Laura Freixas dice que como mujer que trabaja, y además autónoma, debería poder desgravar los gastos de canguro de cada vez que tiene un viaje por trabajo. ¿Cómo decir que estoy de acuerdo? ¿Que estoy infinitamente de acuerdo? Por un lado se nos exige mayor competitividad, hasta en el mundillo de las letras, y por otro se nos castiga por ser competitivos. Y más a las mujeres, que para decirlo con la mayor frialdad, son el 50% de nuestros recursos humanos, algo que no podemos darnos el lujo de desaprovechar. “Cosa curiosa, se produce principalmente en el caso de las mujeres políticas: apenas se conoce al marido de Angela Merkel—que sólo se deja fotografiar con ella una vez al año, cuando van juntos al festival de Bayreuth—, ni, en España, a los de las ministras. Que, por cierto, la mayoría no los tienen: son solteras o divorciadas. ¿Por qué será? ¿Tal vez porque es más fácil hacer carrera cuando alguien nos resuelve la retaguardia? ¿Y que cuando se es mujer, hay que elegir entre resolverle la retaguardia familiar a un caballero, o renunciar a tener familia y caballero, o agotarse haciendo malabarismos entre vanguardia y retaguardia?” La mujer del César.