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De lo animal, lo humano y lo divino por José Fco Zamorano Abramson

Psicólogo y músico. Doctorando en comportamiento animal (Etología). Su trabajo se enfoca principalmente en el comportamiento social de los Cetáceos (ballenas y delfines) y otros mamíferos marinos. Tratará aquí, cada día 2, de cuáles son las “pautas que conectan” el comportamiento del ser humano con los demás animales, sustentando la idea de la “interrelación” entre todo lo vivo, a partir de una integración de diversas disciplinas tales como la Etología, la Psicología y la Ecología.

El Canto de la Ballena III

Para finalizar todas estas reflexiones en relación al canto de la ballena y profundizando en su análisis desde el punto de vista musical, tanto en lo que concierne a su estructura como a sus funciones, me gustaría retomar la pregunta inicial que nos planteábamos al principio: ¿qué es lo que realmente diferencia y asemeja esta expresión vocal al canto y la música humana? Desde un punto de vista funcional, está claro que existen grandes y variadas diferencias. Por ejemplo, las ballenas, hasta donde sabemos, no tienen un lenguaje referencial, es decir, no emplean patrones acústicos específicos o fonemas para designar objetos. Esto implica básicamente que, a diferencia de los cantores populares, no podrían referirse a la injusticia social, al sentido de la vida, contar historias reales o ficticias o hablar del amor, entre otras cosas. A pesar de estas limitaciones, creo que quizás las ballenas puedan perfectamente expresar a través de su canto las emociones básicas que subyacen universalmente a la música humana y que según los biólogos modernos compartimos, al menos, con todos los mamíferos. Si el canto de la ballena cumpliera las dos principales funciones que se le atribuyen, la de cortejar a la hembra y la de competir con sus rivales, entonces, imagínense la cantidad de emociones expresadas implicadas en tales interacciones (piense en todas las emociones que siente y expresa cuando esta involucrado de alguna manera en un cortejo o en una pelea).

Por otro lado, en cuanto a la competencia directa entre machos, éstos no sólo presentan patrones de lucha entre ellos (intentos de hacer oír su canto por encima de los demás, tal como hacen algunas aves) sino que se dan comportamientos únicos en esta especie de “escucha” y no interrupción hacia los cantos de otros machos. Quizá el objetivo sea aprender esa melodía y posiblemente migrar a otra población vecina y cantar una canción o emplear algún tema o frase que ya probó atraer a otras hembras y que, por lo tanto, tiene mayor probabilidad de gustar y asegurar el éxito reproductivo en un nuevo grupo.

Si nos centramos en su estructura musical, ésta también presenta características muy interesantes en relación con la música humana. A modo de resumen:

  1. Emplean ritmos similares a los humanos.
  2. Constan de frases musicales de longitud similar a las nuestras y crean temas a partir de unas pocas frases antes de cambiar a un tema nuevo.
  3. La duración de los temas se halla entre una balada moderna y el movimiento de una sinfonía.
  4. Emplean intervalos entre sus notas que son similares a los humanos.
  5. Mezclan elementos de percusión o de ruido con tonos relativamente puros en proporciones matemáticas similares a la música sinfónica.
  6. La estructura se compone de presentación, desarrollo y retorno a una versión levemente modificada del tema original.
  7. La calidad de las notas muchas veces es la misma que las notas humanas.
  8. Emplean rima en sus cantos.


Todas estas similitudes entre el canto de la ballena y la música humana dan mucho que pensar, sobre todo porque ambas especies están lejanamente emparentadas (las líneas filogenéticas de seres humanos y ballenas han estado separadas durante decenas de millones de años) y viven en ambientes muy distintos. Tomando todo esto en consideración, sería esperable una mayor divergencia y, por lo tanto, grandes diferencias entre sus cantos y los nuestros. ¡Pero es justamente lo contrario!

Una explicación podría ser que una especie haya influido de alguna manera en la otra, lo cual es prácticamente imposible en este caso, ya que humanos y ballenas hace muy poco en términos evolutivos (solo unos centenares de años) que nos hemos escuchado cantar. Nuestra interacción con ellas es bastante reciente y lo más probable es que ambas especies permaneciésemos bastante tiempo ignorantes de la existencia del otro (las ballenas más bien conocían nuestras embarcaciones, no realmente a nosotros).

Esto deja como única explicación plausible al fenómeno de convergencia evolutiva, es decir, dos caminos muy distintos en espacio y tiempo que convergen en adaptaciones, formas o conductas muy similares (piense en el caso de los ratones marsupiales de Australia y los ratones del resto del mundo). Si esto fuera así, ¿cuáles son las fuerzas principales que afectan a la vida de las ballenas y de los humanos y que provocan que ambos cantos sean tan parecidos? Cualquiera que sea la respuesta, las ballenas nos dejan claro que estas fuerzas son bastantes más antiguas de lo que habitualmente se piensa, ya que por los registros fósiles es probable que las ballenas hayan estado cantando hace al menos 50 millones de años. Las ballenas seleccionaron los mismos sonidos y leyes básicas de composición musical millones de años antes que nosotros, y luego los humanos, de forma independiente, llegamos convergentemente a un camino similar de expresión sonora. Esto implica que muchas leyes de composición musical, y por lo tanto de simetría o matemáticas, atribuidas solamente a productos del intelecto humano, son millones de veces más antiguas que nosotros.

Quizás por estas similitudes es que nos emocionamos tanto, o al menos prestamos interés y curiosidad, al escuchar el canto de una ballena. Roger Payne, el descubridor de los cantos, compuso un disco denominado Whales Alive, junto a Paul Winter y Paul Halley, basado en la transcripción de estos cantos a las notas musicales que los componían, intentando armonizar con sus escalas, melodías y ritmos. El resultado es sorprendente: obras compuestas por ballenas pero arregladas e interpretadas por seres humanos.

Pero ¿y acaso al contrario no podría ocurrir algo similar? Nadie ha comprobado cómo reaccionan las ballenas si escuchan estas composiciones. Se ha probado con la Música acuática de Haendel con ballenas Francas pero estas no demostraron ningún interés. Quizás las jorobadas si lo hagan, quizás lo hagan ante música rock como se ha demostrado con tiburones o quizás lo hagan ante la música de Messiaen, músico que componía algunas de sus obras basándose en los cantos de los pájaros. De hecho, si uno acelera el canto de la ballena jorobada suena como un ave y, por el contrario, si uno disminuye la velocidad del canto de un ave, suena como una ballena. Parece que humanos, ballenas y aves compartimos una estética bastante similar a pesar de nuestro parentesco lejano.

Existen físicos que piensan que las galaxias provienen de la música, ya que lo que organizó las galaxias fueron “patrones de energía”, es decir, patrones de vibración, como los que se producen al hacer vibrar una cuerda o un instrumento de percusión o los que produce una ballena en el océano. ¿Llegaremos gracias a las ballenas a descubrir que estas leyes son compartidas con otras especies y quién sabe, con otras manifestaciones y la totalidad del universo? Quizá el canto de la ballena nos ayude a poder encontrar, o más bien reconocer el lenguaje universal, “la música universal” de la cual formamos parte y dejemos así de sentirnos tan aislados y fragmentados del resto de la creación.

José Fco Zamorano Abramson | 02 de marzo de 2008

Comentarios

  1. Mariví
    2008-03-03 20:49

    Interesante… Ahora, ¿es intencionada esa ambigüedad (al menos como yo la he percibido) en la expresión “y acaso al contrario no podría ocurrir algo similar”? Supongo que te refieres a que las ballenas “se emocionen” con nuestra música y no a que compongan a partir de nuestras composiciones ¿no? ¿O quizá estás planteando algo más allá de eso?

  2. JFZA
    2008-03-04 02:08

    En principio me refiero al emocionarse en general y al mostrar curiosidad en particular. Existe un caso de unas Belugas atrapadas en el hielo del Ártico que fueron rescatadas mediante música clásica, ya que estas siguieron a la embarcación que intentaba dirigirlas a la salida solamente mediante la música. Ahora también sugiero que podría darse algo más, quizás las ballenas puedan imitar e incluso incluir en su propio repertorio, alguna melodía musical compuesta por humanos. Si solamente imitaran no distaría mucho de lo que en forma impresionante logra el ave lira y otras aves, pero me atrevo a incluso sugerir que es posible, dado las capacidades que ya han demostrado, que una ballena pudiera incluso modificar el trozo musical humano y componer algo nuevo a partir de este aprendizaje.

  3. Andres
    2009-01-27 01:44

    Hola, he disfrutado muxo leyendo estos articulos, me apasionan los cetaceos pero no encuentro mucha informacion satisfactoria sobre ellos por la red, o lo que se sabe de ellos no me satisface tal vez…

    no creo posible una comparacion analoga entre su musica y la nuestra, me explico, decimos que las ballenas, como otros cetaceos basan su percepcion en el sonido, con lo que su cerebro se ha desarrollado profusamente en la interpretacion del mismo.

    Disponen de ecolocalizacion, lo que les permite “ver” mediante el sonido, es decir, su cerebro elabora interpretaciones del sonido en forma de imagenes mentales como hacemos nosotros con la luz. segun esto intuyo que para gozar de la asimilacion completa del contenido de los cantos de una ballena seria necesario ser una ballena, estos cantos bien podrian ser peliculas de enorme riqueza grafica y colorida de formas increibles cuando son oidos por sus organos auditivos e interpretados por sus cerebros…

    Puede ser su vehiculo de transmision cultural “oral”, su historia, su sabiduria, rica en formas y en base a otro lenguaje absolutamente inasimilable para nosotros, que , por antropocentrismo, buscamos patrones de sintaxis y similaridades con nuestro lenguaje, pero quizas tenga otro funcionamiento radicalmente diferente, dices que una ballena transmite 1 byte por segundo y un humano 10… mmmm no estoy seguro, si un simple chasquido de su ecolocalizador les devuelve un amplio mapa del entorno quizas un gemido sea la reproduccion de hermosos paisajes marinos de millones de bytes.

    Del mismo modo nuestra musica, concebida por y para nuestro “sentido de segunda categoria” a ellas les resulta ruido sin color ni dimension y por eso no les interesa

    Una pregunta, mediante nuestra tecnologia, ¿ha sido posible registrar en su totalidad todas las frecuencias y matices de estos cantos?, o aun hay algo que se nos escapa.

    en el caso de que la respuesta sea afirmativa, quizas no importe, pues lo que es seguro es que no disponemos de medios que se equiparen a sus cerebos para interpretar debidamente estos sonidos.

    creo que la correcta interpretacion de la informacion contenida en sus cantos esta muy lejos de ser disponible para nosotros si no imposible

    Un Saludo y Enhorabuena por tu interesante blog



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