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Crónicas del Hype por Guillermo Zapata

El 14 de cada mes, una columna sobre fenómenos mediáticos, cultura convergente, sociedad de control y otros servicios inútiles servida a modo de notas orientativas y, a poder ser, con algo de humor. Aunque los enlaces y las citas serán el auténtico grumo de este potaje, el encargado del caldo es Guillermo Zapata. Un guionista de televisión que a veces hace cortos.

¡Al rescate!

1.- El hype valora, por encima de todo, la novedad. Prácticamente todo es antiguo para el Hype, especialmente si tenemos en cuenta que suele conjugarse en futuro. El hype es casi una versión pervertida de ese grito destituyente del Punk de los 70 que decía “No Future”. Casi, claro, porque de todo lo posible el Hype señala solo unas pocas cosas y les otorga la categoría de relevantes. Lo demás es pasado antes de existir. Y como el pasado no importa, pues no existe.

2.- Extremoduro firmaba una de sus mejores canciones en uno de sus peores discos. Canciones Prohibidas se abría con Salir, que en una de sus estrofas decía “Para algunos la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos. Yo, más humilde soy y solo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo… me transporte mecido hasta el siguiente”. Esa es más o menos la unidad temporal que el hype considera “lo relevante”. Incluso eso tan hype de poner de moda cosas antiguas sucede durante… un ratito.

3.- Los criterios de “lo nuevo” y “lo viejo” se han trastocado radicalmente. La red maneja un concepto de tiempo digital basado en el estímulo más que en la cronología, en la sensación más que en el sedimento. Así, podemos hablar de aceleraciones temporales casi constantes a golpe de “etiqueta de twitter” dónde acontecimientos de hace dos semanas parecen lejanos y cosas que sucedieron hace un mes, ni siquiera existen.

4.- La semana pasada (Casi hace ya un siglo a golpe de Hype) se aprobó en el Senado la tristemente famosa, “Ley Sinde”. No vamos a dedicar ni un segundo a comentar la atrocidad jurídica y cultural que supone la ley, ni las posibles repercusiones futuras de la misma (amén de su palpable impotencia ante la capacidad de re articulación de la red). Utilicemos ese “mojón temporal”, esa piedra en el camino, para pensar sobre el tiempo y el hype.

5.- En las últimas semanas, mientras decenas de miles de Egipcios derrocaban el régimen dictatorial de Mubarak y le obligaban a huir del país, en España se generaba otra iniciativa mucho más pequeña, minúscula, que llamaba a rescatar archivos. En concreto, se trataba de los archivos llenos de gigas y gigas de tebeos en formato .cbr que se archivan en una de las páginas que están en el punto de mira de la ley Sinde, Vagos.es

El argumento que sostenía la iniciativa de salvamento era similar al que unos días antes había llevado a mover por correos y redes sociales un archivo con los links almacenados del histórico de enlaces de Seriesyonkis

El giro semiótico es interesante. No se trata de proteger la novedad, lo último, lo que nos descargamos cada semana (para eso habrá otras herramientas). Se trata de evitar que el archivo se pierda.

Un amigo estaba descargando varios teras de información que contenía una parte importante de los tebeos de spiderman editados desde los años setenta. Cuarenta años de historia del noveno arte.

6.- La digitalización masiva de contenidos que anteriormente se encontraba exclusivamente en formato físico ha revelado una de las mayores trampas cognitivas del capitalismo contemporáneo: La escasez. Durante años, especialmente cuando era pequeño pensaba que los libros que mis padres me regalaban no los había “hecho nadie”. El capitalismo es especialista en borrar los procesos productivos haciendo visibles exclusivamente las mercancías (no hablemos ya de la invisiblidad de la gente que produce las mercancias). La mercancía, para mi, se antojaba infinita. Como si siempre que yo quisiera fuera a haber ese libro que había perdido o ese cómics que quería.

El acceso masivo a los bienes digitalizados revela que eso no es cierto. Que las ediciones se agotan o se tiran, que muchas cosas ni siquiera llegan y que el criterio selectivo del hype funciona sobre la posibilidad de acceder, muy rápido a un bien muy escaso.

7.- Así, la defensa del “archivo” empieza a ser la defensa de cosas que pasaron hace muy poco. Empieza a no ser muy fácil encontrar series de televisión que tengan más de siete años. Las fuentes se agotan, los links están rotos, los torrents no tienen fuentes.

Por eso, el almacenaje de contenidos digitales de todo tipo es un mecanismo de resistencia al hype. A los tiempos del ahora que desprecian el “hace diez minutos”. Porque nos permiten reconstruir la trama, recuperar joyas perdidas, investigar caminos de la cultura popular que pudieron ser y no fueron, anomalías.

Ser, quizás, arqueólogos de un presente que se escapa como la ola que surge del último suspiro de un segundo.

Los piratas hoy, no dicen ¡Al Abordaje!, sino ¡Al rescate!

Guillermo Zapata | 14 de febrero de 2011

Comentarios

  1. Dr Zito
    2011-02-14 17:36

    Ayer le dan el Goya honorifico a Mario Camus y resulta que…

    http://twitter.com/#!/fencinar/status/36932125865279488



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