José María García-Hoz estima que España tenía que dejar su sitio de mantenida a los nuevos socios y empezar a dar lo que recibió en cantidades ingentes, pero: “En el terreno específico de las cuentas, el balance ofrece una apariencia ambivalente. Como siempre sucede con los presupuestos de la Unión, las partidas cambian de un periodo a otro, de forma que resulta imposible comparar cantidades homogéneas. Es la forma en la que los miembros del club de jefes de Estado o presidentes de Gobierno se protegen a sí mismos: cualquiera que sea el resultado de la negociación, cada uno de ellos puede presentarse antes sus respectivos parlamentos con balance positivo. Tony Blair dirá —ya lo ha adelantado a la prensa— que la rebaja del cheque británico, con ser mala para el Reino Unido, es menos mala que el recorte sufrido por España.
Por su parte, José Luis Rodríguez Zapatero enfatizará los fondos creados para impulsar la investigación y el desarrollo en España o para financiar la lucha contra la inmigración ilegal, y tenderá a relegar la evidencia de que entre los años 2007 a 2013, España contribuirá a los presupuestos comunitarios con casi 13 mil millones de euros más que hasta ahora y recibirá 15 mil millones de euros menos. En cinco años, se perderán cinco billones de pesetas: es casi exactamente la misma cantidad que se recibió entre 2000 y 2006. Perder tanto dinero suena a goleada. En todo caso, la pérdida de esos fondos es irreversible, y ya se sabe que cuando un problema no tiene solución, deja de ser un problema y se convierte en un dato.”
¿Hay vida sin subvención europea?.