Victoria Donovan analiza las relaciones entre la Iglesia católica y la UE, con la creciente pérdida de influencia del Vaticano y su resistencia a ello: “Y sin embargo, aún pueden identificarse otras razones paneuropeas para el incremento de la indiferencia espiritual en Europa. En un artículo sobre las relaciones Iglesia-Estado, el escritor estadounidense Robert Kraynak sugería que la violenta historia religiosa de Europa ha dado como resultado el escepticismo en muchos países sobre las afirmaciones de bueno y malo, que son parte integral del diálogo político en América. Además, el cada vez menor interés en la ortodoxia religiosa (la búsqueda de la última verdad) es el reflejo del profundo temor a un absolutismo religioso que domina la conciencia pública europea. Así, el decreciente número de practicantes refleja el deseo de caminar sobre seguro en este continente escéptico, tras siglos de confusión religiosa. El impacto económico de la integración europea puede en sí mismo ser considerado un factor en el declive de la religiosidad de ciertos países europeos. El desarrollo económico masivo en algunas de las regiones más pobres de Europa y el consumismo y la prosperidad que han seguido, son factores que se han relacionado con la decreciente participación en la iglesia en países como Irlanda y España.” No hay sitio para Dios.