Libro de notas

Edición LdN
¡Cuánta Maldad! por Juan Porras

Si una casa es una maquina de habitar, la sociedad es un trasto de dar por culo. Juan Porras estudió arquitectura y ha vendido miedo por teléfono. Ahora sobrevive como comercial de fortuna. Si tiene usted algún problema y si lo encuentra, quizás pueda contratarlo.

Guerra de bloques

Cuando yo era crío, mi padre descubrió un restaurante armenio en Madrid, cerca de donde trabajaba. Durante años lo frecuentó, primero con compañeros del trabajo y luego con su familia. La comida era estupenda y además el dueño nos había cogido cariño. Cada vez que íbamos podíamos dar por hecho que se sentaría al menos media hora a contarnos batallitas… y menudas batallitas.

“¿Veis a ese?” y saludaba a un señor sentado solo en una mesa “Es un guardia civil… me vigila. Soy peligroso” y se descojonaba.

En 1978 el Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia asesinó al embajador turco en Madrid y se le investigó por si tenía algo que ver. Saberse vigilado le hacía sentir orgulloso, patriota… y a saber si realmente había tenido algo que ver. Hace unos siete u ocho años, ya jubilado, se marchó tras una bronca familiar. Dejó de amar Madrid cuando comprobó lo madrileña que era su hija y se volvió a casa tras 40 años. ¿A Armenia, ahora una nación independiente? No, a Siria. Porque era Sirio, como casi todo el personal de su restaurante. Pero antes que Sirio, Armenio. Pero su casa estaba en Siria.

La manía que los armenios le tienen a los turcos es comprensible pero uno no puede sino fascinarse por el éxito que tuvo el Imperio Otomano a la hora de manejar un territorio plagado de tribus, idiomas y sectas. Gente práctica, los turcos, menos interesada en hacer que la gente cambie su manera de hablar o de rezar que en la paz. O mejor dicho, en los beneficios de esta. Si comparamos los últimos cien años de historia de Levante con los cuatrocientos anteriores se nos debería caer la cara de vergüenza. Bueno, a mí no, pero si a aquellos que insisten en hacer piña con gente como franceses y británicos en un ridículo “nosotros”.

Donde los Millet otomanos habían garantizado la coexistencia más o menos pacífica, los franceses y británicos sacaron su manual de control de población, una y mil veces probado en la India y África. “Si están muy ocupados odiándose entre ellos, menos fuerzas les quedarán para odiarnos a nosotros”. El primer paso siempre consiste en elegir a un grupo pequeño y cohesionado y otorgarle tanto poder como sea posible. Tutsis en Ruanda, tamiles en Ceilán y en Siria… Alauitas.
Siria es mayoritariamente árabe y mayoritariamente Suní, pero todas esas mayorías apenas dan para describir a la mitad de la población. El resto son chiitas, cristianos (caldeos, nestorianos, griegos), kurdos, drusos, armenios…. y alauitas. Todos son antes eso que Sirios. Los alauitas eran una gente montañesa que se separaba del resto del Islam chiita por esa clase de detallito religioso que solo puede entenderse si has estudiado mucho o si eliges creerte todo lo que se dice en tu pueblo al respecto. El caso es que los Franceses les pusieron a cargo de todo. De todo lo importante, se entiende. De las armas. Lo cual resultó muy útil cuando 25 años más tarde a los franceses se les quitaron las ganas de seguir allí; a una breve república y un espejismo panarábico-baathista le siguieron 50 años de familia El Assad. Los pastores de cabras reinaban en Damasco.

A otros grupos minoritarios no les venía mal. A kurdos y armenios la alianza de Assad padre con la URSS les daba cancha para tocarle las narices a una Turquía pro-americana y miembro de la OTAN. A los chiitas el no estar gobernados por suníes ya les parece un sueño hecho realidad pero si además ayudas a los hermanos libaneses (Hezbollah) ya empiezas a oler a santo. Los cristianos, sobre todos los árabes, siempre han abrazado el Baathismo porque el secularismo es estupendo cuando eres minoría. No es casual que el fundador ideológico del Baath fue un cristiano árabe iraquí. ¿Quién queda? Los árabes suníes. La marca blanca del Islam, la opción por defecto.

No hay que olvidar un detalle cuando se observa el mundo islámico; los árabes suníes son mayoría en casi todos sitios pero hace cien años apenas gobernaban en un par de rincones. Bien bajo dominio otomano o europeo, siempre les correspondía el papel de masa a controlar mientras que otro era el que controlaba y, de paso, medraba. Cuatro o cinco siglos de eso y a ti también te daría por hacer locuras. Como invitar a los wahabbistas a luchar en tu país.

Hay que entender que la guerra de Siria es menos una Guerra Civil y más una Guerra de bloques, como las que se veían en el Juez Dredd. Como habrá quien no coja la referencia, me explico; si la identidad nacional es secundaria a la tribal, tu principal preocupación es defender tu territorio. Tu tribu. Tu familia. Si vienen a tu territorio combatirás como un león pero si te marchas a quemarle el huerto al vecino… bueno, haces el daño que puedas pero tienes la cabeza puesta en no morirte y en no dejar desprotegido el mencionado terruño mucho tiempo. Y ahí es donde los wahabbistas primero y Hezbollah despues juegan un papel importantísimo.

Las fuerzas extranjeras no tienen otra preocupación en la cabeza que la de hacer daño al enemigo. Sus terruños están lejos y a salvo. El Assad ha procurado no hacer un uso demasiado notorio de Hezbollah por no invitar a Israel al conflicto pero los rebeldes abrieron la puerta a los voluntarios islamistas y ahora no se la pueden cerrar. Gente muy loca para la que Siria no significa nada, solo El Califato. Si EEUU por fin interviene se va a dar el bonito caso de que mientras se combate a AlQueda en Iraq y Afghanistan (y Pakistan, y Yemen…) se bombardee a sus enemigos en Siria. Y aún no hemos hablado de lo que opinan los rusos e iraníes al respecto.

¿Hay que intervenir? A mí no me pregunten. Yo me opongo pero no por pacifismo sino por todo lo contrario, porque los conflictos tienen que tener una conclusión, no una pausa. Desde la lógica occidental y democrática solo se puede apoyar a la mayoría oprimida pero no puedes dejar de pensar que más le vale a las minorías afines a Al Assad defenderse como jabatos porque un reparto de poder “justo” equivaldría a los “tres lobos y una oveja decidiendo que se cena” de Benjamín Franklin.

Y se cenaría alauita.

Juan Porras | 29 de agosto de 2013

Comentarios

  1. Oscar Herrera | Marketing con Redes Sociales
    2013-08-30 22:58

    La lectura y los cuentos permiten echar a volar la imaginación y creatividad. En las historias de batallitas que se comentan en el artículo al leer cada párrafo, creamos en nuestra mente las escenas de la historia, ahorra leer es un tema importante en nuestras vidas.

  2. mariano
    2013-09-01 06:20

    esla hitoria de el cristianismo con la diferencia de los 662 años de diferencia entre jesus y maoma


Textos anteriores

-
El otro [20/12/13]
-
-
Justicia popular [29/10/13]
-
Guerra de bloques [29/08/13]
-

Ver todos

Librería LdN


LdN en Twiter

Publicidad

Publicidad

Libro de Notas no se responsabiliza de las opiniones vertidas por sus colaboradores.
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
Desarrollado con TextPattern | Suscripción XML: RSS - Atom | ISSN: 1699-8766
Diseño: Óscar Villán || Programación: Juanjo Navarro
Otros proyectos de LdN: Pequeño LdN || Artes poéticas || Retórica || Librería
Aviso legal