Albert Salarich, La mafia del eurosexo: “La reacción policial y judicial al tráfico globalizado de mujeres se ha demostrado limitada. Aun cuando se da una creciente cooperación en materia policial de diferentes países en esta temática, se puede decir que las policías nacionales sólo han descubierto la punta del iceberg. La diversidad de visiones sobre la prostitución y la explotación sexual en los diferentes sistemas judiciales dificulta aún más la actuación común. De hecho, en Europa conviven tres perspectivas completamente opuestas sobre cómo gestionarlas. Unos países, como Francia o el Reino Unido, defienden la abolición de la prostitución como una vía para acabar con la esclavitud de la explotación sexual considerando siempre a la mujer como a una víctima. Otros, como Alemania o los Países Bajos, tienen muy regulado su ejercicio con la voluntad de eliminar las turbias redes de tráfico de mujeres. Una tercera opción es la prohibición total de la prostitución, con la persecución penal de los tres vértices del triángulo —proxeneta, prostituta y cliente—. Ejemplos de esta vía son Croacia, candidata a entrar en la UE, y Rumania, que lo hará en 2007.”