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Cartas desde Italia por V.V.A.A.

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

El efecto Celentano

Alberto Haj-Saleh

Adriano Celentano está en ese punto de su vida, de su carrera, donde puede hacer exactamente lo que le venga en gana y cuando le apetezca. Después de ser un mito musical de los años setenta, se ha creado un prestigio de independiente, valiente y sin pelos en la lengua, con una legión de seguidores a lo largo y ancho de la bota que le seguirán donde él diga. Celentano sabe perfectamente como controlar los tiempos, como espaciar sus apariciones y como dar tremendos golpes de efecto.

Durante el mes de noviembre Celentano ha vuelto a la televisión después de muchos años con un espectáculo llamado Rockpolitik. Televisión en estado puro, un espectáculo con mayúsculas: escenografía cuidada, una orquesta de decenas de músicos apoyando las intervenciones, un gran teatro como escenario… y el foco sobre él, el viejo Adriano, con sus perennes gafas de sol de espejo y la sonrisa irónica que nunca se borra de su cara.

La RAI le pidió un programa. Aceptó pero con unas condiciones leoninas e inamovibles: libertad absoluta de contenidos y de invitados; solo serían 4 citas y todas en horario de máxima audiencia; y un contrato económico desorbitante que muchos imaginan pero solo él, y los jefes de la RAI, saben a ciencia cierta.

En una Italia que lleva desde el 96 huérfana de pluralidad y libertad de prensa, Celentano ha dado un paso al frente y ha construido un espectáculo imposible que gira en torno a él, y se le ve cansado y sin la lucidez que tenía, ha traído a las grandes estrellas de la música (Ligabue, Eros Ramazzotti, Eurythmics, Patty Smith), del espectáculo (Gerard Depardie), ha vendido gags de la vieja escuela, sainetes humorísticos de baja estofa, discursos políticos ambiguos donde daba una de cal y una de arena pero, eso sí, dando por descontado que al gobierno Berlusconi le queda de vida los meses que faltan para las elecciones.

Pero sobre todo Celentano se ha atrevido a llamar a la televisión, después de mucho tiempo, a las cabezas cortadas por la “censura legal” del Cavaliere: – A Michele Santoro, periodista riguroso donde los haya que fue decapitado por Berlusconi después de un programa de televisión en el que el periodista criticaba con dureza al Premier. Berlusconi llamó por teléfono al programa y tuvo lugar uno de los momentos más famosos de la historia reciente de la televisión italiana:

BERLUSCONI: ¡Santoro! ¡Recuerde que es usted un funcionario del Estado!
SANTORO: Pero trabajo para los ciudadanos, presidente. No para usted.

El programa de Santoro fue fulminado después de esto y el periodista se marchó a la política a la Unión Europea. Después de más de cuatro años Santoro ha vuelto a la televisión, de la mano de Celentano, y no ha dicho nada, excepto que dejaba la política, que volvía al ruedo informativo y que “no tengo nada que decir en tu programa Adriano. Quiero, necesito, tengo derecho a mi propio micrófono” – A Roberto Benigni, demasiado importante internacionalmente como para ser cortado por lo sano en la televisión, pero que en Rockpolitik tuvo la oportunidad de desarrollar todo su histrionismo y su lengua viperina apuntando directamente hacia el gobierno de Forza Italia. – Sabina Guzzanti, periodista, humorista, directora del documental Viva Zapatero!, sobre la libertad de expresión en la televisión pública. Hija de un miembro del gobierno Berlusconi, Guzzanti fue eliminada de la parrilla televisiva por sus continuas críticas ácidas al premier; a pesar de haber ganado una demanda contra el ente público, Guzzanti jamás ha vuelto a aparecer en la televisión… hasta que Celentano la ha llamado y ha decidido no entrevistarla. Simplemente ha puesto un cronómetro de diez minutos en marcha y le ha dicho: “Sabina, di lo que quieras”.

¿Y el público que dice? Casi quince millones de personas han asistido a cada cita con Celentano, fijos e inmóviles delante de la televisión. Audiencia por encima del partido de Champions League entre la Juventus y el Bayer Munich. Allí donde fueras todos hablaban de Rockpolitik, de lo que se ha dicho, de los invitados, de la parrafada del final de cada programa de Celentano. Gente apasionada con el cantante, críticos furibundos (hipócrita, doble moral, esas son las críticas más oídas). Pero la cifra está ahí: 15 millones de personas escuchando qué tiene que decir la vieja estrella.

¿Y el gobierno que dice? El gobierno aprovecha para intentar lavar su imagen de censura, vender una televisión libre… y para dedicar todas las semanas el programa de debate de Bruno Vespa, Porta a Porta (de clara tendencia conservadora) a hacer un “contra-rockpolitik”, una disección agresiva y despedazante de cada cosa que se ha dicho durante el espectáculo.

Rockpolitik ya ha terminado. Celentano ha vuelto a su retiro espiritual. Poco a poco las voces y los ecos del programa se apagan. Pero las elecciones son el año que viene y, tal vez gracias al viejo Adriano, las cabezas cortadas críticas con Berlusconi han vuelto a la vida. El italiano es escéptico, pero “non si sa mai”…

Alberto Haj-Saleh | 12 de diciembre de 2005

Comentarios

  1. cansado
    2005-12-12 16:57 ¿Por qué no hay en Spain alguien como Celentano? Todos los programas de variedades nocturnas son iguales, con los mismo tontainas integrales al mando y sobre las mismas idioteces. Nada serio, ningún humor serio.
  2. Juan Jose martinez
    2008-08-27 21:33

    En los años 70 trabajaba en una emisora en Manizalez y recuerdo el impacto de la musica de este artista al que no seguí ; Y sólo ahora tengo noticias… La música de Adriano hay que reciclarla. Porque la música con ganas tiene la carga de su época, y muchas veces nos pasa por encima sin comprenderla plenamente

  3. domingo
    2010-01-21 01:21

    cuanto daria yo por ver en españa a alguien como celentano ,y no digamos nada de como canta.larga vida al cesar.


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