Pablo Sebastián: “El Vaticano y Estados Unidos (si George Bush vuelve a ganar las elecciones) no son molinos de viento de las planicies de Castilla-La Mancha a los que ahora pretende lancear, iluso y aventurado, Zapatero. Éstos, como bien le diría Sancho desde el sentido común, son más bien gigantones dotados de un inmenso poder y dar o topar con ellos no es cosa aconsejable para ningún dirigente, y menos cuando se está recién llegado al poder.” Vamos a ver: aquí tienen que intervenir todos esos nacionalistas españoles que cuando Catalunya o el País Vasco piden algo se ponen bravos y empiezan a levantar rojigualdas como campos de fútbol. Lo que está diciendo este periodista es que no tenemos por qué respetarnos como país. Porque en cuanto nos encontramos con alguien más fuerte que nosotros nos achicamos y decimos que sí a lo que ordenen y manden. ¿Hemos perdido o dejado de ganar tanto desde que nos retiramos de Irak? ¿Qué pasa si dejamos de financiar a la Iglesia con fondos del Estado (30 millones de euros directos, más los indirectos)? ¿Dónde están los liberales en esta movida? Podríamos invertir ese dinero en laboratorios, en aulas, en bibliotecas. En un sistema wi-fi potente para las principales ciudades. Y al año siguiente para las demás. Y al que sigue para los pueblos. En proyectos que sirvan para ponernos al día en la industria. En construir un país hacia el futuro, en vez de hacia el pasado. ¿Financiar la religión con el dinero de los impuestos aporta al país algún valor añadido?
Con la Iglesia hemos dado.