El futuro ya está llegando. Para mi generación el futuro es un robot humanoide, un esclavo que nos permita ordenarle sin remordimientos morales. Y parece que sólo es cuestión de años, pocos, para que al menos los más ricos puedan permitírselo. Fracis Pisani, Robot: ¿Qué tan humano es un humanoide?: “La paradoja de nuestra relación con ese aparato (no es otra cosa a fin de cuentas) es que a pesar de su limitada inteligencia nos conmueve gracias a su apariencia humana.
Uno lo siente al ver actuar a Asimo sobre el escenario. Cuando baila por ejemplo con estudiantes al compás de una música hawaiana o del estribillo de Saturday Night Fever.
Una serie de elecciones nada técnicas contribuyen a ello. El tamaño le permite realizar tareas en el hogar sin ser amenazante. Su voz ambigua es la de un niño de 10 años. Sus ojos están a la altura de una persona sentada, posición desde la cual puede dar órdenes.
Reconoce a los interlocutores que le han sido presentados (y cuya foto y medidas guarda en su memoria). Saluda decentemente cuando se le extiende la mano, habla varios idiomas, es amigable en el sentido casi humano de la palabra.”