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Ciencias y letras por Salvador Ruíz Fargueta

Ciencias y letras, trata de acercar las dos culturas , favorecer su mestizaje. En realidad, sólo es una cultura que nos puede acercar más a nosotros mismos, a las complejas relaciones humanas, al mundo y a sus interrogantes. El autor, ingeniero y físico, es editor de La bella teoría. Publica los días 1 de cada mes.

La vida, un extraño fruto: Lynn Margulis

Hace unos días, el 22 de noviembre, falleció a los 73 años la bióloga norteamericana Lynn Margulis, considerada una autoridad en biología evolutiva. Demostró que las células que forman los organismos pluricelulares, tal como nosotros mismos, son el resultado de un proceso de asociación o simbiosis entre células más simples. Gran parte de los diversos orgánulos presentes en nuestras células se originaron a partir de células sin núcleo diferenciado, como las bacterias libres, que se habrían integrado en la célula. Este proceso llamado de simbiogénesis se convertiría en el principal mecanismo evolutivo de innovación, y en factor esencial en la propia evolución de la biosfera .


En su libro “Qué es la vida” declaraba: “La vida es el extraño fruto de individuos que evolucionaron a partir de una simbiosis.” El mecanismo darwiniano de la competencia y superación del más fuerte y mejor adaptado es esencial, pero en el origen del propio organismo que compite se encuentra la unión y asociación en beneficio general (simbiosis).

Su teoría se apoyó con datos morfológicos, bioquímicos, genéticos e incluso geológicos tan contundentes que sus puntos de vista terminaron por ser aceptados por sus críticos más severos. Que fueron muchos al principio y durante años. Hoy sabemos que es imposible comprender la biología de las células con núcleo verdadero o eucariontes sin apelar al origen bacteriano de mitocondrias y cloroplastos (orgánulos), y que las asociaciones simbióticas, lejos de ser una excepción o una mera curiosidad biológica, constituyen un factor esencial en la evolución de la biosfera.

En un momento determinado antes de comenzar el periodo cámbrico , hace más de 560 millones de años, sólo existían seres unicelulares cuyo material genético (ADN) se encontraba libre en el citoplasma, sin ninguna estructura que lo delimitara (sin núcleo). Debía haber gran diversidad y habrían alcanzado un estadio en que sería ventajosa la asociación o simbiosis que daría lugar a las células con un núcleo diferenciado capaz de delimitar el material genético. A partir de ese momento se pusieron las bases para la “explosión” biológica del cámbrico y la aparición de los animales pluricelulares complejos.

Darwin en su teoría evolutiva partió de los animales. La observación sobre los cambios en una especie y en otras semejantes le guiaron en sus hipótesis que le han hecho famoso, pero no se preocupó del periodo evolutivo inmediatamente anterior a la aparición de los seres pluricelulares. En su teoría sobre la selección natural y la lucha por la vida prima la competencia sobre la colaboración, pero en los estadios anteriores a la vida compleja tuvo mucho que ver la asociación simbiótica, lo fue todo.

Lynn Margulis destacó también por ser una extraordinaria comunicadora y una persona muy cercana con sus colegas y alumnos. Obtuvo numerosos reconocimientos, pese a ser una figura controvertida en el seno de la comunidad científica por su investigación sin concesiones a lo establecido. Fue una persona valiente, una cualidad que creo que no abunda entre los científicos que muchísimas veces estamos demasiado pendientes de lo que pueda pensar el “stablishment” sobre nuestro trabajo.

El gran paso
El paso de las células procariotas a eucariotas (de células sin núcleo a células con núcleo) significó el gran salto en complejidad de la vida y uno de los más importantes de su evolución. Sin este paso, sin la complejidad que adquirieron las células eucariotas no habrían sido posibles ulteriores pasos como la aparición de los pluricelulares. La vida, probablemente, se habría limitado a constituirse en un conglomerado de bacterias. De hecho, los cuatro reinos restantes procedemos de ese salto cualitativo. El éxito de estas células eucariotas posibilitó las posteriores radiaciones adaptativas de la vida que han desembocado en la gran variedad de especies que existe en la actualidad.

Un viaje fantástico
La materia que forma nuestro cuerpo se formó en lejanas estrellas que finalmente explotaron y la diseminaron por el universo. La luz del Sol aportó la fuente de orden necesaria para que esa materia explorara nuevos mundos de orden capaces de desarrollar primitivos seres unicelulares. Y estos acabaron asociándose para formar la célula compleja, base de los organismos pluricelulares.

Este es el fantástico viaje desde la materia inerte a la vida. Lynn Margulis nos ha ayudado a entender una parte importante de ese viaje.

Salvador Ruiz Fargueta | 01 de diciembre de 2011

Comentarios

  1. gadmin
    2011-12-11 18:38

    Muy buen artículo. Te he enlazado desde http://unbosqueinterior.blogspot.com/2011/12/cinco-reinos.html



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