campeonato de Europa de 1971, donde logró el bronce con el relevo italiano de 4×100. Tenía 19 años. Un año más tarde participó en sus primeros Juegos Olímpicos. En Múnich se colgó la medalla de bronce en los 200 metros. El oro fue para el soviético Valery Borzov, uno de los acompañantes de Mennea en un hipotético podio que coronara a los mejores velocistas blancos de la historia. El otro podría ser el escocés Allan Wells, su rival ocho años después en los Juegos de Moscú. Mennea disputó muchas grandes carreras en su vida, pero solamente dos inmortales, solamente dos pasarán a la historia con mayúsculas del deporte. La primera fue en México; la segunda, en Moscú. La primera le dio el récord del mundo; la segunda, el oro olímpico.

En la final de los Juegos de Moscú realizó Mennea una carrera progresiva, de menos a más. Por la calle 7, el británico Alan Wells realizó una salida magnífica y a mitad de la curva ya había alcanzado a Mennea, que corría por la 8. Al enfilar la recta ya le aventajaba en un par de metros. Sin embargo, la remontada del italiano en la recta fue formidable, con unos fantásticos 50 metros finales en los que adelantó a cinco rivales. Mennea entró primero, con 20.19, dos centésimas menos que Wells. El bronce fue para el jamaicano Don Quarrie. El bronce logrado con el relevo italiano de 4×100 redondeó unos magníficos Juegos para Mennea.

Entre Borzov y Wells, entre Múnich y Moscú, Mennea triunfó en el campeonato de Europa de 1974 disputado en casa, en Roma; sufrió un bajón de forma que lo tuvo al borde de la renuncia para los Juegos de 1976; acudió finalmente a Montreal, quedándose a un pasito del podio (fue cuarto en los 200 metros), fue doble campeón (100 y 200) en el Campeonato de Europa de Praga 78, y batió el récord del mundo en una tormentosa tarde de septiembre en la capital de México.

Poco después de Moscú, en marzo de 1981, Mennea sorprendía a todos anunciando que dejaba el atletismo, aduciendo cansancio psicológico y falta de motivación: “No puedo ya dar el máximo rendimiento y cuando uno sabe esto, es el momento de retirarse. No es un problema físico sino una cuestión psicológica”. Regresó para ganar dos medallas (plata en 4×100, bronce en 200) en el Mundial de Helsinki y para disputar su cuarta final olímpica en el doble hectómetro de Los Ángeles en 1984, donde quedó séptimo. Volvió a retirarse y retornó para disputar sus quintos Juegos, ya con 36 años. En la ceremonia de inauguración de Seúl, Mennea paseó portando la bandera italiana. En competición pasó la ronda inicial, pero se retiró aquejado de molestias. Era lo de menos.

Tras su retirada, ya sí definitiva, terminados los Juegos de Seúl, Pietro Mennea ejerció de abogado y se dedicó a la política. Entre 1999 y 2004 fue diputado del Parlamento Europeo por Los Demócratas.

El récord de Mennea aguantó durante años los embates de los mejores velocistas negros, con Carl Lewis a la cabeza. Sería Michael Johnson, en las pruebas de selección para los Juegos de Atlanta, el encargado de batir la marca del italiano en 1996, colocándola en 19.66s. Habían pasado 17 años.

Hoy, sólo dos hombres corrido los 200 metros por debajo de la marca de Johnson: Usain Bolt y Yohan Blake. Solamente otros cinco (Walter Dix, Tyson Gay, Xavier Carter, Wallace Spearmon y Frankie Fredericks) han rebajado, 24 años después, la marca de Pietro Mennea, que aún sigue siendo el récord de Europa. El único atleta blanco en acercarse, no demasiado, ha sido el francés Christophe Lemaitre, con 19.80s.

El gran velocista blanco, Pietro Mennea, conocido como “la flecha del sur”, falleció el pasado 21 de marzo. Tenía 60 años.

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Hemeroteca El Mundo Deportivo
Pietro Mennea en Sports Reference

Javi Martín | 15 de abril de 2013

Comentarios

  1. lablanco
    2013-04-16 00:50

    Gran artículo como siempre. Por edad nunca pude ver correr a Mennea en su esplendor. Sólo un inciso, te has comido a Xavier Carter como uno de los velocistas que han batido la marca de Mennea.

  2. Javi Martín
    2013-04-16 01:18

    Tienes razón, lablanco. El caso es que cito que hay otros cinco atletas que han batido la marca de Mennea, pero solo nombro a cuatro. Se traspapeló el nombre de Carter.

    Yo tampoco pude ver a Mennea en su esplendor. Por suerte tenemos los vídeos.

    Gracias por tu comentario y por la correccción ;)

  3. Miguel A. Román
    2013-04-16 18:01

    Yo sí vi a Mennea, en Praga y en Moscú. Para mí el mejor duocentista de la historia porque tengo la sensación de que el resto, incluidos los que le han superado en el crono, son corredores de cien “largos”.

    Muchos corredores de esta distancia la enfrentan como dos carreras: una curva y una recta. Pero Mennea corría los 200 enteros como una unidad, con una progresión constante que le daba unos últimos 50 temibles y que le llevaba a seguir corriendo a toda intensidad ya superada la cinta.

  4. lablanco
    2013-04-17 17:17

    Miguel Ángel, ¿qué me dices de Michael Johnson? Era el único que, en vez de venir del 100, venía del 400. Y quizá por eso también terminaba muy bien en vez de sufrir como los velocistas puros.

  5. Miguel A. Román
    2013-04-18 18:00

    Sí, reflexionando Johnson tenía esa cualidad, es justo recordarlo.



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