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Descripción de la mentira




El óxido se poso en mi lengua como el sabor de una desapari-
    ción.

El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el
    olvido,

y no acepté otro valor que la imposibilidad.

Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el
    mar,

escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al
    ingresar en lo que queda de mí;

escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en
    mi espíritu,

y no pude resistir la perfección del silencio.

·······························

La crueldad nos hizo semejantes a los animales sagrados y nos
    condujimos cn majestad y concertamos grandes sacrificios
    y ceremonias dentro de nuestro espíritu.

Descubríamos líquidos cuya densidad pesaba sobre nuestros
    deseos y aquellos lienzos y las escamas que coservábamos
    de las madres se desprendieron de nosotros: atravesábamos
    las creencias.

·······························

Mi amistad está sobre ti cmo una madre sobre su pequeño
    que sueña con cuchillos.

No te pondré otra venda que la que está roída alrededor de mi
    cuerpo, no te pondré otro aceite que el que descansa dentro
    de mis ojos.

Ciertamente es una historia horrible el silencio, pero hay una
    salud que sucede a la desesperación.

Acuérdate de la paz en los comercios abandonados, acuérdate
    de la dulzura en las habitaciones donde se corrompía el olvi-
    do. Nadie tenía razón ni esperanza, ¿qué podíamos hacer?

Ahora pasan vencejos entre el nogal y su sonido tiembla so-
    bre mí.

Tú, lejos, debes dormir entre alaridos, hijo mío, tú que acos-
    tumbrabas a enloquecer a los maestros, y a las mujeres que
    se deslizaban debajo de tus dedos.

Puedes venir a repartir los alimentos y las mentiras delante de
    mi rostro. ¿Por qué quemas tu lengua en las bahías excava-
    das en pómez, por qué te abres a las semillas que no perdo-
    nan, a las linazas adventicias?

Puedes cantar en mis manos y te desdices encima de tu
    belleza.

Harías mucho mejor acercándote.

El incrédulo habita en un miundo de plegarias. Hay resplandor
    delante de sus ojos, los que estuvieron heridos por la indig-
    nación.

Es más sencillo proceder de un país suntuoso, de una memoria
    recamada de espejos —cada espejo con su vértigo, cada es-
    pejo con su profundidad llena de frutos— pero, de todas
    formas, desconfía de aquellas manos cuya blancura puede
    ser besada.

Es más sencillo despertar de un tiempo cuya hermosura no
    existió aunque se extendiera como un crepúsculo.

Acércate a quien se calienta con los excrementos de la justicia.
    Hay más honor en no tener razón.

Ahora mi paz está en avergonzarme de la esperanza.

································

Largos silvidos llegan desde los patios. Yo escucho hasta la
    hora más tardía y el mundo es oquedad y la hermosura de
    los adulterios hierve en el fondo de los vasos de noche.

Así es la víspera de un día. La leche anuncia la mañana.

¿Qué ley es ésta en mis oídos?












Antonio Gamoneda, Descripción de la mentira, León 1977; en Edad, Cátedra, 1989.




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