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El receptor por Jónatan Sark

Televisión hay, aún, por todas partes. Mientras avanza el siglo, e Internet la remplaza, queda como el electrodoméstico más importante. El que expulsa información sin parar. Información que debe ser sopesada. Esta columna tiene como finalidad y motor reflexionar sobre lo que se emite por televisión y considerar críticamente lo que en ella se ve y expone. Y lo hacía cada lunes. Sigue en elreceptor.com.

Moffatiana Doctorización Undécima Matt Smithesca

El traspaso de poderes entre Russell T. Davies / David Tennant y sus sucesores Steven Moffat / Matt Smith fue, según ellos mismos cuentan, al menos curiosa. Terminada de grabar la última escena de Tennant, la de su regeneración, se paró la grabación y todo el equipo se fue dejando que les sustituyera desde ese mismo momento todo un nuevo grupo de gente.

En realidad el principio lo marcaría el primer episodio de la nueva serie The Eleventh Hour, estrenado el 3 de abril de 2010, en el que Moffat, siguiendo a RTD, establecería una historia que atravesaría toda la primera temporada, una extraña brecha que iríamos viendo aparecer por los capítulos, y nos presentaría también a los que serían secundarios recurrentes. Además, como Moffat siempre tira al monte, haría aparecer a una niña perseguida por los problemas que tiene que creer muy fuerte para resolverlos. De forma incidental esa niña sería su futura acompañante, marcada de manera decisiva por ese primer contacto. Esa niña sería Amelia Pond.

Elegir a una nueva acompañante es, como vimos, algo complicado. En este caso se decidió ir a lo sencillo y elegir a una bella pelirroja con carácter, Karen Gillan, que en el momento de regresar el Doctor contaría con un novio, Rory Williams, un personaje aparentemente menor interpretado por Arthur Darvill, un áctor con una larga carrera como secundario a sus espaldas y amigo de Smith desde que coincidieran en una obra tres años antes. Sí, todos blancos, todos heterosexuales, todos jóvenes. Adiós a la diversidad racial y sexual que RTD había logrado incluir en la serie. De manera más consciente Moffat decidió alejarse de Londres, a la que consideraba omnipresente desde 2005, en favor de la campiña inglesa, de manera que se buscó un pueblecito para comenzar allí. Para mejorar la química entre los actores se decidió que sería grabado a mediados de los bloques de realización para que se notara desde el principio una mayor complicidad. Las escenas con la pequeña Amelia servirían para tomarle cariño al personaje y, de paso, al nuevo Doctor; algo que esperaban que se trasladara a las de una Amy ya adulta. También veríamos al Doctor cambiar el Allons-y! de Tennant por Geronimo! en lo que podríamos ver una metáfora de lo que se nos iba a ofrecer, casi lo mismo que antes, sin innovar mucho y buscando fórmulas bien conocidas. También una cierta pose chulesca, colocándose ante la amenaza para gritarles que él era el Doctor y que se largaran. La simple mención e su nombre, como si fuera un héroe que usa su nombre para infundir temor a los criminales, más Batman que El Fugitivo, sería otro de los cambios de tono. Como presentación podía servir.

La siguiente historia, The Beast Below, de nuevo de Moffat, seguía la técnica RTD de viajar al futuro, al espacio porque no habría ningún planeta disponible sino una nave espacial, la Starship UK, de nuevo con niños en peligro. El tono inicial cercano al terror era pronto sustituido por el de la ciencia ficción apocalíptica con un debate moral claro en el centro. Un aún confundido por la regeneración Doctor se mostraba poco capaz de solucionar el problema, por suerte Amy podía echarle una mano. La historia contaba además con Sophie Okonedo en el papel de Liz 10, ofreciendo algo más de variedad y aprovechando para hacer un guiño a Scream Of The Shalka en el que interpretaba a la acompañante Alison Cheney para el Doctor alternativo de Richard E. Grant.

Y tras el viaje al futuro el correspondiente viaje al pasado, esta vez con compañía porque Mark Gatiss había desarrollado una idea que llevaba varios intentos para hacerse realidad, quería colocar a los Daleks durante el Blitz. Victory of the Daleks aprovechaba para ser el tradicional capítulo con personaje histórico sacando a Winston Churchill como responsable de avisar al Doctor de sus nuevos aliados. Una historia con claras reminiscencias a The Power Of The Daleks hasta el punto de cambiar el I’m your servant por I’m your soldier. Su aparición sería aprovechada por Moffat para rediseñar a los Daleks, mucho más grandes que los tradicionales y también más anchos. Aunque lo que encendería un inexplicable debate sería su aparición con toda una gama de colores, similares a los que habían tenido en las películas de los años sesenta. Algo similar a lo que había pasado con el rediseño de la TARDIS, también inspirado por el aspecto de la época Hartnell y los films.

Tras la visita de los Daleks Moffat decidió recupera a los Weeping Angels de la monumental Blink, y puesto a recupera cosas que le gustaban también aparecería de nuevo River Song en un momento que para ella estaría antes de su encuentro anterior, como modo de demostrar los viajes en direcciones temporales diferentes de ambos. El episodio doble The Time Of Angels / Flesh And Stone ofrecía una visión diferente de los monstruos para intentar evitar las comparaciones, con Aliens como ejemplo de continuación y como esquema general, ofreciendo una historia más cercana a las aventuras espaciales.

En 2006 Toby Whithouse había escrito __School Reunion_ y, a continuación, un capítulo para Torchwood, esto le había servido para lanzar su propia serie: Being Human. De modo que Moffat decidió contactar con él para realizar una nueva aportación, que acabaría siendo el guión del siguiente capítulo de la serie. The Vampires Of Venice cuyo punto de mayor importancia era la inclusión como acompañante del Doctor de Rory en un intento de evitar que se rompiera su compromiso matrimonial, y que permitía tener a Darvill de secundario fijo para tratar de crear una suerte de triángulo amoroso.

Más claro aún quedaba el desplazamiento del foco en Amy’s choice, una aventura extraña con la presencia de un extraño tipo dentro de la TARDIS que se llama a si mismo Dream Lord, interpretado por Toby Jones, que recuerda en parte a la historia clásica del primer Doctor The Edge of Destruction con el problema de que en lugar de una Barbara lo que hay aquí es Amy Pond que trata de demostrarnos en este guión de Simon Nye que de quien está y siempre ha estado enamorada es de Rory. Y también que hay una parte oscura en este Doctor.

Una vez establecido ese amor se podía pasar al siguiente episodio doble, The Hungry Earth / Cold Blood, en el que veríamos algo que acabaría convirtiéndose en un chiste recurrente de su estancia: La muerte de Rory. Aunque Arthur Darvill no sabía aún si le iban a pedir o no que regresara a la serie. También, de paso, recuperar a los Silurians con un guión de Chris Chibnall, un guionista de Torchwood que logró hacer méritos para lograr su sueño de escribir para Doctor Who. El argumento seguía los pasos del serial clásico setentero de Malcolm Hulke The Silurians.

Siguiendo ese momento de especial impacto emocional en Amy llega Vincent And The Doctor, un capítulo con pretensiones de delicadeza y emoción que usa gran parte de los trucos sensibleros de Richard Curtis, reconocido guionista y director, que terminaba con una pantalla en negro y un número de ayuda a la gente con problemas mentales porque parecía difícil no encontrar una manera de ir más allá.

De modo que a continuación tocaba una pieza cómica de Gareth Roberts, originalmente pensada por el guionista para haber sido un capítulo de la etapa de Tennant, con Rose y Jackie” atrapadas en la *TARDIS y este viviendo con Mickey, en lugar de eso aprovecharon para librarse de Amy y presentar a un personaje cómico interpretado por James Corden. El resultado es extremadamente barato. En todos los aspectos.

The Pandorica Opens / The Big Bang cerró esta primera temporada con intención de explicar el arco argumental de la brecha mediante la acumulación de personajes y el batiburrillo de situaciones, además de recuperar a River Song y, por suerte para todos, Rory que logra mejorar algo la historia. Si bien la acumulación sin sentido nunca es buena idea, sea para realizar un guión o una paella, al menos el personaje y sus secundarios habían quedado debidamente asentados.

Jónatan Sark | 04 de noviembre de 2013

Comentarios

  1. Pablo
    2013-11-05 00:34

    Yo soy bastante moffatiano. Me encanta esa manera que tiene de esconderte algo que en realidad tienes delante de los ojos todo el tiempo. Pero creo que el mejor Moffat en Doctor Who se vio en la época de RTD (salvo hallazgos como el Silencio).



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