Rita Almeida,
Catarina Dos Santos y
Eduardo S. Garcés se hacen una pregunta que en principio puede mover a risa:
Península Ibérica: ¿La nueva Escandinavia?. Analizan para responderse algunos aspectos novedosos en España y Portugal e impensables hace veinte años: la religión, el reconocimiento de la homosexualidad, la política de inmigración o el aborto: “Portugal y España comparten una legislación sobre el aborto muy similar, tan sólo está permitido abortar en cierto número de casos, siendo uno de ellos que la madre corra el riesgo de sufrir daños físicos o psíquicos durante el embarazo, pero mientras en España los tribunales hacen una interpretación muy amplia de la norma que en la práctica posibilita que el aborto sea accesible para todo el que lo necesite, en Portugal sucede lo contrario. En el país luso se efectúan, según cifras oficiales, entre 20.000 y 40.000 abortos clandestinos al año.”