Anteayer anoté en LdN un artículo de Carlos Colón sobre la vestimenta de verano. Hoy descubro que el Boadas, quizá la coctelería más famosa de Barcelona, ha prohibido la entrada a personas que vistan pantalón corto o camiseta sin mangas. El Boadas está al lado de la Rambla, y claro, le tocan todos los turistas. Màrius Serra: “Lo del buen gusto y el mal gusto es siempre un concepto relativo, opinable (de modo que a fin de cuentas acaba por considerarse aceptable lo que la mayoría de los ciudadanos acepta como tal), pero es que hay cosas que claman al cielo. Los rasantes cambian de época en época, pero siempre hay consenso sobre qué es admisible y qué no. Hace veinte años era inimaginable ver por televisión a un presentador de telediario sin corbata y hoy eso no ofende a nadie. En cambio, sería una revolución digna de un estudio de Jordi Balló ver a alguno leyendo la noticia de la última bomba en Bagdad con una de esas camisetas de manga corta—amarillas y verdes, con el escudo de la selección brasileña—que tanto se llevan últimamente. Si no recuerdo mal, en el gran dibujo de Opisso—‘de antes de la guerra’—que reproduce el interior de la coctelería Boadas y que tienen tras el mostrador, no aparece ni un solo cliente sin americana y corbata. Y si ahora, pasados los años, no resultaría sensato exigir vestir de forma tan estricta, tampoco lo resulta dejar entrar a gente con el pecho descubierto y unas chancletas de piscina. La Rambla de Barcelona ha llegado al grado cero de la degradación y es sintomático que una empresa privada se vea obligada a dar ese paso.” Gonzo en el Boadas.