Libro de notas

Edición LdN
Butaca no numerada por Alberto Haj-Saleh

Sentado en una vieja Butaca no numerada de terciopelo rojo, el autor se lanza a una reflexión impúdica todos los miércoles sobre cualquier cosa que se atreva a moverse por las pantallas, sean éstas de cine o no. Alberto Haj-Saleh es editor de LdN y autor de la columna Teatro Abandonado.

Las cinco finales de 2009

De aquí hasta finales de las fiestas aún tendré tiempo de ver alguna de las películas españolas que, dada mi ubicación, no he podido ver. Tal vez encuentre aún alguna copia despistada de Ágora o de El secreto de sus ojos, es posible que vaya a alguno de los pases que queden de Celda 211 y seguro que la noche antes de reyes acabo viendo a Joaquín Reyes y Carlos Areces en Spanish Movie. Pero hasta entonces, estas son las que puedo llamar mis cinco películas favoritas del año.

5. Si la cosa funciona (Whatever Works) de Woody Allen y Pagafantas de Borja Cobeaga, ex aequo.

Sí, lo sé, es trampa, acabo de anunciar mis cinco películas del año y ya saben que serán, como mínimo, seis; pero bueno, es mi columna y me la tacatá cuando quiero y esas cosas.

Creo que el prejuicio o el “tic de crítico de pacotilla” del que más me está costando desprenderme es el de considerar la comedia como un género menor. Para la inmensa mayoría del espectro crítico cinematográfico nacional, una comedia sólo alcanza la primera división cuando está en blanco y negro y la firma, por lo menos, Billy Wilder. La comedia contemporánea es negada sistemáticamente y el mejor comentario que puede recibir es “beh, te ríes, es graciosa”, pero jamás “es buena”. Si la cosa funciona y Pagafantas son dos películas excelentes. Y además grandes comedias.

En cierto sentido ambas películas se sitúan en los dos hipotéticos extremos del género: Woody Allen recupera la verborrea humorística y los personajes desenfrenados de hace treinta años para hacerlos pivotar en torno a Larry David, perfecto en su marca de tiempos de la comedia, en sus réplicas, en sus caras, en todo lo que hace que uno se ría a carcajadas casi desde el minuto 2.

La de Cobeaga es en cambio el reverso oscuro de la película del neoyorkino, un ejemplo del “ríate mientras dura el gag”, porque la reflexión sobre el mismo acaba siendo un vistazo amargo y helado sobre el conformismo y los sueños inalcanzables. Qué primera película.

4. Déjame entrar (Låt den rätte komma in) de Thomas Anderson

Dijo Nacho Vigalondo en alguna parte que Déjame entrar es la película que se había atrevido a pulsar esa tecla que los demás no tenían huevos de pulsar. La historia de la amistad primero y el amor después de dos niños que viven en los márgenes de su sociedad (aunque sea de manera diferente) no sólo es la más hermosa película de vampiros que haya visto sino también una de las aproximaciones más sinceras y difíciles que se han hecho sobre el nacimiento de los impulsos sexuales o la crueldad infantil.

3. Moon de Duncan Jones

El hijo de David Bowie ha hecho en su debut una película “como las de antes”, en el mejor sentido posible de la expresión. El cine ha visto cómo progresivamente se ha ido infantilizando en tramas y diálogos hasta el punto de considerar abiertamente estúpido a sus espectadores, a los que tiene que explicárselo todo con una explicitud vergonzosa. Moon hace todo lo contrario: invita al público a que reflexione sobre lo que está viendo a medida que lo ve, a que se haga preguntas que tienen más de una respuesta posible e incluso se permite desvelar lo que en cualquier otra película sería “la sorpresa final” apenas transcurridos quince minutos de películas. Ah, y además confirma algo que ya sabíamos desde hace mucho tiempo: la ciencia ficción también puede hacerse con cuatro duros.

2. Che: Guerrilla de Steven Soderbergh

Casi todo lo que tenía que decir sobre esta película ya lo hice aquí y también aquí. Y además es la mejor interpretación que he visto en mi vida. De cualquier cosa.

1. Inglorious basterds de Quentin Tarantino

No sé si consciente o inconscientemente, he evitado hablar aquí en esta columna de la última película de Quentin Tarantino. Confesémoslo, aunque los que me conocen lo saben de sobra: no me gusta un pelo el director de Pulp Fiction. Es decir, él me cae simpático, pero no logro entrar en el juego cinematográfico que propone en sus películas, no me creo el pacto narrativo que me propone y siempre acabo sintiéndome un alienígena en su mundo de locuacidad infinita y de personajes que intercalan un “fuck” cada cuatro palabras. Ni Reservoir Dogs, ni Pulp Fiction, ni Kill Bill (cuya segunda parte aborrecí) han logrado dejarme la más mínima huella o provocarme ningún interés.

Tal vez por eso la sorpresa que me he llevado con estos Bastardos sin gloria haya sido tan mayúscula. A lo mejor en mi caso me ha ocurrido lo contrario que enunciaba Guillermo Zapata en su primera crónica del hype, es decir, que la ausencia de expectativas o, más aún, las expectativas negativas hayan jugado a mi favor. No lo sé. Pero estas son las razones principales para que Inglorious basterds haya sido mi película favorita del año.

- Su estructura en cinco capítulos concebidos como cinco unidades con sentido en sí mismas, con esa maravillosa sensación que se le queda a uno cuando ve cosas realmente bien hechas de que “no podía ser de otra forma”.

- El valor de Tarantino para tantas cosas: para cargarse las expectativas que su cartel, su trailer y su trayectoria han provocado en sus fans; para dejar que los “bastardos” del título sean la guarnición de lujo de la verdadera historia; para cargarse el valor histórico de esta y de cualquier película con una carcajada sonora y una patada en el culo de cualquier talibán de los detalles “reales”.

- La parte de comedia, brillante, alegre, desternillante, con su momento cumbre en Brad Pitt y sus dos acompañantes intentando hacerse pasar por italianos. Madre mía, aún lloro de risa cuando me acuerdo.

- Christoph Waltz y el papel del año.

- El primer capítulo de la película: veinte minutos pausados que sufren un crescendo de intensidad de forma sutil a base de diálogo, de posición de cámara y de los ojos de los actores hasta llegar al punto del climax más absoluto sin que ni siquiera te hayas dado cuenta de cómo has llegado hasta ahí. O lo que es lo mismo, los mejores veinte minutos de esta genial y definitiva obra maestra de Quentin Tarantino

¡Feliz entrada de año y vayan MUCHO al cine!

Alberto Haj-Saleh | 30 de diciembre de 2009

Comentarios

  1. Paco
    2009-12-31 05:02

    Bueno, Alberto, desde nuestro desencuentro con Almodovar ya me imaginaba que no coincidíamos demasiado en cine, y entiendo que es muy arriesgado elegir cinco películas y someterse a las críticas :-D, pero en las tres que he visto (“Inglorious basterds”, “Moon” y “Si la cosa funciona”) no coincido demasiado. Las dos primeras tienen aciertos, pero “Si la cosa funciona”, y a pesar de que soy un auténtico fan de Woody Allen (no quiero ni pensar lo que le parecerá a los anti-WA), me parece sencillamente un bodrio, en mi opinión la peor película de este director. Bromas previsibles, insulsa y aburrida, a pesar de la loable interpretación Larry David. Entra en esa categoría de películas –y me pasa pocas veces– en las que si no fuera acompañado me saldría de la sala. La última genialidad reciente de Woody Allen, para mi gusto, fue Scoop; Allen en estado puro.

    El problema de Moon es probablemente que sí pasa el filtro de un cinéfilo –ciertamente su parte visual es cautivadora– pero no el de un aficionado a la Ciencia Ficción, ya que el guión tiene graves problemas conceptuales. En este sentido me quedo antes con Distrito 9.

    Por fin, Inglorious basterds, bueno, no está mal, tiene momentos divertidos, pero quizá uno espera más de Tarantino. La admito en el grupo sólo por ausencia de cine de calidad durante el 2009.

    Y de cine español mejor no hablamos; espero que sobrevivas a Spanish Movie, yo no pienso arriesgarme :-P

  2. Merche
    2009-12-31 05:17

    Paco, sólo por curiosidad, ¿la de Allen la viste doblada? Lo digo porque a mí me ha sucedido con Looking for Eric, la de Loach, que masacró la frescura que pudiese tener la película, en especial los diálogos de Cantoná (en este caso doblados al italiano).

  3. Miguel A. Román
    2009-12-31 18:18

    No sé cómo te la has arreglado para redactar tres episodios de resumen 2009 sin nombrar ninguna película de animación.

    Entiendo que Planet 51 no la hayas visto (¿aún o jamás?) y que tampoco —según me dicen— dé para mucho, como pueda pasar con Coraline, Lluvia de Albóndigas, Donde viven los monstruos y la infumable secuela de Ice Age.

    Pero, al menos Up tiene la suficiente relación calidad-taquilla para haber alcanzado una cita en este resumen.

    Vale, vale; que es tu columna y escribes sobre lo que te sale de las teclas, pero me ha extrañado que ni siquiera haya salido a colación.

    No he visto mucho cine este año. Gran Torino fue la que más me gustó, pero yo soy fanático de Clint desde que ví El bueno, el feo y el malo. Slumdog Millionaire es un poco pelmaza, pero un ejercicio de narrativa de academia. Ágora está bien, pero creo que con esos mimbres debiera haber salido mucho más cine.

    Me parece que no me voy a poder librar de ver Avatar, pero será ya en 2010. Iré a la defensiva, porque todavía no le he perdonado a Cameron lo de Titanic.

    Feliz año nuevo.

  4. Alberto
    2009-12-31 21:34

    @Paco y Merche: Yo también creo que la VO puede influir en la película de Allen, aunque no sé cómo la habrás visto. En cualquier caso, Paco, en efecto ya sabemos nuestras diferencias en gustos cinematográficos así que hasta cierto punto podríamos decir que tu comentario significa que todo está en su sitio.

    @Miguel A.: Sí que menciono Coraline, en el primer resumen. Lo de Up… pues no sé cómo se me ha podido escapar, piensa que este resumen lo hago con un documento de texto abierto con la lista de películas que he visto este año y trato de ser justo y recordar bien qué pensé de las películas que vi hace, no sé, diez meses. Up la vi en el mes de junio y sus primeros diez minutos me encantaron, aunque el resto me dejó más frío, creo que no terminé de entrar en su “sense of wonder” (es decir, pensaba demasiadas veces en “pero si se va a romper todos los huesos con esa edad!”). Aún así podría haberla encajado en alguna parte, por ejemplo en ese pedacito donde hablaba de “lo más dulce”.

    Tampoco vi “Ponyo en el acantilado” y me han hablado maravillas de ella..

    Avatar creo que será mi solución del 1 de enero. Ah, y a mí me gustó Titanic. Me parece la última gran película que ha habido y habrá en el sentido clásico de la palabra.

  5. Marcos
    2009-12-31 22:29

    Bueno, yo no he visto casi ninguna de las películas que nombras, así que me abstengo de comentar la lista. En cuanto a tus desaveniencias con Paco creo encontrarme en un muy gallego punto intermedio.

    Miguel, Up es regulín (brillantes los primeros 20 minutos, e irregular el resto). Coraline tiene su punto, aunque navega en un peligroso terreno entre lo adulto y lo infantil.

    Ahora, Alberto, tienes mucho valor, no hay duda. Decir lo que dices de Titanic… en fin, temo que Avatar te entusiasmará entonces, porque en mi opinión Cameron comete el mismo tipo de errores, casi todos ellos relacionados con la necesidad de recuperar el dinero invertido.

    Ah, y para mí sin duda la mejor película española de este 2009 es “El verdugo”.

    Saludos

  6. Alberto
    2009-12-31 22:43

    @Marcos: tu mejor película del año es mejor que mi mejor película del año, eso es así.

    Lo de mi defensa de Titanic da para otra columna, aunque tiene menos que ver con la película en sí que con lo que significó en su momento y con su manera de entender el “espectáculo del cine”, una manera que llama a cincuenta años antes y que no ha vuelto a repetirse desde entonces.

  7. María José
    2010-01-01 00:22

    Merche, es cierto que puede que algo se pierda en el doblaje que es muy malo, pero está llena de tópicos y bromas previsibles (en la sala donde la vi no se reía casi nadie) y eso no gana en VO, también ha decepcionado a gente que la ha visto en VO. Yo también creo que es su peor película, no sé si protagonizada por él habría ganado algo, a mi tampoco me ha entusiasmado el papel del protagonista, se nota que no es un auténtico neurótico (parte de la gracia residía en eso) como sí lo es Woody Allen.

    No soy fan de Tarantino, me parecen geniales Reservoir Dog o Pulp Fiction, pero no tenía grandes expectativas porque en otras me he aburrido, así que esta me gustó pero me pareció bastante normalita y muy comercial (sin que esto sea un demérito) nada que ver con la impresión que me produjeron las otras dos.

  8. Alberto
    2010-01-01 00:25

    Bueno, lo de “en la sala no se reía nadie” es un poco una pista poco fiable. Vaya, en la nuestra la gente lloraba de la risa, así que es poco significativo, está claro.

    Con respecto a “también ha decepcionado a la gente que la ha visto en VO” pues también es muy discutible: es la película de Allen con mejores críticas en años, ha sido muy alabada. Y si hablamos de círculos cercanos, amigos y tal, puedo repetir tu primer párrafo pero diciendo justo lo contrario. Así que imagino que tampoco es demasiado concluyente (ni lo tuyo ni lo mío).

  9. María José
    2010-01-01 00:51

    Claro, Alberto, no es nada concluyente, se supone que cada uno estamos diciendo cómo lo hemos visto. Lo de que hay gente a la que también le ha decepcionado en VO, que era lo que sugería Merche como causa de la mala impresión, es para decir que no es fundamentalmente un problema de doblaje. Y lo de que no se reía casi nadie es que fue tal cual y una sorpresa ir a una película comedia de Allen donde no hubiera carcajadas generalizadas. Yo veo una y otra vez muchas películas de él y me sigo riendo y esta no me hizo mucha gracia y me pareció todo completamente previsible y los tópicos que han aparecido una y mil veces.

  10. Alberto
    2010-01-01 02:00

    Sí, es interesante. Precisamente para mí el punto realmente fuerte de la película es cómo Allen vuelve a coger los tópicos de hace treinta años y los revitaliza, casi como si fuera una “metapelícula”, riéndose en voz alta de lo que él mismo anunciaba en sus pelis de los setenta.

  11. María José
    2010-01-01 02:16

    Como siempre tú interpretación de la película es muy buena, de hecho, me habría encantado que hubiera hecho eso Woody Allen, pero no lo veo, me parece una película para salir del paso. De hecho, una de las virtudes de Allen en lo que hay por detrás, normalmente mucho fondo, aunque sean comedias, pero esta me pareció plana.

  12. Merche
    2010-01-01 02:37

    Me parece muy interesante la puerta abierta por Paco y Maria José sobre la película de Allen. Hace días una amiga mía me decía que ella no comulgaba demasiado con el Allen “clásico”, que no le interesaba, pero que en cambio la línea de sus últimas películas (la trilogía londinense o Vicky C. B.) le atraía mucho más. En Whatever works, Allen rescata un guión de los años setenta y retorna a sus raíces (que de veras creo que están al cien por cien en la película), pero hay dos reacciones: a) adhesión; b) rechazo total. Bien, más allá del hecho indiscutible de que si a uno no le hace gracia no hay nada que podamos hacer para levantar la película (es un obstáculo insalvable ante una comedia), me pregunto si con este Allen sucedería algo similar a lo ocurrido con el último Indiana Jones: puede que el universo del autor en cuestión esté ahí, inalterable, en toda su esencia, pero nosotros hayamos cambiado y ya no nos reconocemos en él. En fin, una posible teoría…

    Por cierto Miguel Ángel, “Planet 51” sí se ha estrenado allá, y además con una buena campaña publicitaria. Eso sí, creo que no ha funcionado tan bien como aquí.

    Algún día habría que escribir sobre ese misterioso fenómeno de comunicación entre espectadores que se produce en las salas de cine. Creo que es una de las cosas que más me gusta de ir a la sala, en lugar de ver la película en el sofá de casa. Viendo “La mujer del anarquista” me conmovían más las lágrimas de las cuatro señoras sentadas en mi fila que la película, que desde luego no daba para mucho. En el festival de Torino recuerdo que mientras la gente abandonaba la sala durante la proyección de “Politist, adjectiv” fui consciente de que estaba ante una película “difícil” (posiblemente no hubiese pensado en ello de estar sola). O recordando los gruñidos de la gente viendo “Seom” (“La isla”) de Kim Ki Duk, el año que se estrenó. Pero sobre todo, cuando reflejamos nuestras propias sensaciones en lo que creemos que es el sentir general de los que nos rodean, algo que todos hemos vivido en alguna ocasión. Gracias a María José he recordado algunos momentos así en las proyecciones en el Teatro Principal en Compostela, donde podías observar las caras de la gente en los pisos superiores.

    ¡Besos para todos! En especial para Marcos, al que claramente se le atragantarán las uvas, como castigo por decir que “Up” es sólo regulín ;-)

  13. Marcos
    2010-01-01 03:14

    [Pasar la tarde de Noche Vieja comentando en LdN] Tendrás mi muerte sobre tu conciencia, meiga.

  14. Miguel A. Román
    2010-01-01 03:36

    Alberto: nuestra diferencia con Titanic es un problema generacional: para mí la última película de cine fue El último emperador (Bertolucci, 1987). De entonces para acá todo lo que he visto me ha parecido televisión en pantalla un poco más grande. Tengo argumentos para esto (entre otras cosas que se ha perdido, ya definitivamente, el plano general); pero, como tú dices, eso es materia para otro libro.

  15. María José
    2010-01-02 04:01

    Merche, puede que sea en parte cierto eso de que hemos cambiado, pero Woody Allen también, seguramente si la hubiera hecho en los años 70 habría sido distinta. De todas formas, a mí me gustan casi todas las de él, de todos los tipos y todas las épocas. Tú sabes más de cine que yo, pero no veo un cambio fundamental, salvo la evolución que, como tú bien dices, ha sufrido la sociedad y todos. Y él ha sabido ir evolucionando en sus películas, manteniendo su fondo. Quizá eso eché en falta eso en la última.

  16. Marcos
    2010-01-03 20:55

    Bueno, vista Moon, os doy la razón a los dos, Paco y Alberto, al menos en parte. Me explico:

    Efectivamente Moon es una película para adultos, y se agradece infinito; cautiva y está muy bien filmada. Pero también efectivamente su guión está lleno de agujeros, y no creo que sea sólo un problema para los aficionados a la ciencia ficción: simplemente el guión falla, está mal cosido. Lo más llamativo, quizás, para el aficionado es GERTY y su voluble manera de actuar, tomando constantemente decisiones contradictorias, impensables en un ordenador.

    Saludos

  17. óscar
    2010-01-04 06:48

    Pues Si la cosa funciona (Whatever works, que la vi en VOS, y viendo el tráiler en español opino que el doblaje hacer perder mucho a la película) es también una de mis preferidas del año pasado: me divirtió, me hizo reir y me emocionó lo que se contaba (incluidos los consejos tópicos de abuelo), y me gustó también cómo se contaba. ¿Que son los mismos tópicos de siempre de Woody Allen? Supongo que sí, pero me inclino por decir que, si eso es un demérito, lo será a la hora de valorar el conjunto del trabajo de Allen y no esta película en concreto.
    Y luego, el detalle de romper la cuarta pared casi siempre me entusiasma; en las películas, en el teatro o los libros, que el protagonista se gire, salga de su ficción y me diriga directamente la palabra, me toca la fibra :-)
    Comparto lo que dice María José de que no encaja bien la neurosis con Larry David… es demasiado seguro, contundente y resuelto como para parecer neurótico, ¿no?

    Inglorious basterds es otra de mis preferidas, coincido con lo que dices Alberto del primer capítulo, es una virguería: de actuaciones, de guión, de cámara, de luz, ¡qué bien hecho! ¿Y cuando el nazi saca el pipón ese que se ve en la foto que pusiste ahí arriba? Yo creo que me hizo más gracia que la escena en la que hablan italiano. El capítulo de la reunión en la taberna también es una gozada.

    Al perro Dug y al pájaro gamusino de Up yo les daría el Óscar al actor secundario ex aequo sin dudarlo :-)


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