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Butaca no numerada por Alberto Haj-Saleh

Sentado en una vieja Butaca no numerada de terciopelo rojo, el autor se lanza a una reflexión impúdica todos los miércoles sobre cualquier cosa que se atreva a moverse por las pantallas, sean éstas de cine o no. Alberto Haj-Saleh es editor de LdN y autor de la columna Teatro Abandonado.

Simplificando

Tengo una idea para una película, aunque claro, quién no la tiene. Pero yo tengo la mía, y estoy ahí, haciendo el borrador, apuntando cosas aquí y allá, poniendo en orden los personajes, la trama, esas cosas. Luego, como soy un llorón, busco la manera de poder justificar que la película jamás vaya a hacerse, y finalmente doy con la respuesta: es una película demasiado simple.

Imaginemos que quiero hacer una especie de película bélica aventurera, al estilo de Doce del patíbulo o de El desafío de las águilas. Es decir, una película de aventuras, o de espías, o un thriller que, casualmente, tiene una ambientación histórica. Algo no demasiado grande.

Si yo fuese Quentin Tarantino no tendría demasiadas dificultades en colar mi guión acudiendo a conceptos como “referentes”, “homenaje” y cosas por el estilo. Pero resulta que no lo soy, así que no tengo la coartada de “volver a hacer las películas que vi en el cine de verano de Isla Cristina”. Además soy español, lo que me quita más posibilidades aún de ponerme por sombrero todas las rigurosidades históricas.

Por ejemplo podría contar la historia de un espía inglés que tiene que cumplir una misión en la España de posguerra durante la Segunda Guerra Mundial, la entrega de unos documentos importantísimos para la campaña de África (por decir algo) a un grupo de aliados escondido en plena Castilla La Mancha. Conocerá a una chica que lo ayudará, habrá un villano falangista que, recibiendo órdenes directas de Berlín, tratará de impedirlo y ahí está la historia. ¿Podría hacerla?

Yo creo que no, o más bien que sólo podría hacerla de un modo determinado, esto es, a lo grande. Tendría que tener una documentación histórica de la leche para dar rigurosidad a lo que estoy contando; escucharía a más de uno y de dos diciendo cosas del estilo “otra película de la Guerra Civil” o “ya están los de la ceja con los maniqueísmos”; tendría que hacer una gran producción con un trailer de estos apabullantes como el de Alatriste o el de Sherlock Holmes (o el de cualquier otra película al azar de los últimos cinco años, vienen a ser todos el mismo); contratar a un gran nombre para hacer del espía británico (un Ralph Fiennes o un Ewan McGregor, o un James McAvoy, que es más barato y viste igual de bien) y un rostro bonito y de moda para hacer de ella, como María Valverde o Marta Etura. Y un gran nombre nacional para hacer de malo, por ejemplo Tosar. Y la película por lo menos durará dos horas y media. Como mínimo.

El último tren de Gun Hill es un western que dura hora y media protagonizado porn Kirk Douglas y Anthony Quinn, donde el primero es un sheriff que quiere vengar la violación y asesinato de su esposa a manos del hijo del segundo, que es un viejo amigo suyo de juventud. Un puñado de personajes, un presupuesto ajustado y una película de género interesante y entretenida.

Estas dos cosas que acabo de contar que aparentemente no guardan relación entre sí están muy relacionadas. Sencillamente creo que en España es casi imposible, a día de hoy, hacer una película de género como Gun Hill, una historia de espías, o bélica, o policiaca, o con trasfondo histórico, si no es siguiendo las normas de los “Grandes Relatos”. En España sólo hay derecho a hacer películas modestas si son dramas intimistas o comedias ligeras. Lo demás es quimera.

Alberto Haj-Saleh | 01 de septiembre de 2010

Comentarios

  1. Cayetano
    2010-09-01 19:52

    En mi opinión no es imposible hacer buenas películas, solo se necesita una cultura emprendedora y/o empresarios que asuman muchos riesgos apostando por el hipotetico capital en talento spainol.

  2. Alberto
    2010-09-02 09:53

    Ojo, que yo no digo “buenas películas”, Cayetano. Yo digo “películas de género modestas”.

  3. Cayetano
    2010-09-02 18:36

    Tengo pendientes, ando muy vago, dos entrevistas a un director de cine y a un realizador-productor a los que conozco desde hace muchos años. Admiro su capacidad y el esfuerzo que realizan en poner en marcha sus proyectos empeñando hasta la camisa (literalmente) y aunque los resultados son “modestos” visionar sus trabajos conociendo lo que se cuece entre bambalinas añede un valor extra, que el espectador no suele tener en cuenta.

    Cambios de última hora en el guión, localizaciones, actores, etc. son debidos a problemas con los presupuestos y muchas obras son el resultado azaroso impuesto por estas limitaciones. Es por ello que muchas veces el resultado final acaba sorprendiendote.

    Voy mal de tiempo y me estoy liando, se pueden hacer películas de bajo presupuesto para hacer obras modestas más allá de “dramas intimistas o comedias ligeras”.

  4. Alberto
    2010-09-02 18:56

    Sí, lo sé :-), aunque hablaba más de películas de presupuesto medio en realidad. Los Cronocrímenes es una película muy modesta y es de ciencia ficción, y hay más ejemplos con este mismo género, o con el thriller, o con el policíaco. Todo el texto de la columna es una pequeña “boutade” a medias con un lloriqueo que me apetecía hacer.

    Por supuesto generalizo: matizando un poco, creo que es dificilísimo jugar a este juego entrando en el sistema producción-ayudas-dinámica industrial sin jugar a las reglas que digo más arriba.

    Yo quiero hacer una película de bandoleros como si fuera un western pequeñito, al estilo de Gun Hill o de Dos hombres y un destino o de tantos otros. No hablo de la calidad del producto final, sino del espíritu: película sencilla en la que el western-bandolerismo sea el marco. Creo que si uno juega con las reglas del juego de la industria, sería imposible —o casi— hacer una película simple, sin preocuparme por el rigor histórico o sin hacer una ambientación exhaustiva hasta el detalle. Simplemente preocuparme por contar la historia sin tener que poner un trailer como este: http://www.youtube.com/watch?v=-eUBhdHhZS8&feature=related

  5. gatavagabunda
    2010-09-03 04:04

    ¿Lope era aproximadamente como Alberto Amman? qué maravilla…

    ¿Y qué tal si hacemos como Von Trier y montamos la historia de bandoleros desnuda de elementos que la contextualicen y sin escenarios precisos? Juguemos al teatro en el cine. Se ahorra una pasta y nos quedamos con la esencia ;-)

    Tenemos que llamar a Rosales para producir esto.

  6. c.
    2010-09-03 23:51

    Estoy con gatavagabunda.
    ¿Por qué no pintamos Sierra Morena en el suelo?
    ¿O Cazorla, que es más fácil?


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