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Colorado Post por Raúl Pérez Cobo

Raúl Pérez Cobo es poeta y articulista. Edita la bitácora inculatorias. Colorado post se dejó de actualizar en abril de 2006.

Poder

Una vez hubo un mono que, sintiéndose inteligente, decidió gobernar. Así que se acercó al León, que por aquél entonces era el Rey, y le dijo: “Me siento inteligente, y creo que lo más inteligente es dejar que mi inteligencia gobierne sobre tu valentía”. El León le miró sonriendo, y le dijo: “Adelante”, pero cada vez que el Mono decidía, el León iba a darle la enhorabuena con un zarpazo genial en su espalda de mono, que sólo estaba hecha para soportar un pobre cerebro de mono. Con el tiempo, al mono le costó decidirse por lo adecuado, y acabó prefiriendo el error, porque temía los zarpazos del antiguo rey, hasta tal punto que decidió relegar otra vez en él, comprendiendo que el poder nunca se nutre de ideas.
Así ocurría en la Fábula de Monterroso, como en la propia existencia. El poder está tan falto de ideas que ya sólo es poder. El poder se ha hecho Mono – va haciendo el Mono por ahí – pero gobierna como un León, dando zarpazos en las doloridas espaldas de sus monos de feria.
Si el hombre desciende del mono, entonces el poder, indudablemente, desciende del mono – es una ley darwiniana. Y el poder es una de esas casualidades naturales que producen la selección de las especies. Al poder le gusta seleccionar monos de escuela.
La naturaleza hace nacer un mono, le anima a crecer, a convertirse en un Homo Habilis; y entonces el poder, que se vistió de Fuego en la antigüedad, le retrotrae a una nueva especie de mono horrible y devolucionado, un engendro que se pierde en el camino de una evolución desnaturalizada. El poder es así. Hay que aceptarlo, y comprenderlo. Es el Judío de Malta, un Macbeth, un John Silver. Es el malo del Western, y el dominus de los Peplums. Es el alcalde del pueblo, y sus concejales, que son los Faustos de Marlowe.
El poder ha hecho grandes papeles a lo largo del tiempo, ¡se merece un Óscar!. Ha llevado el Circo a todos los rincones de la Moncloa, con sus buenos monstruos, con sus monos adiestrados, con sus presentadores de fortunas y sus adivinadores de futuro.
El poder nos ha divertido hasta hacernos llorar. Nos ha escrito cuentos. Nos los ha leído.
El poder es como un padre, o como “un hijo de su madre”.
El poder nos ha enseñado su coche, nos ha vendido la moto, el voto. El poder colecciona votos, y en sus viajes hace “votos” para decorar su álbum de cosas inútiles.
Le encanta robar palabras, esconderlas, negarlas y usarlas en su provecho. Tiene un armario lleno de palabras como “mejor”, “colaborar”, “hacer el bien”, “cultura”, “educación”…, pero no sabe el significado. Quiere comprarse un diccionario de sinónimos para robar más palabras que signifiquen lo mismo. Pero lo peor de todo, amigos, es que el poder quiere escribir. No ha dicho si mal o bien, sólo ha dicho que quiere escribir. Va a hacerse Fabulista, para que autores como Monterroso, no le ataquen al hablar de sus monos y de sus leones. Para disfrazar la malicia de Macbeth; y esconder la simpleza de Fausto. El poder quiere escribir su particular farsa de ayuntamiento, con sus comas, con sus puntos, con sus puntos sobres sus “íes”, sus puntos suspensivos, sus silencios, sus mutis, sus monólogos, sus cambios de escenario, su introducción, su desenlace. Su fin… – Su fin es conseguir un Nobel.

Raúl Pérez Cobo | 25 de noviembre de 2004

Comentarios

  1. Cayetano
    2004-11-26 00:41 Más claro agua, más sencillo. Este aprendiz, o lombriz, sigue aprendiendo. No es coba. Es mirar a Cobo escribar (navegar sin escorar). Esto de comentar a escribor (barco de vapor) en LdN se está convirtiendo en pesadilla veloz. ¿Ruido? Mejor me callo.

    Quería decir Eterno Retorno no Historia. Eternos Contornos: Este de Hilario , este de Diego por último y por peor en un nido de gologondrinas más garabatos de contorno. De curvas y contornos eternos, un aprendiz. Aún no he visto, o no he sabido encontrar un taller municipal donde enseñen a no excitarse (pero si a emocionarse) con curvas o contornos (más o menos eternos). Des-aprender: La curva excitante no va incluida en la compra del deportivo, no se compra, no se vende. Está en la palma de tu mano (o en tu mirada), en otra mirada que asiente y permite que la recorras con un ojo o un leve roce. Lo confieso: tambien me encanta robar palabras, esconderlas, negarlas y usarlas en mi provecho
  2. Cayetano
    2004-11-26 00:49 Acabo de encontrar El ojo que perdió onán anda subiendo y bajando por estas laderas
  3. Cayetano
    2004-11-26 00:51 ¿o eran caderas?

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