Edurne Uriarte, Por qué no mandan las mujeres: “Y todo eso significa que una ley de igualdad como la que promete el Gobierno para los próximos meses puede ser contraproducente para las mujeres e injusta para los hombres pues, a partir de la hipótesis de la existencia de discriminación en los procesos de selección, pretende introducir la discriminación positiva o la selección obligatoria de un porcentaje determinado de mujeres, independientemente de la valoración de los méritos de los hombres y mujeres que aspiren a una posición. Esto es lo que contiene, por ejemplo, esa idea de una ley de igualdad en las listas electorales, y el Gobierno apunta también a la esfera privada y a la mismísima dirección de las empresas.
La discriminación positiva es un error que no responde a los factores reales que explican en la actualidad la escasa presencia femenina en el poder. El primer factor es generacional. Realmente es el más importante, pero, absurdamente, apenas se le presta atención en los discursos sobre los males que nos aquejan a las mujeres. Hay menos mujeres en el poder, sencillamente, porque empezamos esa carrera mucho más tarde, y, dentro de 50 años, el panorama será completamente distinto.”