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Buscando a Johnny Jones por Francisco José Palomares

A través de sprites polvorientos y bajo viejos y olvidados comandos de basic, Francisco José Palomares, arqueólogo de los 8 bits y soñador profesional, nos trae los días 9 de cada mes el fruto de sus investigaciones, centradas en la búsqueda del rastro del legendario héroe Johnny Jones. Su intención: reconstruir lo más fielmente posible la memoria sentimental de una generación fascinada por los gráficos simples, los casetes llenos de pitidos y la música en MIDI.

El fin del mundo y lo que viene después

Antes de entrar en materia, me gustaría echar un momento la vista atrás (aunque no tanto como de costumbre) y celebrar que Buscando a Johnny Jones cumple hoy cinco añitos. No soy mucho de celebrar efemérides como ésta, pero voy a hacer una excepción este año y aprovecharé para dar las gracias a Marcos y Alberto por soportarme todo este tiempo y a mis queridos lectores, tanto los que dejan comentarios como los que no. Que alguno habrá, digo yo. A ver si en el 2017 podemos celebrar el décimo aniversario con nuestras largas barbas blancas, nuestros achaques y nuestros recuerdos de juegos clásicos atemporales como, no sé, Portal, Mass Effect, Rock Band o Bioshock. Cielos, creo que nos estamos haciendo mayores…

Ale, cumpleaños celebrado. Ya puede acabarse el mundo.

No, no estoy haciendo predicciones basadas en la situación económico-social global, aunque a lo mejor hasta colaría como tal. El caso es que hoy vamos a echar un vistazo a videojuegos ambientados en escenarios post-apocalípticos, y para llegar a ese punto antes tiene que pasar algo gordo de verdad. El detonante favorito de los guionistas suele ser una guerra nuclear que arrase con todo, aunque otros desastres como meteoritos, catástrofes ecológicas o glaciaciones repentinas también tienen su huequecito. Ni siquiera hace falta que todo el mundo se vaya a freír espárragos, sólo es necesario que una parte más o menos grande del mismo sea casi totalmente destruida, dejando suficientes supervivientes y restos de la civilización perdida para recordar al jugador que sí, antes las cosas eran bastante diferentes por aquellos lares…

El caso es que estos juegos nos suelen abandonar en medio de las consecuencias del desastre, normalmente unos cuantos años después de que ocurra y cuando la población ya está más o menos adaptada a su nuevo entorno, y dejarnos a nuestras anchas para que intentemos sobrevivir en semejante entorno hostil. Casi nada. Y cuando un protagonista de juego post-apocalíptico de los ochenta se encontraba en esta situación, el plan a seguir estaba clarísimo: conseguir un vehículo, a ser posible con montones de armas variadas sujetas a puertas, techo y alerones, y empezar a recorrer las tierras asoladas a toda velocidad. Será por culpa del efecto Mad Max, pero en esta época era bastante complicado encontrar un juego con esta ambientación y en el que los coches armados hasta los dientes no fueran protagonistas.

Títulos como Tranz Am, The Last V8, Deathtrack o Badlands se centran en los aspectos más arcade, y permiten al jugador participar en frenéticas carreras llenas de acción, potentes motores, explosiones y peligrosos circuitos llenos de trampas. Por otro lado, y siguiendo un desarrollo muy fiel a la película que parece haber inspirado todo este pequeño movimiento, pero a la vez siguiendo los esquemas de los juegos de estrategia por turnos, SSI crearon Roadwar 2000. Mezclando un poco de ambos mundos, Autoduel nos proporciona una experiencia mucho más abierta, permitiéndonos explorar una versión de los Estados Unidos llena de bandas callejeras con bastante mala leche a nuestro aire, visitando ciudades, mejorando nuestro vehículo y nuestras habilidades y participando en los duelos contra otros pandilleros que dan título al juego. Un curioso híbrido entre juego de rol y de conducción bastante avanzado para su época creado por Origin, y uno de los primeros auténticos clásicos que nos encontraremos en este recorrido.

ATW

No sólo de coches viven los universos semidestruidos, aunque a veces no lo parezca. Incluso antes de que se extinguiera la fiebre Mad Max era posible encontrar títulos post-apocalípticos en los que no hacía falta subirse a nada con cuatro ruedas y tres lanzamisiles para sobrevivir, y además incluyendo una amplia variedad de géneros. Empezamos con el producto patrio, cómo no, y lo hacemos recordando a After the War, un juego de acción y mamporros bastante potable cortesía de Dinamic. En tonos menos frenéticos tenemos Manhunter: New York, una aventura gráfica de Sierra ambientada en una Tierra controlada por una raza alienígena, y en la que nos dedicaremos a investigar y resolver crímenes bajo las órdenes de los invasores. Pero pocos ganan en originalidad a Transarctica, un juego de exploración y combate con cierto aire a Elite a través de un mundo congelado tras la desaparición del sol en el que capitaneamos un tren, nada más y nada menos. Por supuesto, tampoco faltan los juegos de estrategia, tanto de gestión de escuadrones en combate al más puro estilo UFO (Twilight: 2000) como de construcción de colonias y bases a lo largo y ancho del sistema solar para escapar un planeta Tierra inhabitable (Millenium: Return to Earth).

Pero el gran caldo de cultivo para estos mundos sin presente ni futuro han sido los juegos de rol. Origin se llevan la palma en este aspecto, no sólo con el ya comentado Autoduel sino con otros dos títulos del género, ambos de calidad bastante elevada. 2400 A.D. aprovecha la experiencia de la compañía con la ya por entonces archifamosa saga Ultima, simplificándola levemente y llevando la acción a otro mundo invadido por alienígenas, aunque esta vez formamos parte de la resistencia. En Bad Blood, en cambio, nos encontramos en el típico universo que resulta de un holocausto nuclear: desiertos, mutantes y mucho bicho extraño con ganas de zamparse a los supervivientes. Esta vez los elementos roleros sirven únicamente de apoyo para un desarrollo mucho más basado en la acción pura y dura. Fuera de Origin, destacar a la serie Dark Sun, formada por Shattered Lands y Wake of the Ravager y ambientada en el universo post-apocalíptico por excelencia del clásico juego de rol de mesa Dungeons & Dragons, adaptado a dos títulos con abundantes dosis de acción gracias a SSI.

Sin embargo, hay un título que destaca sobre todos los demás en este género: Wasteland. Creado a finales de los ochenta por un equipo de desarrolladores de Interplay liderados por Brian Fargo, este mítico juego de rol nos lleva a otro mundo aniquilado por una guerra nuclear en el que deberemos evitar que lo poquito que queda de la humanidad desaparezca por culpa del malo malísimo de turno y sus planes maquiavélicos. Para ello exploraremos con total libertad un mundo enorme, abierto y en el que casi todas las situaciones que nos encontremos pueden resolverse de más de una manera y nuestras decisiones afectan realmente al mundo y a sus habitantes, con serias consecuencias para nuestra reputación si utilizamos la violencia más a menudo de lo necesario. Un auténtico título de culto dentro de los videojuegos de rol, injustamente ignorado por las masas durante décadas, y muy recientemente resucitado de sus cenizas gracias a Kickstarter.

Wasteland tuvo una casi-secuela en su día, llamada Fountain of Dreams y ambientada en una Florida desgajada del continente americano, y un sucesor espiritual tan bueno como él y con mucho más pedigrí entre los jugadores actuales: Fallout. De nuevo Interplay nos traen el tan socorrido desastre nuclear global que deja lo que antes eran los Estados Unidos de América convertidos en un erial. Un puñado de humanos sobreviven en enclaves subterráneos sellados a cal y canto, a salvo de la radiación y los peligrosos mutantes, pero el protagonista de Fallout debe abandonar la seguridad de su hogar en busca de algo esencial para la supervivencia de su colonia: agua. O, mejor dicho, un chip necesario para su purificación.

Fall

Un juego de rol “como los de antes” publicado en 1997, Fallout se basaba en el sistema GURPS, lo que nos daba una gran flexibilidad a la hora de crear a nuestro personaje y asignarle multitud de habilidades, algunas beneficiosas y otras no tanto. El elaborado combate por turnos, las múltiples localizaciones y regiones a explorar, una historia que va más allá de la búsqueda del dichoso chip y unos cuantos compañeros bastante carismáticos que reclutar hicieron a los jugadores de la segunda mitad de los noventa disfrutar como enanos en las tierras baldías, tanto en el título original como en su secuela, a pesar de los múltiples bugs que plagaron ambos títulos y de una paleta de colores algo reducida, todo sea dicho. Tras Fallout 2 el universo Fallout se expandió todavía más con Fallout Tactics, un juego de estrategia táctica en tiempo real bastante interesante, y Fallout: Brotherhood of Steel, un título de acción para consolas casi universalmente vilipendiado por los fans de la saga.

Más recientemente, Bethesda publicaron Fallout 3 y Fallout: New Vegas, recibidos con división de opiniones, pero generalmente considerados buenos juegos, aunque bastante alejados del espíritu de los originales. Parece extraño que una compañía sin nada que ver con los títulos originales se lance a continuar una saga que llevaba inactiva desde 1998 (2001 si contamos Tactics, a nadie le importa Brotherhood), pero la verdad es que, aparte del tirón comercial que pudiera tener el nombre Fallout en sí, en los últimos años los juegos post-apocalípticos han ganado muchísima presencia en las estanterías. Series como Bioshock, Borderlands o S.T.A.L.K.E.R. son algunos ejemplos, todos ellos de calidad contrastada. Por cierto, Borderlands 2 está al caer, y parece que volverá a permitirnos dar saltos por las dunas de Pandora a bordo de vehículos armados variados. Parece que el espíritu de Mad Max está de vuelta. O a lo mejor no se fue nunca.

Así que ya lo sabéis: si un día de estos a alguien le da por empezar a dejar caer bombas atómicas por todos lados, olvidaros de refugios, alimentos o agua y buscad un buen coche, unos cuantos bidones de gasolina, un par de rifles de asalto, munición anti blindaje y un buen rollo de cinta aislante. Seguro que cuando el mundo se vaya al carajo y tengáis que luchar por sobrevivir en los yermos páramos que quedarán me lo agradecéis.

Francisco José Palomares | 09 de septiembre de 2012

Comentarios

  1. Osito
    2012-09-12 00:00

    5 añitos ya con el blog, que se dice pronto. He conocido carreras políticas más cortas ;)

    Yo te sigo desde hace unos 4 (o quiza casi desde el principio) que en una Euskal me comentaste que hacías un blog de videojuegos, y desde entonces eres una marca en el calendario todos los días 9 ;)

    A seguir así hasta cumplir el 10º aniversario y el 50º también, cuando nuestros nietos jueguen a sistemas de realidad virtual mezclado con realidad aumentada en sus consolas implantadas directamente en el cerebro. Y mientras, nosotros en el geriátrico, hablaremos de píxeles y de bandas sonoras de 8 bits :)



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