Libro de notas

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Cartas desde Alemania por V.V.A.A.

Cartas desde… es un intento por recuperar el espíritu de las corresponsalías epistolares de la prensa decimonónica, más subjetiva, más literaria, y que muestre una visión distinta y alternativa a la oficial de Agencias.

Germanópicos: de las salchichas a la cuadrícula

Manuel Haj-Saleh
Editor de El cuaderno de Otis B. Driftwood


Como sucede con cualquier país, existen una serie de tópicos que se exportan al resto de naciones, bien por superstición popular, bien por influencia del cine y la televisión, o incluso de la literatura y la prensa. Dichos tópicos quedan arraigados de tal forma que provocan prejuicios, muchas veces infundados. ¿Infundados?

Los tópicos no surgen (casi nunca) por generación espontánea. Habitualmente son exageraciones que se fundamentan en hechos reales. El paso del tiempo, el desconocimiento y, por qué no reconocerlo, una mijita de mala leche, han magnificado esos hechos, a veces triviales, hasta convertirlos en señas de identidad inseparables del pueblo que las ostenta sin pretenderlo.

En este artículo me gustaría analizar algunos de ellos, de manera un tanto desordenada, referidos a un país que no sólo no es excepción en esta clase de tópicos, sino que dentro de Europa es de los más “castigados”. En algunos casos será para matizarlos, en otros para desmentirlos (aunque ningún tópico puede desmentirse por completo) y en otros, para reconocerlos, según mis propias experiencias.

Tópico número 1: Los alemanes son todos altos, rubios y con ojos azules.

Depende de lo que entendamos por alemanes: en los últimos sesenta años la llamada “raza aria” ha ido poco a poco disolviéndose en un mestizaje que parece imparable. Alemania es un país donde viven, por ejemplo, dos millones de turcos, muchos de los cuales han tenido ya hijos (por tanto, ya hay una segunda generación y va camino de la tercera) que son alemanes desde el momento en que nacen. Forman la comunidad inmigrante más numerosa, pero no la única: españoles, latinoamericanos, indios, pakistaníes, italianos, griegos, eslavos o rusos completan un colorido mapa en este país, donde las mezclas por matrimonio son cada vez más comunes. De mis conocidos alemanes, los rubios forman quizás una “mayoría minoritaria”, aunque lo cierto es que estos rasgos son más habituales entre las chicas. Eso sí, la media de estatura, particularmente entre los varones, es notablemente alta, como suele suceder conforme avanzamos hacia el norte.

Tópico número 2: Los alemanes son cuadriculados, disciplinados y muy eficientes.

Hay gran parte de verdad en este tópico, y la prueba está en que Alemania ha sido y es todavía el motor que hace a Europa funcionar. Ningún otro país del continente tiene tal cantidad de empresas punteras en todos los ámbitos de la industria y la tecnología. Efectivamente, la principal característica del alemán es su sentido de la disciplina y del trabajo bien hecho. Son perfeccionistas y se toman muy en serio las tareas a realizar. Tanto es así, que tienen incluso un verbo, “erledigen”, que significa, literalmente “hacer cosas” en el sentido de “tengo cosas que hacer”. No son personas de medias tintas, y dejar una tarea sin completar o hecha de cualquier manera lo consideran casi un insulto, una falta de respeto. Por eso mismo tienen una conciencia de empresa muy arraigada, y entienden que un error en su trabajo implicará un error para la empresa que les paga, y eso es algo que se ancla con fuerza en su idiosincrasia.

De esta característica se derivan las otras dos del epígrafe: el exceso de sentido de la disciplina les hace ser muy eficientes en lo que hacen, sí, pero al mismo tiempo cumplen a la perfección el papel de “cuadriculados” y “cerrados” que se les atribuye desde otras culturas (particularmente desde España). Lo he podido comprobar en ocasiones “en mis propias cannes”, en las que no hubo manera de que mostraran un mínimo de iniciativa para salirse de las normas, aunque fuera de manera tangencial. El ejemplo que más me llamó la atención fue cuando tuve que empadronarme por primera vez en Aquisgrán (ya lo había hecho una vez, en Colonia, y conocía el procedimiento) y no quisieron hacerlo porque la red de datos estaba caída y se supone que solamente debían tramitar DNIs… cuando lo fácil hubiera sido hacer lo que se suele hacer en España, es decir, dejar los formularios rellenos en la bandeja de salida (al ciudadano no le tienen que dar más que una copia en papel carbón del padrón, de todos modos) y pasarlos al ordenador cuando la red estuviera de nuevo en marcha. En este sentido, quiero romper una lanza a favor del funcionariado español: nos quejamos de vicio, en serio.

Tópico número 3: Los alemanes sólo comen salchichas y beben cerveza.

Habitualmente, la gastronomía en los países fríos es poco variada, y la razón es que la comida está más destinada a combatir el frío que a halagar al cuerpo. Pero tampoco hay que exagerar en el tópico, y éste es muy exagerado. Aunque es cierto que ambas cosas son ingredientes fundamentales de la gastronomía alemana.

Sin embargo, las salchichas se consumen bastante menos de lo que pensamos, pero son plato estrella siempre que hay fiestas o mercadillos. Los puestos ambulantes de bocadillos a los que los españoles estamos acostumbrados en ese tipo de eventos tienen su paralelismo en los puestos de salchichas, donde además de esto se sirven otros platos típicos teutones como los Reibekuchen (pasteles hechos con una base de patatas que se fríen y se toman con compota de manzana), los Spiessbraten (una especie de pinchos de cerdo o ternera) y el famoso codillo, o “Haxe”, para los gargantúas de turno1. Como dato anecdótico, cuando pregunté a un grupo de alemanes cuál pensaban que era el plato nacional, me respondieron, medio en serio medio en broma, que era “el Döner Kebab”, de origen turco. Algo de verdad tiene… el alemán raramente va a una Kneipe patria cuando sale a comer fuera, sino que elige para ello restaurantes italianos, turcos, chinos y, con elevada frecuencia, “españoles” 2. Las tapas3 están muy bien consideradas y la gente paga mucho dinero por ellas. España está de moda, incluso al sentarse a la mesa.

En cuanto a la cerveza, sí, es la bebida nacional. O, mejor dicho, es la bebida local, puesto que lo normal es que en cada población, incluso en las pequeñas, se destile un tipo de cerveza propio, en las llamadas “Bräuerei”. Aún así, hay algunas cervezas que alcanzan dimensión nacional por lo extendido de su consumo, como la “Kölsch” (cerveza originaria de Colonia, bastante ligera y con poco gas, que por ello se sirve en vasos de tubo muy estrechos y se bebe con rapidez) o la “Weizen” (cerveza de trigo característica de Baviera, que se toma en vasos altos y de boca ancha), amén de la universal “Pils”, originaria de la República Checa, pero que en Alemania alcanza su expresión más internacional, con marcas como Bitburger, Beck’s, Warsteiner o Veltins. Tiene su lógica: la cerveza es la bebida alcohólica más barata, y tiene un consumo masivo a todas las edades, aunque los alemanes también son grandes bebedores de vino, aunque me da la sensación de que no son demasiado buenos conocedores. Aprecian los vinos franceses y les apasiona el Rioja, pero no les hacen ascos a caldos chilenos o australianos.

Tópico número 4: El idioma alemán es realmente complicado, con multitud de palabras kilométricas.

La complejidad de un idioma es una percepción subjetiva (salvo casos muy claros) que depende, en mi opinión, de dos factores: la difusión de dicho idioma y sus semejanzas con el propio. En el caso del alemán, se piensa que es complejo justamente porque no se da ninguno de estos dos factores, al menos a gran escala. Sin embargo, si comparamos gramática a gramática (y he tenido muchas ocasiones de hacerlo en los casi dos años que llevo enseñando español), el español y el francés son mucho más complicados de aprender que el alemán, suponiendo que partiésemos de cero. Es cierto, en alemán aún existen las declinaciones, pero salvo casos muy concretos sólo se aplican a los artículos y a los adjetivos, y solamente se conservan tres casos (cuatro, si contamos el genitivo, que tiene un propósito muy definido). Esto no quiere decir que el alemán sea una perita en dulce, desde luego, pues tiene dos características que lo hacen difícil: los plurales (tiene nada menos que once grupos) y su enorme vocabulario, puesto que tienen palabras que expresan conceptos similares pero que no son sinónimas, sino que debe usarse cada una en su contexto adecuado. Por el contrario, su gramática es muy sistemática y con realmente pocas excepciones, además de que solamente se usan cuatro formas verbales (una para el presente, dos para el pasado y otra para el imperativo), y el resto se construyen con verbos auxiliares4.

En cuanto a la longitud de las palabras es, efectivamente, ilimitada. Pero tiene truco: sólo se permite dicha construcción cuando se hace con sustantivos. Es decir, cuando veamos una palabra de cincuenta y ocho letras en alemán, lo más probable es que se componga de varios sustantivos enlazados que se adjetivan unos a otros, desde dentro hacia afuera. Ejemplos: Postversand = Post + Versand = envío postal. Objektauswahlwerkzeug = Objekt + Auswahl + Werkzeug = herramienta de elección de objetos. Fácil, ¿no?

Dos curiosidades: primera, en alemán todos los sustantivos comienzan con mayúscula. Segunda, la famosa “beta” por la que todo el mundo pregunta (ß) se corresponde con una doble “s”.

Tópico número 5: En Alemania llueve y hace frío todo el año.

Desgraciadamente es cierto. No quiere decir que no haga calor… lo hace, pero no de forma sistemática. Los inviernos suelen ser fríos y con bastantes precipitaciones, si bien depende de la zona. Donde yo vivo son crónicas pero no constantes, y habitualmente de poca intensidad. Además, hay bastantes días soleados, que suelen ser los más fríos. En verano hay días de calor muy pegajoso (es un país húmedo) que se alternan con días de lluvia y tormentas. El verano prácticamente termina a mediados de agosto, donde ya por las noches llevar un suéter no es mala idea. Pero la característica más típica del clima alemán, especialmente en verano, es “wechselhaft”, esto es, “variable”. El clima es menos molesto de lo que se suele pensar, a pesar de la lluvia, y solamente se hace deprimente los días de viento, en los que salir a la calle puede convertirse en una auténtica tortura.

La luz es un bien preciado en estas latitudes… tenemos veranos cortos pero con muchas horas de luz (desde las cuatro de la mañana hasta pasadas las once de la noche, cuando estamos en torno al solsticio de junio) e inviernos donde ya a las cuatro de la tarde oscurece rápidamente. Por eso las casas, que casi nunca tienen balcones, disponen por el contrario de enormes ventanales para aprovechar mejor las horas luminosas. Lo que no deja de ser paradójico en un país donde normalmente se trabaja hasta las cinco o las seis de la tarde y cuando llegamos a casa en invierno ya es noche casi cerrada.

Tópico número 6: Todos los alemanes veranean en Mallorca.

Le llaman el Bundesland (Estado Federado) número 16. Por algo será :-)

Y, por el momento, lo dejamos aquí. Quizá en una próxima carta sigamos limando asperezas con los tópicos de esta tierra. Estoy seguro de que los lectores tendrán muchas preguntas al respecto. Auf Wiedersehen.



___________________________________________
[1] (Dentro del tópico gastronómico, es rotundamente cierto que los alemanes comen como limas, y habitualmente los platos en los restaurantes son muy abundantes)

[2] La mayoría son propiedad de griegos o turcos… el marketing manda.

[3] O lo que ellos llaman “tapas”, que en realidad es lo que nosotros llamaríamos “raciones”, en la mayoría de los casos

[4] En español existen quince formas verbales distintas: diez de indicativo, cuatro de subjuntivo (seis si contamos el futuro, prácticamente en desuso) y el imperativo. Y cada una tiene, además, su función concreta. En alemán, las dos formas de pasado (Präteritum y Perfekt) son, en general, intercambiables.

Manuel Haj-Saleh | 16 de agosto de 2005

Comentarios

  1. Moonsa
    2005-08-17 02:30 Yo también ando a vueltas con los tópicos estos días :)). En cuanto al idioma alemán, del que hice un curso intensivo hace muuuchos años, decir que lo que más me fastidiaba eran esas pseudosinonimias y las palabras largas. Luego decirte que también hay otro lugar de veraneo predilecto de los germánicos, incluso de residencia, Calella de Mar, en la comarca catalana del Maresme, hasta el punto de que a veces, para distinguirla de Calella de Palafrugell, la llaman “Calella dels alemanys” :D
  2. gran rabo
    2005-08-17 08:38 Diablos, quiero más!
  3. Danuto
    2005-08-17 16:31 Y se hacen su propio pan, los jodíos… y encima está bueno.

    Muy bueno, el artículo. Tengo que hacer yo uno así con los maños ;)
  4. Cristina
    2005-08-18 01:04 Convendría sustituir el topicazo número 1 por el topicazo: “los alemanes están todos muy buenos”: mentira cochina, la mayoría tienen la piel sonrosadita de bebé y un aire entre desvalido e ingenuo que le quita toda la “bondad” en el sentido sexual del término. A partir de Puttgarden, el tópico se hace realidad (slurp), pero con otra nación.

    Creía haber hecho pleno al 6 pero no: con los 4, 5 y 6 no estoy de acuerdo. Creí morirme de calor en Freiburg y un año antes, creí lo mismo en Bochum, Dresde, Berlín, Frankfurt y Heidelberg. Supongo que depende de la región.

    Con el 4 me callo porque no me iban ustedes a entender, jeje.

    Y respecto al 6… he conocido muchísisimos alemanes ecológicos o ecoguays que veranean en todas partes y saben mucho más de cualquier país de Latinoamérica que yo… Eso sí, existe un segmento de la población con propensión a veranear en Mallorca… pour quoi pas? Es como decir de los españoles que todos veraneamos en Benidorm.

    Pero bueno, eso son los tópicos, la exaltación y la generalización de rasgos que en la realidad, no son totalmente descriptivos de un pueblo ni lo dicen todo ni son generalmente aplicables. Surgen de la extrapolación defensiva de experiencias escasas. En este sentido, me parece que el artículo es magnífico: iluminador, claro, explicativo… ¡bien!
  5. Otis B. Driftwood
    2005-08-18 01:50 Hem… no recuerdo cuando fuiste a Alemania, Cristina, pero si la memoria no me falla, hace dos años tuvimos aquí la peor ola de calor que se recuerda, con temperaturas que llegaron a 40 grados, algo insólito. Por otro lado, es cierto que depende de la región, y la zona de Freiburg es una de las más templadas, aunque los inviernos también son duros.

    Respecto al tópico 6, lo dejo en el aire para un próximo artículo, donde quiero hablar de ello aunque sea tangencialmente. Pero lo de Mallorca sigue siendo cierto: cualquiera que viva en la isla te podrá confirmar que hay áreas enteras donde prácticamente sólo se habla alemán. La saturación es tal, que muchos ya se están desplazando hacia otras islas, hacia las Canarias o, como dice Moonsa, a lugares de la costa catalana. A la Costa de la Luz, en Andalucía, también empiezan a llegar cada vez más.

    No obstante, es verdad que hay muchos que optan por ir hacia otros lugares, pero están todavía muy lejos de ser una mayoría. Entre los destinos preferidos están Centroamérica, las islas griegas y Turquía. Los más audaces (y con más dinero) van al Sudeste Asiático o hacia Oceanía.
  6. Otis B. Driftwood
    2005-08-18 02:41 Por pura casualidad, aparece hoy esta interesante entrevista en La Vanguardia (requiere suscripción gratuita).
  7. Cristina
    2005-08-18 03:28 No te voy a relatar aquí mis diletancias veraniegas en la patria, je… En tout cas, los tópicos son eso, tópicos, así que no voy a seguir abundando en detalles…

    La entrevista interesante, sí; de todas formas, más que los libros de Selb me gustó Der Vorleser.
  8. Kar
    2005-08-19 22:09 Je, je; lo has clavado Otis.

    Sólo me queda decir que la bebida nacional por antonomasia de Alemania no creo que sea la cerveza, sino el café. Estando de vacaciones contigo en Köln recuerdo que durmiera lo que durmiera me levantaba siempre con sueño y me acostaba totalmente reventado. Aunque las bá(r)baras te(u)tonas tuvieran algo que ver, estoy convencido de que ese clima tan nuboso te deja la tensión por los suelos y la única forma de combatirlo es con el chute de cafeína correspondiente.

    ¡Qué hermosos tés dobles me elaboraba en Alemania! 4 bolsas de té al día, ni que procediera de la pérfida Albión.
  9. Maria
    2007-10-24 04:15

    De acuerdo con casi todo excepto con el idioma. ¿Te sabes de verdad todos los géneros de todos los sustantivos – y no me refiero a que te sepas un par de recurrencias, los terminados en -ung, -heit, -keit… femeninos, los en er masculinos, sino TODOS y declinas, debido a ello, de manera correcta? Si no es así recuerda que hablas como los indios. Para no iniciados: el género de una palabra alemana no se ciñe a norma alguna, ni semántica ni morfológica. Así que hay que aprenderlo de memoria con cada palabra. El género de la palabra nos dice cuál será su declinación, femenina, masculina o neutra. El plural tiene su propia declinación. Cada declinación tiene cuatro casos. El caso marca la función dentro de la oración de esa palabra, es decir, sujeto, objeto directo/ indirecto, etc. Si no sabes el género, no sabes hablar.Te invito a la reflexión :)

    P.D: soy profe de español en un instituto y en la Uni. Vivo en Alemania desde hace unos añitos ya. Me siento ya muy cómoda con el idioma, pero nunca diría que es simple hablarlo bien.

  10. Manuel Haj-Saleh
    2007-10-24 04:53

    Uf, sí que era antiguo este artículo, pero ya que lo has encontrado, contestemos :-) Y me voy directamente al primer balazo: “¿Te sabes de verdad todos los géneros de todos los sustantivos – y no me refiero a que te sepas un par de recurrencias, los terminados en -ung, -heit, —keit… femeninos, los en er masculinos, sino TODOS y declinas, debido a ello, de manera correcta?” Respuesta: ni yo, ni los propios alemanes, pero como dicen en mi tierra, “no me sé todas pero me sé una jartá”. De hecho, cuando les preguntaba a ellos dudas sobre el caso, no sólo no sabían responderme (muy pocas veces, de hecho), sino que comprobé a posteriori que incluso llegaban a cometer los mismos errores que yo. Esto no quiere decir nada. Los asaltos al idioma propio los vemos a diario también en España, ¿o no? Y no creo que ellos “hablen como los indios”. Con los géneros, eso sí, me trabo a veces, pero por suerte ya sólo a veces. Tres años de estudio y tres y medio más de vivirlo hacen mucho :-)

    En ningún lado, creo, he dicho que sea simple hablarlo (y hablarlo bien no digamos), pero como cualquier idioma. En gramática, el inglés es mucho más sencillo, pero si eres profe de español convendrás conmigo en que, paso a paso, el nuestro es un idioma mucho más complicado de aprender para alguien que no sepa (y no hable un idioma derivado del latín). El alemán es mucho más sistemático y rígido (en su uso diario, no literario, ojo, que esto es como todo), tiene muchas menos excepciones y, al contrario que el español, hace mucho menos uso de los hipérbatos (que es y era la cruz de mis alumnos y seguramente lo será de los tuyos).

    Y, con franqueza, creo que es más fácil que hable un idioma correctamente quien lo aprende por no ser el suyo, que quien lo ha “mamao” desde la cuna. Entre otras cosas, porque el que lo aprende no está contaminado por los vicios ni las muletillas de dicho idioma. De hecho, siempre pienso que salí de Alemania hablando peor, por la cantidad de latiguillos que usaba :-)

    Gracias por recuperar el post. La pena es que no pude seguir con la serie, aunque la vida da muchas vueltas…

    Un saludo.

  11. Manuel Haj-Saleh
    2007-10-24 04:56

    Y perdón por insistir, pero justo ahora se me viene un ejemplo raro a la cabeza: El poner el verbo justo tras la partícula “weil” (“porque” causal), cuando debería ir al final, por tratarse de subordinada. Yo no lo hacia, pero ellos sí, y cada vez más. Al parecer es un vicio heredado del inglés que se va imponiendo.

  12. jocelyn
    2008-07-26 15:39

    woaw q interesante!a mi me enkntaria conocer un poco mas de Deutschland! o como sea q se escriba,jaj estoy un pokito lejos (Uruguay)..es muy cierto lo q escribis ahi q son muy inteligentes y cultos,,q buenos q son los alemanes

    bueno besos!



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