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Ánfora de Letras por Max Vergara Poeti

Apuntes de viaje, recorrido en bote o hidroavión por el Amazonas literario. Imágenes desde el Jardín de Corifeo, lecturas recomendadas por Zenódoto de Éfeso. Max Vergara Poeti es escritor y traductor. Ha colaborado para diferentes revistas culturales y literarias de Colombia e Italia, sus dos patrias, asimismo como de otros países Hispanoamericanos.

El Caribe Oriental

Vistas en un todo, las islas del Caribe Oriental encajan en una sola imagen, que se repite de lugar a lugar; sin embargo, visitadas cada una por separado, se descubre la originalidad de cada una. Algunas son islas de coral como de retrato perfecto, otras apenas con alguna cuesta y palmeras que se doblan y no acaban en muchos kilómetros, mientras que en otras las montañas ascienden desde el mar y el viajero puede compaginar entre las olas y cascadas heladas. Culturalmente, el Caribe Oriental es un híbrido de una rica herencia africana, inglesa y francesa, pero sobretodo la influencia holandesa y de tipo Indias Orientales es evidente. Políticamente, las islas constituyen un grupo de ocho naciones independientes, dos colonias británicas, dos “départements” franceses y un estado asociado a Países Bajos. Desde Anguilla, al norte, hasta la isla de Trinidad, al sur, estas islas constituyen una cadena de casi mil kilómetros de longitud. Aunque es posible, si se tiene el tiempo y el presupuesto, de saltar de una isla a la otra, en su mayoría los visitantes prefieren una dosis chica.

Ciertamente, si uno busca actividades especiales, debe seleccionar las islas muy bien. En Martinica, por ejemplo, se puede tomar espresso con croissants en un café de corte parisino, mientras que en Trinidad desaparecen los croissants para dar lugar al rotis y los muy ingleses meat pies. Para quien le guste el buceo, hay lugares espléndidos en Saba, Dominica y Tobago, con fondos prístinos y abundante vida marina. La mayoría de la islas consta de playas absolutamente paradisiacas, las más notables en St. Martin, Anguilla, St. Barts, Antigua, Barbados y algunas en el archipiélago de las Granadinas. Para los montañistas, Dominica y Guadeloupe tienen los mejores senderos hacia las selvas vírgenes, los cráteres humeantes y las cascadas altísimas. Si se busca observar aves, el mejor lugar es Trinidad y Tobago, que atraen siempre a los naturalistas. Para un poco de historia colonial, están las ruinas de Brimstone Hill en St. Kitts; Pigeon Island en St. Lucia; y Fort Shirley y Nelson’s Dockyard en Antigua. Incluso, quien quiera vivir una experiencia auténticamente colonial, puede alojarse en un antiguo cuartel en Nelson’s Dockyard o en una antigua plantación azucarera en St. Kitts, Nevis o en Martinique.

ANGUILLA
El principal atractivo de Anguilla son sus playas: largas y sin turistas, con una arena blanca de corales molidos y aguas transparentes y aguamarinas. Pese a que se encuentra solo unos cuantos kilómetros (en el mismo canal) de St. Martin, Anguilla es un territorio silencioso y con pocos habitantes. The Valley es la capital, y el único pueblo de Anguilla. No está concentrado, ya que los ingleses llevaron la administración de la isla a St. Kitts en 1825, por lo que no hay edificios gubernamentales históricos o una plaza. La zona turística se concentra en Sandy Ground y Road Bay, al occidente, aunque el lujo está en Shoal Bay East, con su sitio arqueológico único, The Fountain, una cueva con petroglifos amerindios. A Anguilla se llega por avión desde las otras islas o Estados Unidos, por yate privado o en el ferri de St. Martin.

ANTIGUA Y BARBUDA
Los puntos llamativos de Antigua son sus playas y la abundancia arquitectónica de la época colonial. Por doquier hay molinos de viento y mansiones de las antiguas plantaciones azucareras, asimismo como el impresionante Nelson’s Dockyard. Los mejores hoteles de Antigua se localizan en Dickenson Bay y Runaway Bay, aunque hay otros resorts a lo largo y ancho de la isla. Barbuda, casi sesenta kilómetros al norte, es la otra mitad de esta isla dual, silenciosa, poblada apenas por las bellas fragatas. A Antigua se llega desde Estados Unidos, Londres y Canadá, además de los vuelos regionales, o por crucero, yate o avión privado.

BARBADOS
Barbados es la isla más oriental de las Antillas, y ha sido la más exitosa en seducir a los turistas a sus playas. Es un destino vacacional sólido: playas preciosas, un buen repertorio de hoteles y restaurantes, y paquetes de actividades organizadas para nunca aburrirse. Las costas al sur y al occidente, son las más preferidas por los turistas, mientras el interior, predominantemente rural, es el hogar de las plantaciones, las granjas de ovejas y los villorrios somnolientos. Quizás no existe otra isla en todo el Caribe que ostente una influencia tan rancia de Inglaterra como pasa con Barbados. Esto se evidencia en la fascinación de las gentes por el cricket, las catedrales anglicanas de vieja piedra que saltan en todas las parroquias, los jardines bien tenidos de las casas y las carreras de caballos todos los sábados. Sin embargo, esta influencia de “pequeña Inglaterra” no es total: la influencia antillana es predominante, y se denota en la forma como los habitantes se llaman a sí mismos, “bajans”, asimismo como en la música. Barbados produce uno de los mejores ritmos de calypso de toda la región.

DOMINICA
Dominica, a diferencia de las demás islas, en completamente montañosa, desde el centro hasta el océano. Por ello, gran parte del país permanece inexplorado. Los poblados están siempre en la costa, e incluso la capital, Roseau, con las aceras delimitadas por edificios de madera y piedra, tiene esa calidad de ciudad olvidada de la última frontera. No solamente Dominica cuenta con una rica tradición antillana, sino también es el hogar de la más grande comunidad de caribeños-hindús. Al promocionarse como “isla natural”, Dominica promueve el buceo, el montañismo y la botánica. En realidad, la isla cuenta con el escenario más espectacular, en tierra y bajo el agua. Dominica cuenta con playas que, aunque no son hermosas, llaman la atención por sus arenas negras. Probablemente por esto, y porque aún no hay un flujo de vuelos internacionales directos, Dominica queda relegada al itinerario de otras islas, más famosas y turísticas.

GRENADA
Grenada es colorida, robusta y burda en los bordes. Conocida como “la isla de la especia”, es el primer productor de la región de nuez moscada y macis, como también canela, jengibre y clavos de olor. La isla tiene un interior montañoso de selvas y cascadas impresionantes, como un buen número de bahías y playas hermosas. La capital, St. George’s, tiene una de las bahías naturales más bellas del mundo, construida casi toda en el siglo XIX. Grenada no es el país de los grandes hoteles, y en efecto, hay muchos, pero pequeños. La otra mitad de la isla está compuesta por el archipiélago de las Granadinas, siendo la más grande Carriacou. La tercera isla significativa, Petit Martinique, es apenas una durmiente que se despierta hasta ahora al turismo. Las tres islas están conectadas por servicio regular de bote.

GUADELOUPE
Guadeloupe es el centro de la cultura “creole” del Caribe, con su mezcla de africanismo y europeísmo. Las islas que la acompañan son un santuario provincial conocidas en el mundo por su ron y sus playas. Guadeloupe tiene la forma de una mariposa, y tierra en cada ala. La forma de las dos islas es prácticamente simétrica, pero se diferencian en sus topografías. El centro de la isla y su ciudad principal es Pointe-à-Pitre, mientras que la relajada capital de Basse-Terre se halla al suroeste. Virtualmente todo el turismo se concentra en las playas del sur de Grande-Terre.

MARTINIQUE
Es indudable que esta isla es un trozo de Francia incrustado en las Antillas. Todo es francés, desde las callejas con tiendas que exhiben las últimas modas de la Ciudad Luz, hasta las pâtisseries en las esquinas de los villorrios pesqueros que venden baguettes y cruasanes calientes. Las playas y los hoteles se inundan de franceses en las temporadas. La capital, Fort-de-France, es una ciudad chispeante de cien mil habitantes, la más grande en la región. A pesar de una alta población, casi un tercio de la isla es selvática. En Martinique todavía es posible encontrar caseríos que parecen no haber sido todavía tocados por el exterior, asimismo como caminos perdidos que se adentran en las montañas.

ST BARTHÉLEMY (ST BARTS)
St Barts es la más chica de las islas francesas, de apenas diez kilómetros de longitud y un ancho de cuatro. St Barts es preferida por sus playas que dan un aire hogareño, sus paisajes llenos de colinas y tierra seca, y sus casas blancas con tejados de barro. Por supuesto que hay mucho de Francia en la disposición de las cosas, y por momentos uno podría imaginar que St Barts no está en el Caribe sino en el Mediterráneo. El bajo perfil de la isla, cuyo nombre no es de gran resonancia para oídos de muchos, ha atraído durante décadas a los más ricos y poderosos. En su momento, los Rockefeller y Rothschild construyeron allí enormes propiedades, mientras que ahora acuden por montones las estrellas de cine, las realezas y las estrellas de la música. Si hay algo que hay que tener en cuenta, es que St. Barts es un destino más costoso que las demás islas. Desde la vecina isla de St Martin, puede visitarse por un día.

ST KITTS & NEVIS
Las islas de St Kitts y Nevis están unidas por un ferri, lo cual posibilita visitarlas en un mismo día. La mayoría de los turistas llegan a St Kitts, que en días claros, permite al viajero una imagen mental de la misma: un interior montañoso, rodeado de campos de caña de azúcar, colinas arrugadas, lagunas saladas y bahías pronunciadas. La isla de St Kitts se llamó antiguamente “Liamuiga”, que significa “isla fértil”, según sus habitantes amerindios. Cuando Colón vio la isla en su segundo viaje de 1493, la bautizó como San Cristóbal por su santo. Colón también usó la palabra “nieves”, para bautizar a Nevis, presumiblemente por las nubes espesas sobre la isla que le recordaban algún nevado europeo. Los aborígenes Caribes, por su parte, llamaban a Nevis “Oualie”, que significa “tierra de aguas hermosas”.

ST LUCIA
Santa Lucía es una isla de verdes intensos con un centro montañoso y una costa llena de playas y bahías aisladas y muy intimistas. La geografía más bella se encuentra al sur, donde se levantan los dos picos gemelos de los Pitons, que es un lugar de imagen de postal. Castries, la capital, ofrece un sinnúmero de actividades, aunque en su periferia, y más al interior y el resto de costa, se hallan las mezclas que distinguen al país: la mezcla de poblados pesqueros con plantaciones bananeras y la salvaje jungla. Los densos bosques son hogar a un buen número de árboles y plantas endémicas del Caribe, asimismo como a una de las últimas colonias de loros de las Antillas.

ST MARTIN
San Martin es una de las islas más turísticas del Caribe Oriental. Se divide en un lado francés y uno holandés, siendo este último el más desarrollado, con centros comerciales, resorts inmensos, casinos y restaurantes de cadena. Sin embargo, esto no afea el paisaje de Sint Maarten, que es, como su nombre lo indica, pura y sólidamente holandés. St Martin es el único territorio pequeño del mundo que es compartido por dos países. A pesar de su doble nacionalidad, las fronteras sólo se saben por los carteles allí presentes, pero no hay puestos de control ni garitas de inmigración como uno suele esperar, de lado y lado. Las playas de St Martin son bastante diversas, desde las que están protegidas por fuertes de roca hasta las perfectamente delineadas por los hoteles y resorts.

ST VINCENT & THE GRENADINES
Este archipiélago es una nación múltiple, conocida a nivel mundial por los yates de renombre que atracan en sus muelles y porque siempre está a un costado de las preferencias turísticas. La isla más al norte, San Vicente, es el centro político y comercial, aglutinando el 90% de la población total. La isla es de un color verde esmeralda, con valles pronunciados sembrados de bananas, cocoteros y arrurruz, y un interior montañoso (como todas las demás islas) dominado por el enorme volcán activo La Soufrière. Recorriendo San Vicente uno de inmediato comprende algo: aún el archipiélago no está desarrollado para recibir turismo, lo que es un plus. No hay resorts de consideración, el aeropuerto sólo tiene capacidad para recibir avionetas y las playas están muy lejos de compararse con las que se encuentran en las Grenadines. Mientras que San Vicente decepciona a muchos de sus visitantes, otros encuentran allí, quizás, lo que por mucho tiempo han buscado. Por su parte, las Grenadines son uno de los archipiélagos más populares del mundo en viajes de crucero. Estas islas, que parecen un reguero de piedras, están rodeadas de arrecifes de coral y aguas aptas para el buceo, el snorkeling y nadar. Hay unas, también, que son prohibitivas o están parcialmente cerradas al turismo, como Mustique o Palm Island, por las enormes casas de los millonarios que allí pasan las temporadas.

TRINIDAD Y TOBAGO
Las dos islas son las más alejadas de las Antillas, apenas a once kilómetros de las costas de Venezuela. A pesar de ello, hay muy poca influencia española o sudamericana, siendo la predominante la inglesa, africana y la asiática. “Trini” es la isla más poblada del Caribe, con una mezcla entre lo urbano, las montañas de selva prístina y las pequeñas comunidades de agricultores y pescadores. A pesar de esto, Trinidad es poco preferida por los turistas, ya que carece por completo de playas que llamen la atención. La capital, Puerto España, tiene más de escándalo que de encanto. No obstante, Trinidad es hogar de las aves más hermosas y únicas que se puedan apreciar, asimismo la mezcla de valles y pantanos, como cientos de manglares, son nación de otras tantas especies. Uno de los puntos fuertes de la isla es su Carnaval, que convierte a Puerto España en una sola calle en una festividad que parece no fuera a tener fin. La “hermanita”, como la llaman, la isla de Tobago, es de gran contraste frente a Trinidad. Históricamente incluso ha habido argumentos de que Daniel Defoe tuvo a Tobago en mente cuando escribió Robinson Crusoe. En efecto, muchos de los viajeros que llegan allí van convencidos de que se trata de una de las gemas vírgenes del Caribe. Tobago es agradable y relajante con playas preciosas, aguas protegidas por el coral y de vez en cuando, un hotel frente al mar. También cuenta con vigorosas selvas y cientos de pájaros, ya sean permanentes o migratorios.

Max Vergara Poeti | 04 de abril de 2010

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