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El mundo gira sobre un eje podrido por Alber Vázquez

Alber Vázquez es escritor. “El mundo gira sobre un eje podrido” es una columna de opinión que se publica todos los lunes y que alberga como firme propósito convertir a este planeta en un lugar más habitable donde los hombres y las mujeres del mañana puedan compartir su existencia en condiciones igualdad y justicia. Estamos seguros de poder lograrlo. El mundo gira sobre un eje podrido dejó de actualizarse en abril de 2008.

Vendo riñón en buen estado por no poder atender

Daniel es uno de esos tipos frente a los que no sabes muy bien cómo reaccionar. Y es mi héroe de la semana. Resulta que Daniel, ahogado por las penurias, puso un anuncio en un diario argentino en el que, con toda la candidez del mundo, vendía “uno de mis riñones para personas con problemas renales”. Pedía 50.000 pesos, que vienen a ser unos 14.000 euros, y ya tiene cinco posibles compradores.

El amigo Daniel está desesperado, las cosas como son, y eso merece un respeto. A sus 26 años, tiene dos criaturas que, vete tú a saber por qué, ha traído a este mundo en alegre confabulación con su señora esposa, una chavalita que no pasaba de los 18 tacos cuando se puso manos a la obra. El liberal que llevo dentro me impele a pensar que, joder, Daniel, qué maldita necesidad tenías tú de cargarte con problemas tan gordos como esos. Qué maldita necesidad tenías, por el amor de Dios. Ahora, apáñatelas como puedas.

Y va Daniel y se las apaña como puede. Agarra y, heroicamente, pone en venta uno de sus riñones. Por un precio ridículo, pero a la venta está. Y parece que con ciertas opciones de que la transacción salga adelante. Bien por Daniel.

En España, Daniel estaría en la cárcel. Porque en España, la compraventa de órganos está prohibida por la ley. Mi cuerpo es mío y sólo mío, pero el gobierno me impide que haga determinadas cosas con él. Y ahí quiero yo llegar.

No se me ocurre un solo argumento en contra de poder vender uno de mis riñones. Y no se me ocurre un solo argumento a favor de ceder al Estado el derecho de decidir qué puedo hacer y qué no con mi cuerpo.

Como siempre, el principio que da inicio a leyes puritanas como esta, es un principio bienintencionado. Pero, como siempre, el desarrollo de dicho principio se convierte en un proceso maquiavélico en el que los ciudadanos nos vemos privados de determinados derechos “porque sí”. La gran idea que flota suspendida en torno a la gratuidad en la donación de órganos es igualar por abajo: todos tienen que tener derecho a recibir un órgano, independientemente de su capacidad económica. Es cierto, estoy de acuerdo con eso. Pero también estoy de acuerdo con que todo ciudadano tiene derecho a una vivienda y no por eso el gobierno viene y me obliga a regalarle la mía a quien él decida. No, mi casa es mía y, si la vendo algún día, lo haré a alguien con el dinero suficiente para comprarla. Aunque la Constitución Española diga misa. Yo se la daré al que venga con un talón conformado en la mano. Y los demás, pues que se jodan.

Con el riñón pasa algo parecido. Ahora mismo, sin incumplir ninguna ley, puedo ir a la cocina, abrir el cajón de la cubertería y clavarme un cuchillo jamonero en el órgano que me dé la gana. Mis órganos son míos, así que estoy en mi derecho de rajármelos de arriba abajo. El gobierno no tiene nada que objetar al respecto, lo cual se agradece. Es más, puedo subirme al acantilado que hay detrás de casa y, en un gracioso salto, hacer fosfatina no los riñones, sino todo el equipamiento con el que he venido a este mundo. A tomar por culo: mi vida es mía y puedo disponer libremente de ella. Sobre esto, el gobierno, listo él, no pone demasiadas pegas. Un nota menos al que pagarle la pensión.

Pero no puedo poner precio a mi riñón y venderlo al mejor postor. Personalmente, los 14.000 euros del pobre Daniel no me estimulan lo más mínimo, pero, ¿y si fueran cien mil? ¿O trescientos mil? ¿O un millón de euros? ¿Y si, cosas de la vida, encuentro a un tipo dispuesto a pagar un millón de euros por un riñón en buen estado como el mío? Tampoco resulta una idea descabellada. Y tampoco tan improbable. Quizás un millón de euros sea un precio de locos. Quizás no. Debería ser el mercado y la ley de la oferta y la demanda la que terminara por poner precio a mi riñón. Pero no puede ser, porque mi gobierno me lo impide. Prohibido so pena de cárcel. Hala, porque sí, porque un moralista se pone estupendo y me dice lo que puedo hacer con mi cuerpo y lo que no.

Si vendo alguno de mis órganos no hago daño a nadie. Mi hermana, una vez, vendió su pelo. Pero esto sí es legal en España. El pelo sí, los riñones no. El gobierno no tiene nada que decir en materia de cabello femenino, pero se arroga la potestad de oponerse cuando de riñones bien cuidados se trata. Es cierto que por alopécico nadie se muere. Pero también es cierto que si el riñón es mío, hago lo que quiero con él.

A pesar de todo, existe una gran objeción a la legalización de la compraventa de órganos que no quiero pasar por alto. Una objeción que no es moco de pavo y que no me tomo a broma: si se permite el mercadeo de órganos en el primer mundo, el tercer mundo va a convertirse en suministrador nato de casquería varia. Es más, yo me permito augurar que en menos de tres años, el riñón pasa a ser un producto inflacionista que ni de coña supera los 3.000 euros en el mercado libre.

Y con los órganos, se va la dignidad de los pobres que los venden para ver si así dejan de ser pobres. Porque se va, y muy lejos. No es que los pobres puedan permitirse el lujo de tener demasiada dignidad, pero algo siempre queda. Y con el riñón, se va ese culín que te permitía seguir adelante con la cabeza más o menos alta.

El legislador español, consciente de ello, ha trabajado duro para que nadie sufra daños morales de los que, probablemente no podría recobrarse jamás. Y ha protegido la dignidad de los negros del África que se hartan de trabajar como peones sin papeles en las obras de media España, de los marroquíes que vendimian a velocidad de vértigo en jornadas de catorce horas al sol y de las mucamas ecuatorianas que te dejan la casa hecha un primor por una miseria al mes. Y de los que, en sus respectivos países, sueñan con tener un golpe de suerte y pasar a ser alguno de los anteriores.

El legislador español es lo que tiene: que cuando se pone, no discrimina ni a los que están debajo de la bota. No piensa mover un dedo para que los que están debajo de la bota dejen de estar debajo de la bota, pero les piensa conservar la dignidad. A hipócritas no nos gana nadie, eso seguro. Dignidad y riñones a partes iguales.

Alber Vázquez | 03 de septiembre de 2007

Comentarios

  1. Marcos
    2007-09-03 21:54

    El asunto es peliagudo, y no me ha quedado demasiado claro si tomas partido o no.

    Pero quizás la solución sea intermedia: que se pueda vender el órgano, pero al Estado y no entre transacciones privadas. Así, el Estado gestionaría ese órgano para evitar que ganase siempre el mejor postor.

    Saludos

  2. Ana Lorenzo
    2007-09-03 23:12

    Hombre, Marcos, si el órgano se vende al Estado, ahí tendríamos el mismo problema de un montón de gente vendiendo, más las tarifas estatales, que seguro que serían un churro (porque no es un hombre que se está muriendo o al que se le muere un hijo o su amor de toda la vida). Y luego quedaría el problema de los donantes de órganos, que ya no serían donantes, sino vendedores para sus herederos: «¿Su marido era vendedor?» «Por supuesto» «¿Tenía alguna enfermedad del…?» «Nada, ninguna, más sano que una manzana, se puede aprovechar todo. Si no llega a asomarse tanto por la ventana para ver el encierro, hasta los cien nos dura».
    Lo malo es como está y como puede estar (mucho peor). Y lo malo son esos pobres donantes pagados que son abiertos para un riñón, vaya usted a saber en qué condiciones los saturan, y a lo mejor en vez de un riñón pues los intermediarios cogen algo más; o esos otros que no pensaban donar y que desaparecen porque alguien pensó por ellos y algún órgano sí tenía que estaba en condiciones.
    En fin, lo de que el rico encuentre antes el riñón en una sociedad en la que el rico no tiene que vender un riñón y en que en vez de tratarse el cáncer en la seguridad social tras la lista de espera puede ir a los EE. UU. o donde sea que ahora se haga mejor y no esperar ni a que le den habitación no debería extrañarnos tanto. La naturaleza, que no sabe de dinero, reparte el fallo renal y el cáncer, sin embargo, sin mirarnos el bolsillo: eso sí iguala mucho, porque a veces por mucho que uno pague un riñón, va el cuerpo y lo rechaza, y hala, naturaleza se lo lleva a uno al hoyo, sin listas de espera y en un bonito ataúd, dejando a los que quedan tan tristes como si fueran pobres de solemnidad.
    Un beso.
    Ah, y no des ideas respecto al suicidio y su prohibición o posibles multas según quede el cuerpo, Alber, que todavía van y las cogen.

  3. Alber
    2007-09-03 23:56

    Marcos, vendérselo al Estado va contra mi línea de argumentación: mis órganos son míos y hago con ellos lo que me da la gana. ¿Por qué puedo vender mi casa o mi coche al mejor postor y no puedo vender mi riñón?

    Ana, yo considero un ejercicio de hipocresía desalmada (tan propia de nosotros, la gente rica) pensar que a un negro no le puedo arrancar el riñón pero sí todo lo demás: vida, esperanza, perspectivas, dignidad, sueños, presente, seguridad, etc.

  4. Alber
    2007-09-04 00:16

    Ah, por cierto, ahí va un artículo que recomiendo leer a quien esté interesado en el tema (en un medio que, dicho sea de paso, no es en absoluto santo de mi devoción).

    Por cierto, desde hace veinte años soy donante de todos mis órganos (donante en muerte, se entiende). Pero me han dicho que por muy donante que yo sea y por mucho que haya dejado clara mi opción mientras vivía, sólo mi familia podrá decidir al respecto una vez yo críe malvas. Manda huevos.

  5. Ana Lorenzo
    2007-09-04 01:28

    Te contesto rapidito que me voy yo con mi riqueza a por los libros de las niñas (390 euritos del ala: escribe un artículo, please; ah, solo tengo dos hijas).
    He ido al enlace y lo he leído; he releído tu artículo: creo que he entendido por fin lo que quieres decir. Que si en todo estamos en un liberalismo capitalista y el Estado nos considera suficientemente responsables, y además esto conlleva las ventajas y también las desventajas macroeconómicas (como que exista el tercer mundo), por qué narices en los órganos humanos y la sangre actuamos como si estuviéramos en un régimen comunista. ¿Van por ahí los tiros? El pan, la vivienda, el coche, las fronteras… pero, ah, amigo, los órganos son de todos, los juntamos en la comuna y los repartimos con equidad desde la cabeza del Estado: el dinero no interviene.
    Y claro, esta doble personalidad no deja que las circunstancias que la acompañarían (a la comuna) se den.
    Pues igual tienes toda la razón, Alber.
    Un beso.

  6. neomartigan
    2007-09-04 03:22

    Mi estimado Alber Vazquez…

    Ya se que suena ilógico el que no se nos permita vender libremente nuestros órganos o lo fácil que es interpretarlo como que no nos dejan hacer lo que nos plazca con nuestro cuerpo, pero esa restricción no es por ahi es por evitar que surja un mercado negro de órganos… si se permite vender los órganos, entonces pondrías un precio a la salud de las personas… entonces solo aquellos con capacidad económica suficiente podria ser candidatos para un transplante… o al menos serían lo que tendrían mas posibilidades de ser candidatos, esto es por un lado… ahora si cada persona pudiera decidir libremente a quien donarle uno de sus órganos la verdad nos darían un poder de decisión que quizás no quizieramos… ¿Por que? Imagina este escenario: estas en tu casa muy tranquilo y te contactan unos mafiosos… y te dicen “Alber… tenemos a tu madre secuestrada… ahora mismo vas y donas uno de tus riñones a quien te vamos a indicar…” ¡imaginate! tu vas donas tu riñones… y los señores mafiosos cobran un dinero obviamente a tu nombre… y si tienes suerte vuelves a ver con vida a tu madre… y si fuera posible el vender órganos… cuantas historias de niños explotados… secuestrados… y comercializados escuchamos… imaginate la de casos de niños explotados para la venta de organos.

    Espero me explique no es que la ley nos prohiba hacer lo que deseemos con nuestro cuerpo, sino más bien es por evitar la serie de abusos, corrupción y mafias que esto nos podria traer.

    Tu post me suena como si te enfadaras con el uso de drogas y dijeras “No estoy de acuerdo en que las drogas sean perseguidas… nosotros somos libres de consumir lo que nos plazca… las leyes no deben de señalar sobre nuestros gustos…” lo malo (dejando a un lado lo médico) no es el consumo de drogas, sino todas las consecuencias que traen consigo, mafias, corrupción, etc. Creo que esta tomando muy a la ligera el concepto de donación de organos y es mi humilde opinión.

    Saludos y gracias por su excelente Blog. Muy bueno…

  7. Alber
    2007-09-04 03:32

    Perdón, pero creo que está claro que es precisamente la situación de ilegalidad lo que hace que existan mercados negros y mafia. El caso de la droga es claro al respecto.

    Por supuesto, abogo por la legalización de todas las drogas y de que se comercialicen de forma razonable (con controles de calidad, pagando impuestos, creando puestos de trabajo, etc.). Lo malo es lo de ahora.

  8. Miguel A. Román
    2007-09-04 04:34

    El argumento de no poner precio a la salud es noble… pero iluso. Y no hablo de ir a la clínica Mayo o Mount Sinai.

    Actualmente el tratamiento paliativo —no curativo— del SIDA cuesta unos 15.000 € por paciente/año. Solo un 1% de los afectados mundiales (o sus seguros médicos) lo pueden pagar.

    El coste de una vacuna BCG (antituberculosa) es más modosito, unos 5 euros la dosis, 20 euros el total. Pero tres millones de dosis son 60 millones de euros, un disparate, vamos. 3 millones de personas mueren al año de tuberculosis, la mayor parte niños.

    No estoy de acuerdo en que los órganos para trasplantes puedan ser objeto de mercadeo, pero si se hiciera, al menos el vendedor —un paria desesperado— obtendría un beneficio; pero con el mercadeo de la salud en forma farmacológica los beneficiarios no son precisamente como el protagonista de la noticia que nos trae Alber.

    Y estoy de acuerdo con él —por una vez— en que la hipocresía no tiene límites.

  9. Marcos
    2007-09-04 09:09

    No sé, yo lo veo todo muy complicado; entiendo los argumentos y los comparto… pero no; tú mismo dices, Alber, que abierto el mercado el riñón de un paria no valdría nada; de hecho, se lee de vez en cuando de desesperados que venden su rión en el mercado negro por una miseria que le durará un puñado de días.

    En cuanto a vendérselos al Estado… no sería algo distinto de la donación de semen o de sangre: solicitas la donación de un riñón y que te paguen el precio estipulado para todo el mundo por igual, y el Estado se encarga de colocar ese órgano al siguiente de la lista.

    Saludos

  10. Pablo
    2007-09-04 20:08

    Entiendo el razonamiento del artículo, pero comprendo las razones de los legisladores.
    Esto es como el sueldo mínimo interprofesional: Claro que nosotros podríamos aceptar trabajar por una miseria, pero el estado intenta poner trabas a los abusos en este sentido, y lo mismo ocurre con el trasplante de órganos. Dejar plena libertad abriría las puertas a todo tipo de abusos, y en definitiva, volveríamos a los tiempos en los que la esclavitud era legal (que quizás a alguien le parezca bien, pero a mí personalmente no).

  11. joseluis
    2007-09-04 20:34

    Sí que me parece debiera haber una regulación pública. Fijación de precios, control de calidad … aj, qué mal suena eso, hablando de compraventa de órganos. Pero quería decir, intervención pública, para evitar más que probables abusos.

  12. Sergio Alvaré
    2007-09-05 00:33

    Que alguien se vea obligado a vender su cuerpo a trozos es degradante, y aceptar la existencia de este mercado es aceptar el problema como irresoluble. Me parece inaceptable, sinceramente. Y deberían meterlo en la cárcel. Por lo menos podría echarle la culpa al estado, pues está contra la espada y la pared y hay decisiones que es mejor que las tomen por tí. Y eso que yo estoy a favor de la eutanasia y de ser dueño de la propia vida, pero para vivir en sociedad hay que establecer unas reglas de juego. Sino existen, sólo podrán jugar los “ricos”.

  13. antonio
    2007-09-05 02:49

    Cuando compramos un piso preguntamos por el año de construcción, procuramos examinar las calidades, etc. En caso de que se pudiera vender un riñón, habría que preguntar: Señora ¿Cómo orinaba su difunto…?

  14. Jaime
    2007-09-05 15:41

    El problema no lo veo tanto en la venta como en la compra. Dormir en la calle o no saber qué vas a comer al día siguiente es horrible, pero igual es más jodido aún no poder pagarse un hígado. Porque al final te mueres.

    A lo mejor alguno tendría que vender un riñón para pagarse un hígado. Y, encima, seguramente no le alcanzaría. No sé, no mola.

  15. Chorche
    2007-09-06 00:26

    Estimado Alber,

    Creo que esta es la primera vez que discrepo completamente contigo desde que sigo tus artículos en esta web. Despues de leerte me surgen ciertos pensamientos:
    ¿Que pasaría si yo, como donante de sangre, decidiese vender mi sangre solo a personas blancas, rubias y de ojos azules?, asi cuando un negro tuviese un accidente su derecho a la vida se vería mermado.
    ¿Que pasaría si, como tu dices, el precio de los riñones se estabilizase en 3.000€?, No todo el mundo pude acceder a ese dinero, por muy ridícula que te parezca esa cantidad. ¿Significa eso que tienen que reurrir a cofidis pagando unos intereses abusivos?, es decir pagarán mas que el resto por su riñón.
    Ya se que la constitución nos garantiza el derecho a una vivienda y miranos, pero el derecho a la vida es mas sagrado que la vivienda. Sinceramente, si es el dinero el que decide quien debe recibir un órgano en lugar de una autoridad competente y regulada que no se lucra por ellopor ello, por mal camino vamos. ¿Que pasa si yo le vendo mi corazón a un forrado que tiene el 5% de posibilidades en lugar de darselo al hijo de una familia pobre que tiene el 70%?. Por supuesto que mis órganos son mios, si los quiero los “dono” y si no no, pero no creo que deba pedir dinero por ello.

    un saludo

  16. Olli
    2007-09-06 03:00

    Teniendo en cuenta que ya existe tráfico de órganos con la legislación al respecto, si se permitiera el comercio ¿qué evitaría que te rajasen al salir de tu puerta para arrancarte los riñones?
    La bondad del sistema español radica en la solidaridad entre donantes. Si se permitiese el libre comercio de órganos, si ahora te atropellan, necesitas un riñón, y no puedes pagarlo (como ocurre en Estados Unidos) te mueres (y te jodes, si se me permite la escatología).
    El problema de los liberales como tu es que creéis que la intervención del estado siempre es mala. Y lo cierto es que es todo lo contrario. El liberalismo no es la solución, porque se ha demostrado que el mercado no soluciona nada, sólo hace a los ricos más ricos.

  17. Alber
    2007-09-07 00:29

    Va un rumano y se quema a lo bonzo. La desesperación es así. Hay gente que nace sin temple y al mínimo revés se compra un litro de gasolina y enciende un mechero.

    Hay cámaras, las cámaras lo graban todo y luego sale en todos los medios. Le prestamos un poco de atención por lo pintoresco del asunto, pero en realidad nos la suda. No la suda el rumano, su situación y la puta madre que le trajo al mundo. Que se joda el puto rumano y vaya a dar la murga a su país, que aquí estamos hartos de extravagancias. Encima, ahora tendrán que venir los del ayuntamiento y limpiar la mancha negra que ha dejado en el suelo el rumano de los cojones. ¿Queda ya claro que nos suda la polla el rumano y toda su parentela? ¿A alguien que esté leyendo esto no se la trae floja? Que levante la mano.

    A nadie. A nadie le importa el rumano en llamas. Si no fuera porque las fotos del tipo ardiendo han salido la mar de chulas, para rato íbamos a perder un solo segundo sopesando su absurda problemática vital.

    Eso sí, estamos preocupadísimos por el futuro de sus riñones. Sus riñones, oigame, ni tocarlos, que son sagraos.

  18. Jorge
    2007-09-07 01:22

    Pues hombre, si nos ponemos así los riñones del rumano me la sudan tanto como el. Me da pena su situación, por supuesto, pero pienso que hay que ser gilipollas para prenderse fuego. A lo mejor al tal bonzo le funcionó, pero no por ello es menos gilipollas.

    Me la traen floja sus riñones. Lo que si me importaría es que vieniera un tipo el dia de mi operación y me diga: lo siento, ud. palma porque el banco no ha aceptado su aval, se siente…

    y digo yo, ¿Thich Quang Duc que opinará de esto?

  19. Ismael
    2009-05-23 08:06

    Hola que tal sabes este es mi comentario yo soy de mexico tengo 21 años la cituacion aca en mexico tambien esta muy dificil al grado que si ami en este momento me ofrecen una ayuda economica igual lo vendiera para poder sobre vivir yo creo que cada quien es libre de decidir que hacer con su cuerpo si yo quiero vender uno de mis rriñones pienso que nadie tiene por que decirme nada!!



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