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Causas justas por Camilo de Ory

Camilo de Ory necesita dinero. Cada lunes, en la sección Causas justas de Libro de Notas, lanza al aire una serie de pensamientos tan erráticos como su visión del mundo y tan breves como su jornada de trabajo. Animamos a los lectores a entrar al trapo y crear a pie de página un bullicioso foro de debate en el que cualquier conducta antisocial tendrá, que nadie lo dude, su justa recompensa.

Por un casco británico para la policía, XVII

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Hacinamiento en las celdas: no sé si tenemos la cárcel que nos merecemos. No quiero decir con esto que nos merezcamos la cárcel, sino más bien que no creo que los que se la merecen tengan la cárcel que los demás nos merecemos. Soy dolorosamente consciente de que no me explico, pero con los años, además de mis portentosas facultades comunicativas, he perdido casi toda mi capacidad empática y no siento ninguna necesidad de que el lector me entienda.

102

Lugar paradójico, la cárcel: según no se cansan de repetir las ancianas en las colas de los diversos establecimientos que frecuentan, los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra, y sin embargo siempre está llena como una discoteca de moda. En la cárcel sólo hay hombres, como en una discoteca de moda, en la cárcel es fácil conseguir droga, como en una discoteca de moda, en la cárcel no dejan entrar a cualquiera, como en una discoteca.

103

Uno no debe contar por ahí que ha estado en la cárcel, por más que piense que la experiencia le ha hecho mejor persona y le ha endurecido el carácter. Cuando uno habla de estas cosas la gente parece prestar atención, pero sólo está paralizada por el miedo. Los tatuajes del talego no son una buena tarjeta de presentación. Si usted necesita una tarjeta de presentación lo más recomendable es que utilice una normal y corriente de cartón con su nombre impreso.

104

De la cárcel se puede salir por la puerta grande o saltando un muro. Para salir por la puerta grande los presos suelen esperar a que les concedan un permiso. Sin embargo, casi todos vuelven a su encierro transcurrido el tiempo estipulado: este borreguil comportamiento se debe menos al deseo de vivir encerrado que a la evidencia de que fuera tampoco hay mucho que hacer y al hecho de que dentro no se está tan mal.

Camilo de Ory | 12 de enero de 2009


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